Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Narrativa

Estoy bajo el influjo de la música “chill-out”

Fotografía: Margarita Kochneva (Fuente: Pixabay).

Estoy bajo el influjo de la música chill-out. Como sabéis relaja tanto que podría dormir a una manada de ñus en plena migración.

Sin embargo, a esta hora, y después de un día con tantas prisas y ruidos, un día como ayer, como mañana, un día hogaño que se parece tanto a ese otro de antaño.

Me acompaña como siempre mi gato Miki que frisa los catorce.

Todavía guardo en los desvanes de la memoria un abanico de retales de cualquier pasado. El pasado de hace veinte o treinta años cuando estabas tan seguro como equivocado que podrías nadar a contracorriente, porque realmente te sentías como un héroe, hasta que la muerte se llevó a tu padre y lloraste mucho más que un niño.

El pasado cuando ibas al cole del barrio con una pequeña cartera siempre repleta de libros con más sobresalientes que en un mostrador de correos con horario partido. Recuerdo esos años de la niñez con más nostalgia cada vez. Luego las cosas cambian porque ya se sabe que nada es para siempre y creces un poco y llegan los catorce ni siquiera quince y te pones a currar porque justo es ayudar a la familia. Mucho antes lo hizo tu hermano Luis, y con menos años. Los tiempos eran difíciles y cocinar una olla para nueve o diez y el viejo Tobi que comía en casa una o dos veces por semana, porque se dedicaba a buscar perrita excepto los fines de semana.

Y el pasado va y viene escalonado porque la mente así lo quiere. Y llega el pasado casi de ayer, como del 2019 y tu madre esta vez sin maleta emprende el último viaje, que por muy poco casi se cruza en el camino con uno de sus hijos. El pasado a veces te sacude el alma y te arropa al mismo tiempo, aunque parezca algo tan extraño. Sinónimos y antónimos por una vez dejan de comportarse como antagonistas y bajo el ritmo del incontestable reloj del tiempo esbozas una sonrisa y algunas lágrimas que nadie ni en su sano juicio evita y de esa guisa vuelven por un momento como a la vida, como un diminuto homenaje para todos ellos.

Que el tiempo no nos haga olvidarnos.  

     

Pablo Guillén

Pablo Guillén empezó a escribir hace algunos años. Un poco para escapar de la rutina de un trabajo que sólo le aportaba un salario. Nada más. Publicó durante algunos años artículos de opinión en un diario local y también participó en algunos encuentros literarios concursando y formando parte en distintas publicaciones.
Tiene tres libros de relatos publicados: “Sombras de luz y niebla”, “Reflejos frente al espejo” y “Lanzarse al vacío y otros relatos”.
Además, tiene el cajón repleto de historias que empujan cada día por nacer, pero la situación actual no es la mejor y como todo el mundo sabe, el dinero no crece por más que riegues esa jodida planta.
Actualmente está inmerso en un nuevo trabajo, sin duda más ambicioso y extenso: su primera novela, aunque declara sin tapujos que se mueve mejor en el mundo de los relatos y puede que le pase un poco como a Oscar Wilde, que sólo escribió una novela, “El retrato de Dorian Gray”.

3 Comments

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    • Muchas gracias,Ramón. El mundo de la literatura, vamos a llamarlo así, me ha salvado de infinidad de barrancos y lo menos que puedo hacer por ella, es dejarme el alma en lo que hago y eso es muy importante al menos para mí. Las deudas sean del tipo que sean, siempre que no tengan cara de atropello, debemos saldarlas, de ello y de otras muchas cosas depende nuestro honor y por ende el transcurrir de una sociedad cristalina que no se revuelque en la porqueria como verdadero acicate para crear enormes pantallas de chroma, que nunca serán la realidad.