Al paso

Una Gómez, un Ribó, un Largo Caballero y una Barberá

Francisco Largo Caballero (Fuente: https://www.buscameenelciclodelavida.com/).

En Valencia vuelven los políticos municipales a reavivar la memoria histórica y el lenguaje de la violencia y del odio de 1936.

‘Hay gente pa to’. Sobre todo en política. Ahí es donde algunos se empeñan en decir que lo blanco es negro y al revés. Erre que erre. El ejemplo más claro es el de Pedro Sánchez, que no es que sea mentiroso; es que se ha hecho acreedor al título de ‘padre de la mentira’, baldón que durante siglos ha sido exclusivo del diablo. Uno y otro tienen discípulos aventajados. La muestra más reciente se ha producido en Valencia, donde el Ayuntamiento gobernado por Compromís y PSOE pretende canonizar, como demócrata, a Francisco Largo Caballero, uno de los personajes más antidemocráticos de la Segunda República y de los más siniestros durante el Gobierno del Frente Popular, del que formó parte como presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra entre 1936 y 1937. Han aprobado dedicarle una calle con motivo del 75 aniversario de su fallecimiento.

Joan Ribó es el catalanista-independentista líder de Compromís, alcalde de Valencia con apoyo del PSOE. Igual que Ximo Puig es el presidente de la Generalitat sustentado con los votos de Compromís. Puig se somete al catalanismo de Ribó, como el socialista Illa (PSC) claudica al catalanismo de Pere Aragonés y demás independentistas encabezados por Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) con la marginación del castellano despreciando el dictamen de la Justicia y acusándola de estar politizada.

Ribó consiguió colocar un monolito informativo en la Plaza del Ayuntamiento como homenaje al 15-M primero y luego lo extendió a otros movimientos sociales, entre ellos el LGTBI y, a cambio, da sus votos al PSOE para dedicar una calle a Largo Caballero. Se opusieron los concejales de la oposición, sobre todo los del PP que querían una calle para Rita Barberá, alcaldesa de Valencia durante 20 años. PSOE y Compromís dijeron que, para Rita, nada de nada.

A mí, hasta que no se aclaren completamente los asuntos judiciales pendientes del pasado municipal del PP, me parece que lo de Rita debe esperar. Pero en lo que respecta a Largo Caballero, los argumentos de la edil socialista Sandra Gómez son una burbuja sin más contenido que aire y no aire limpio precisamente. Aun reconociendo que su labor como ministro de Trabajo en los dos primeros años del régimen republicano (1931-1932) aportó logros al mundo de los trabajadores, no es menos cierto que sus comportamientos y responsabilidades, tanto en la revolución de Asturias de 1934 como en el Frente Popular, al frente del Ministerio de la Guerra (1936-1937), fueron desastrosos.

Fue él quien reconstruyó y desestructuró en parte el Estado integrando las milicias obreras socialistas, comunistas y anarquistas en las brigadas mixtas y quien nombró ministro de Justicia al anarquista Juan García Oliver, el cual defendía los atracos a los bancos, como su amigo Durruti, que llegó a protagonizarlos. Aunque algunos historiadores de izquierdas quieren librar de responsabilidad a Largo Caballero en las ‘sacas’ y asesinatos masivos en Paracuellos del Jarama (unos 2.500 madrileños, algunos menores de edad), durante los meses de noviembre y diciembre de 1936, alegando que el Gobierno se había trasladado a Valencia ante el avance de las tropas franquistas, historiadores no ideologizados y el propio Santiago Carrillo no le libran de culpabilidad.

La concejala socialista Sandra Gómez justifica la calle para Largo Caballero por “su lucha antifascista” y por ser “una persona que ha luchado por nuestras libertades”. Pase lo de la lucha antifascista, pero lo de la lucha por las libertades no casa con su reiterado discurso liberticida, al que cualquiera puede tener acceso en internet. Observen el concepto de democracia de Largo Caballero en estas frases suyas:

“La clase obrera debe adueñarse del poder político convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo y, cómo el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”.

