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Vacunas, redes sociales y socios de las redes: confusión

Vista general del Hemiciclo durante el Pleno en que se aprobó la Ley Orgánica de eutanasia, 18/3/2021 (Fuente: Congreso de los Diputados).

Los partidarios de reducir la población mundial no pueden sufrir aborto, pero deberían exigir ya la eutanasia para ellos mismos

Hay que predicar con el ejemplo hasta donde sea posible. Es imposible que los partidarios del aborto libre y gratuito (como una sindicalista destacada cuyo nombre no recordaremos) puedan beneficiarse de la interrupción de su propio embarazo, pero, como quiera que también coinciden en la defensa de la eutanasia, no estaría de más que, para dar ejemplo, ante las bondades de la ayuda al suicidio, se aplicaran el cuento a sí mismos.

–Oiga, es que la eutanasia es para pacientes terminales…

–Ya, claro. Es que pido la eutanasia para políticos terminales. Y hay muchísimos dirigentes de partidos que ya han dado de sí cuanto podían y han dado muy poco, incluso algunos que han conseguido escalar hasta el Everest del Gobierno de la nación. Ni ellos podían llegar más alto, ni el Ejecutivo caer más bajo.

–Da la impresión de que apunta usted a Pablo Iglesias.

–Se ha dado de baja como segundo tras Pedro Sánchez, pero se resiste a la eutanasia. Quiere, en el mejor de los casos, morir matando. A él lo que le gusta es la vida propia (la buena vida, como a cualquier hijo de vecino, incluso de su vecino de Galapagar al que ha llevado a los tribunales). Como no podía ser presidente de Gobierno se ha encaprichado con ser presidente de la Comunidad de Madrid.

Lo va a tener difícil contra Ayuso, Gabilondo, Mónica García y Monasterio.

–Es muy probable que se lleve un batacazo de órdago. Es mucho lo que se juega, pero ya se cuidará él de salir ileso (o casi) por mal que le vayan las cosas. Es listillo y lo ha demostrado una vez más dejando la vicepresidencia del Gobierno en el momento oportuno. No olvidemos que es un comunista nato al estilo de Stalin y que sabe cargarse a compañeros de partido cuando tratan de cuestionarlo. No se sabe si tiene siete vidas y, en ese caso, cuántas le faltan para la muerte política natural sin llegar a la eutanasia.

A la ley eutanásica la disfrazan como una conquista social. Legislan para lograr ¡’una muerte digna’! La cosa tiene bemoles. Ayudan a la gente a suicidarse, en lugar de suministrarles cuidados paliativos y obligan a los médicos a ayudar a matar en lugar de a vivir, que es para lo que siempre sirvieron. Y presumen de progresistas. Se suman a la tesis de los ‘grandes benefactores’ de la humanidad (además de políticos, economistas, grandes empresarios mundiales y otros gerifaltes) que promueven de variadas formas la reducción de la población del planeta Tierra. Pero ellos no se reducen.

En las redes sociales y fuera de ellas hay tal confusionismo que hasta se sospecha en ellas de que las vacunas, determinadas vacunas, podrían contribuir al exterminio de una   parte del género humano. Nunca, como en nuestro tiempo, hubo tanta desinformación por exceso de información manipulada, con las noticias falsas ‘in crescendo’ y las verdaderas en cobarde retirada.

Asunción Valdés recibe de Rosalía Mayor el IV Premio Libertad de Expresión (Fotografía: Joaquín de Haro).

Abundan las fuerzas que quieren acabar con el periodismo serio y responsable; el que se compromete con la libertad de expresión; el que se identifica con la verdad que nos hace libres; el que sustenta la democracia. Aprovecho para felicitar a Asunción Valdés, la gran periodista alicantina a la que la presidenta de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA), Rosalía Mayor, acaba de entregar el Premio a la Libertad de Expresión 2021, en una gala que, por culpa de la pandemia del coronavirus, se vio reducida a mínimos ‘sociales’. Las dos dejaron patente que “sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia”.

Quizá ahí estribe la explicación de que los comunistas Pablo Iglesias y Alberto Garzón ataquen tanto a los periodistas que les critican y les recuerdan que el comunismo es una dictadura tan nefasta como el nazismo. No lo decimos los periodistas independientes solamente; lo testifica una resolución, aún reciente, del Parlamento Europeo, el de las 27 naciones de las que solo una, España, tiene al comunismo en el Gobierno de la nación, para escarnio y vilipendio de Pedro Sánchez ‘El Gran Mentiroso’, que así pasará a la historia. Aunque le queda una oportunidad para que se le recuerde como ’El Arrepentido’.

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Ramón Gómez Carrión

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