Al paso

La Guerra Civil no terminará nunca (y III)*

Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, febrero, 2021 (Fuente: CEE).

Los obispos españoles y el cantante negro GhettoBoy coinciden defendiendo la familia y las tradiciones y dando leña al Gobierno sociocomunista de la Ley de Memoria Democrática.

En cuanto se olvide de la Guerra Civil y de Franco se acaban los molinos de viento contra los que luchar de Pedro Sánchez y su grupo pretoriano de sanchistas irredentos, que de socialistas no tienen nada y de revanchistas indocumentados lo poseen todo. Ni vivieron la Guerra Civil, ni vivieron el franquismo, ni quieren saber nada de los crímenes del Frente Popular tras llegar al poder, en 1936, falsificando actas electorales y asumiendo el Gobierno robando 700.000 votos y 50 escaños a las fuerzas de centro derecha que ganaron las elecciones igual que en 1933, pero ahora se quedaron en la oposición e incluso sufrieron el asesinato de uno de sus líderes, Calvo Sotelo, a manos de sicarios socialistas, tras ser amenazado en las Cortes por el socialista Ángel Galarza y la comunista ‘La Pasionaria’.

Sánchez y sus amigos del alma los podemitas se definen progresistas, pero regresando a tiempos pasados de infeliz memoria y no solo por el franquismo (que también), sino por aquel desastroso Frente Popular, más ilegal y golpista que la proclamación de la República de Cataluña por Puigdemont y demás compañeros separatistas ahora blanqueados por Sánchez, que los ha hecho compañeros de viaje junto a nacionalistas vascos y bilduetarras, todos antiEspaña.

Si el Congreso de los Diputados aprobara el proyecto de Ley de Memoria Democrática estaríamos condenados al más grande atropello democrático que se produciría desde 1978 tras lo legislado por Zapatero. La democracia también puede producir monstruos. No olvidemos que uno de los más grandes dictadores de la historia, Adolfo Hitler, llegó al poder ganando unas elecciones. Es verdad que el Parlamento de la Unión Europea, hace dos años, aprobó una resolución condenando el nazismo y el comunismo como los dos movimientos políticos más criminales de la historia. (Una vez más hay que recordar que el Gobierno de España es el único de la UE con ministros comunistas, ‘progresistas’ según Sánchez).

Pedro ‘el Guapo’ quiere reinstaurar para siempre, por ley, la Guerra Civil y el franquismo en los centros de enseñanza, en la ESO y en la Formación Profesional (¿por qué no en la Universidad?). Nadie podrá librarse de la doctrina socialista comunista sobre el franquismo utilizándolo sibilinamente para fomentar el odio eterno entre españoles. Pero nunca estudiarán el no franquismo; nunca estudiarán cómo el Frente Popular (PSOE y Partido Comunista de España más la Izquierda Republicana de Manuel Azaña) dieron un golpe de estado en las urnas para acabar con la República democrática e instaurar la dictadura del proletariado.

La Conferencia Episcopal Española (es decir, todos los obispos de España (los mismos que dieron el visto bueno a los indultos de Sánchez para los separatistas encarcelados del ’procés’, apelando a la magnanimidad y al diálogo constitucional) acaban de aprobar un documento que marca los deseos de la Iglesia española para los próximos cinco años. En él hay un largo capítulo dedicado al momento sociopolítico que vive este país, situación que definen como “un resurgir artificial de las dos Españas… y la puesta en cuestión de las instituciones democráticas”.

Los prelados dicen que “no se trata de sacralizar el régimen del 78, pero sí de afirmar que este marco político constitucional ha devuelto a España una estabilidad grande no conocida durante siglos… Pareciera que hay un guion bien trazado con calendario y finalidades tremendas. Emerge, teledirigida, una propuesta neopagana que pretende construir una sociedad nueva para lo cual es preciso deconstruir. Así asistimos a un constructivismo antropológico en las muy extendidas corrientes ideológicas de género y en la aceptación social del aborto y la eutanasia; un constructivismo histórico y también pedagógico reforzado con el dominio de la escuela… El nihilismo crece: despreocupación acerca de las cuestiones fundamentales sobre el origen y destino trascendente del ser humano; el comportamiento social y moral de los individuos”.

GhettoBoy en una imagen de YouTube de su primer disco sencillo, “Generaciones”.

El Gobierno socio comunista cada vez tiene menos apoyos. Lo vienen detectando las encuestas de empresas profesionales. Los únicos sondeos que no castigan a Sánchez son los pagados por el Gobierno y que tienen como cabeza visible al socialista Tezanos, pagado con dinero de todos los contribuyentes a mayor honra y gloria del ‘guapo’ Sánchez.

Una de las últimas voces independientes (lo de voces viene a cuento porque se trata de un cantante rompedor) en dar leña al Gobierno es la de GhettoBoy. Este artista negro residente en Cataluña ha hecho unas declaraciones defendiendo la familia y las tradiciones y condenando el populismo de Sánchez y su nula política migratoria: “Este Gobierno progresista es pura boca… No funcionan los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) y dejan tirada en la calle a la peña, Además tienes que tener papeles para trabajar, pero para trabajar necesitas papeles. A muchos no les queda otra que tirar para el ‘top manta’”.

GhettoBoy se enfada con el clima político hasta en la calle: “Estamos poniéndonos unos colectivos contra los otros; el pobre contra el rico. Volvamos al individuo. Creo que en España la gente ya no es de partidos, sino de personas. Mi padre, por ejemplo, es socialista por tradición, pero le gusta Felipe González y no le gusta Pedro Sánchez… La gente confunde el progresismo con borrar todo… Hay que cuidar las tradiciones, el respeto a los ancianos, el amor a la familia, a la historia del país… No se puede acabar con este sistema porque es la cultura de España”.

Podríamos recoger más testimonios de intelectuales nacionales y extranjeros contrarios a la estatalización de la vida social, cultural, educativa y política del Gobierno sociocomunista. Tiempo habrá para seguir dialogando sobre el pasado, presente y futuro de esta nuestra casa común que se llama España, que debemos cuidar y hacerle algunas pequeñas reformas y siempre reconocible, pero que nunca podemos dejar que la echen abajo unos perfectos cazurros, unos irredentos mentirosos que se autodenominan progresistas.


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Ramón Gómez Carrión

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