(Mitin en Linares el 20 de enero de 1936 antes de las elecciones del 16 de febrero).

“La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas. Estamos hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país la nuestra”.

(Discurso en el Cinema Europa de Madrid, el 10 de febrero de 1936).

“Si triunfan las derechas… tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas; que nosotros las realizamos”.

(Periódico El Liberal, el 20 de enero de 1936).

“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.

(Discurso en una convención socialista, en Ginebra, en 1934).

Hay otras frases revolucionarias y antidemocráticas de Largo Caballero. Pero sólo traeré aquí (para no alargar excesivamente el artículo) una pronunciada también en el Cinema Europa, de la madrileña calle Bravo Murillo, el 10 de febrero, seis días antes de las elecciones generales del 36:

“Si los socialistas son derrotados en las urnas irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”.

Las elecciones generales de 16 de febrero de 1936 han sido objeto de muchos estudios y el más exhaustivo de todos ellos y más reciente es el efectuado por Manuel Álvarez Tardío, profesor titular de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y Roberto Villa García, profesor titular de Historia Política, en la misma Universidad. El título del libro “1936: fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular” es el resumen ‘periodístico’ de 600 (seiscientas) páginas demoledoras, que llevan a una conclusión irrefutable. El Frente Popular ‘venció’ a las derechas, robándole 700.000 votos y 50 escaños. El pucherazo ha sido demostrado con una investigación de años y las pruebas del fraude evidencian la ilegalidad de la llegada al poder del Frente Popular.

Largo Caballero (que fue encarcelado por su participación en la ‘revolución de Asturias de 1934) llegó a presidente del Consejo de Ministros (el presidente de la República fue Manuel Azaña) y ejerció como tal y ministro de la Guerra del 4 de mayo de 1936 a 17 de mayo de 1937. Como jefe de Gobierno y como ministro sólo cosechó fracasos. En Madrid le han retirado su nombre a una calle en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Y, entre los muchos testimonios críticos, destaca este comentario del prestigioso escritor Andrés Trapiello: “No he leído ni un argumento en el que se diga una sola virtud de Largo Caballero que le haga merecedor de una estatua”. Por si algún lector lo ignora, Largo tiene una estatua en Madrid (junto a otros personajes) en la zona de Nuevos Ministerios.

En Valencia (y en otros sitios) vuelven los políticos a reavivar la memoria histórica y el lenguaje de la violencia y del odio de 1936. ¡Cosas veredes, amigo Sancho… !, que dicen que dijo don Quijote, aunque no es cierto. Pero, aplicado al caso de la calle para Largo Caballero en Valencia, podría sustituirse por este dicho menos ‘quijotesco’: ¡Lo que hay que ver!

Sending
User Review
5 (2 votes)

Ramón Gómez Carrión

4 Comments

Click here to post a comment

*

code

  • Además de todo lo que has dicho, fue uno de los responsables que autorizó la salida del oro del Banco de España hacia Moscú para financiar las armas soviéticas, y Stalin les mandaron la chatarra que le sobraba.

    • No lo ignoraba, pero me limité a su ‘carisma democrático’ y a su ‘amor a la libertad’. Un abrazo.

  • Es espantoso que después de pasar una guerra , no se haya escarmentado y se vuelvan a las mismas atrocidades
    Lo lamento profundamente, amigo Ramón

    • Tenemos la desagracia de un presidente y unos gobernantes frentepopulistas que se alían con el diablo con tal de seguir en la Moncloa. No sirven al pueblo; se sirven de él. Han falseado el lenguaje hasta extremos increíbles. Con Felipe González no pasaba esto. Es un gravísimo atentado el que cometen con las palabras. Me gusta la de ‘amigo’ que me dedicas y me la quedo. Un abrazo.

Patrocinadores

Pactos