Al paso

Iker Casillas, Sara Carbonero y unos ‘audios comprometedores’

Comunicado de la separación de Iker Casillas y Sara Carbonero en el perfil de I. C. de Instagram.

Acabado el ciclo del torero Enrique Ponce y Ana Soria, se inicia el del futbolista y la periodista, pero no es lo mismo

Donde hubo fuego cenizas quedan. ¿Y si hay rescoldo y se puede revivir la lumbre? Ocurre con muchos incendios… Pero en cuestiones de amor hay que temer a los bomberos pirómanos, a los de la prensa rosa y, aún más, a los de las revistas y programas televisivos ‘amarillos’. Es fácil pasar del rosa al amarillo.

–¿Ha dicho usted ‘del rosa al amarillo’? Eso me suena a título de una vieja película.

–Efectivamente.

Película española y de 1963. Obra de Manuel Summers, el director de cine sevillano que alcanzó un gran éxito con esa cinta: dos historias de amor, una pareja de adolescentes y otra de ancianos, bellamente contadas con imágenes en blanco y negro, con el calor y color que supo imprimir Summers a sus palabras (fue el guionista también) y a sus imágenes. Los menos viejos no recordarán a Manuel, pero seguro que saben mucho de David Summers, su hijo, el vocalista de la excelente banda de rock ‘Hombres G’.

Vamos de amores rotos. De matrimonios rotos. Acabado el ciclo del torero Enrique Ponce y Ana Soria, se inicia el del futbolista Iker Casillas y la periodista Sara Carbonero, pero no es lo mismo. Porque Ponce y Soria se lanzaron a la aventura algo así como ‘a lo loco’, sin contar con la pareja del matador de toros y con un exhibicionismo verdaderamente ofensivo. Lo de la separación de Iker y Sara es otra cosa, aunque es pronto para profetizar cómo se desarrollarán los acontecimientos. Mi temor no es cómo va a reaccionar la pareja, sino como responderán los medios de comunicación más carroñeros.

La pareja, presionada por los carroñeros, no ha tenido más opción que hacer público este comunicado: “Nos sentimos enormemente orgullosos de la familia que somos y de haber podido compartir un amor que nos ha llenado de felicidad durante todos estos años de unión. Hoy nuestro amor de pareja toma caminos distintos pero no lejanos, puesto que seguiremos juntos en la maravillosa tarea de seguir siendo padres dedicados como hasta ahora lo hemos hecho. Es una decisión muy meditada y que tomamos de mutuo acuerdo. El respeto, el afecto y la amistad permanecerán siempre. Nuestra prioridad es, desde el cariño y el compromiso, compartir el bienestar y la educación de nuestros hijos y protegerlos para que crezcan en un entorno estable y saludable. Con estas palabras pedimos que, por favor, se respete nuestra intimidad en este momento de cambio. Éstas serán las únicas palabras públicas que realizaremos en el presente y en el futuro. Muchas gracias por vuestra comprensión”.

El comunicado conjunto llega un poco tarde, pero es loable y deja a Iker y Sara a un gran nivel, si bien informaciones no desmentidas por el futbolista dejan a éste malparado, como culpable del deterioro de las relaciones de pareja. Mucho más infumable fue el comportamiento de Enrique Ponce. Lo de Casillas-Carbonero duele a la gente más porque nadie olvida aquella vibrante declaración de amor del portero de la selección española, aquel beso a Sara recién conquistado el de Fútbol 2010.

Ese beso histórico no se merecía este final, Iker, iba a decir don Iker, pero tras haber reconocido fallos graves contra Sara le quito el ‘don’ y tampoco le llamaré señor Casillas, pues lo de señor no casa con sus reconocidos (en privado) pecados contra la periodista. Nunca debió confesar esos pecados a una amiga. En todo caso los debió confesar a un sacerdote, obligado al secreto de confesión, sacramento que exige arrepentimiento y propósito de enmienda.

El primer error fue fallar a Sara; el segundo, confesarse con la persona equivocada y dejar grabados unos audios que serán privados, pero que no van a permanecer secretos mucho tiempo. Me temo que el amarillismo repugnante de ciertos falsos periodistas de algunos medios de (des)información no va a tener límites. Vosotros (tú y Sara) no hablaréis más (decís en el comunicado conjunto), pero ellos no van a parar de hablar y de escribir porque viven de eso, de hacer carroñerismo.

Me gustaría que os reconciliarais: que os perdonaseis sinceramente y que volvierais a ser una familia más unida que nunca. Porque el perdón es una virtud grande, acaso la más grande de todas y la que hace grandes a las personas, a una mujer, pongamos que se llama Sara, y a un hombre, digamos que se denomina Iker.

El perdón es la otra cara de la misericordia. Pensadlo bien. Siempre hay un tiempo para el perdón, incluso para perdonarse a sí mismo, que no es fácil. Es de almas nobles y generosas. Está muy bien lo que decís: “el respeto, el afecto y la amistad permanecerán siempre”. Pero yo os digo que si os perdonáis de corazón podríais volver a ser los de 2010 y (aunque suene un poco cursi) os habríais ganado la copa del Mundial del Amor 2021.

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Ramón Gómez Carrión

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