Narrativa

A ver si lo pillas

Fotografía: Sven Lachmann (Fuente: Pixabay).

Ahora que las cosas parece que han cambiado, pero siguen iguales.

Ahora que la luz que entra por la ventana es más limpia y llena de colores.

Ahora que la vida rebosa el vaso de la vida y los árboles sonríen porque dejamos sin talar sus raíces.

Ahora que el agua del río es tan cristalina que puede aclarar con su muerte toda la vida del mar, aunque esté en la otra esquina.

Ahora que guardamos la esperanza en ese pequeño balcón repleto de olvido tantos años seguidos.

Ahora que todo es tan pequeño y podemos vivir sin embargo.

Ahora que las flores de los almendros tienen más tiempo, que la primavera florece sin sacarla a pasear y la lluvia riega las calles de cualquier ciudad.

Ahora que la humanidad tiene otra vez, otra oportunidad, deberíamos evitar cagarla otra vez, para variar.

Ahora que el semáforo del mundo se ha puesto en rojo para el hombre, todo recupera su equilibrio. El pájaro sigue siendo un pájaro y nunca quiso ser otra cosa. El elefante es feliz con su trompa y nunca quiso ser un hombre; y mucho menos que lo cazara un hombre que antes fue un mono y desde hace demasiado tiempo quiere ser tantas cosas que lo extingue todo.

Ahora que la noche es más larga y más ancha y la conciencia nos hurga la masa encefálica.

Ahora que las horas no son las mismas que ayer y que nunca, que no dan vueltas a ese reloj sin agujas.

Ahora que nos creemos tan inteligentes nos metemos de lleno en el barro que bien podría estar hasta los bordes de mierda.

Ahora que no puedes cagar en la intimidad, porque todo circula tan rápido por las redes que antes de limpiarte te llega un wasap de un oso polar pidiendo ayuda porque ya no les queda hielo para navegar.

Ahora que vivimos enjaulados como linces y lobos en peligro de extinción.

Ahora que nos podemos mirar mucho más al espejo y ver todo el pus que llevamos por dentro.

Ahora que la gente no llena las calles y parques de mierda ni carreteras repletas de asma con más alquitrán que una docena de tabacaleras a toda máquina.

Ahora que puedes poner los pies en el suelo y no mancharte de vómitos de ese imbécil con resaca que, aunque sea universitario y tenga más carreras que el papa, nunca suelta la castaña y así, nunca aprende nada.

Ahora que metemos los días en un montón de sopa de letras, ya no sabemos si hoy es lunes, domingo o finales de otro siglo.

Ahora que la vida corre tan rápido como una tortuga de trapo.

Ahora que el sol descansa de tanto trabajo.

Ahora que deberíamos aprender por primera vez algo nuevo y fundamental nos asusta, y no poco, no poder continuar.

Ahora que el futuro ya ha llegado y casi ha pasado, deberíamos mirarnos todos a los ojos y gritar en medio del silencio: Cada día a partir de mañana voy a abrazar un árbol, a plantar un pino, a escribir una docena de libros, subir en globo y llegar al Ártico para rescatar a ese precioso blanco oso.

Ahora que las teclas de la vida parecen en armonía, no salgamos de estampida con la maliciosa intención de colocarlas otra vez en orden para que solo el hombre viva, porque no se trata de eso, a ver si lo pillas.

Sending
User Review
2.67 (3 votes)

Pablo Guillén

Pablo Guillén empezó a escribir hace algunos años. Un poco para escapar de la rutina de un trabajo que sólo le aportaba un salario. Nada más. Publicó durante algunos años artículos de opinión en un diario local y también participó en algunos encuentros literarios concursando y formando parte en distintas publicaciones.
Tiene tres libros de relatos publicados: “Sombras de luz y niebla”, “Reflejos frente al espejo” y “Lanzarse al vacío y otros relatos”.
Además, tiene el cajón repleto de historias que empujan cada día por nacer, pero la situación actual no es la mejor y como todo el mundo sabe, el dinero no crece por más que riegues esa jodida planta.
Actualmente está inmerso en un nuevo trabajo, sin duda más ambicioso y extenso: su primera novela, aunque declara sin tapujos que se mueve mejor en el mundo de los relatos y puede que le pase un poco como a Oscar Wilde, que sólo escribió una novela, “El retrato de Dorian Gray”.

2 Comments

Click here to post a comment

*

code

  • Pablo: cualquiera podría pensar que estás como una cabra, pero resulta delicioso leerte y releerte encontrando perlas para el disfrute espiritual. ¿Será tu ‘única’ novela la fabulosa perla negra equiparable a la de Oscar Wilde? La esperamos. Un saludo.

    • Muchas gracias, Ramón. Sé muy bien que es tremendamente difícil, cuando no imposible, llegar si quiera a la orilla de tantos y tantos maestros de la literatura. Y por supuesto no es ese mi objetivo, entre otras cosas porque acabaría frustrado, amargado y probablemente loco, Y no hablo de una locura cuerda, sino de quedarte casi sin alma. Por tanto sigo persiguiendo un sueño, quizá es un sueño que no vuela demasiado alto, quizá no llega del todo a la fase REM. Ese sueño es mejorar cada día y puede que necesite más de cien años para escribir al menos medianamente decente, pero quién en su sano juicio tiene prisa para el éxito, si lo ponen tan barato.

Patrocinadores

Pactos