Al paso

Video con sexo en la intimidad de Santi Millán

Santi Millán (Fuente: Perfil de Flickr de Voces. Juntos con el Sahara)

Su mujer le defiende valientemente pero termina por acusar a una inexistente “sociedad católica y patriarcal”.

¿Por qué tienes que hacerte un vídeo mientras follas, gilipollas? No eres más tonto porque no ensayas. Las imágenes, como las armas, las carga el diablo. El que ama el peligro perecerá en él. Lo decía (recordando al cura de su pueblo que lo recogió del Eclesiastés) Sancho Panza a don Quijote en la aventura de los batanes con muy buen criterio. No te metas en charcos; bastante tienes con aguantar el chaparrón bajo el alero del tejado.

Que sí; que el canalla, la canalla o los y las canallas (¿hay canallos y cañalles también?) que han difundido el vídeo sexual íntimo de Santi Millán han delinquido; es evidente. El delito está recogido en el Código Penal, artículo 197.7. Castiga con penas de tres meses a un año de prisión o multa de seis a doce meses “al que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquella que hubiera obtenido con su anuencia (consentimiento) en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal”.

Y es que se vulnera el derecho a la intimidad y a la propia imagen recogido en la Constitución Española. Caiga todo el peso de la ley contra los delincuentes sexuales, un peso que se antoja muy liviano, total unos mesecillos de cárcel o una multita que no da ni para pipas. Guarradas como las que se han cometido utilizando el video de marras y acaso peores me parece que se producen en algunos programas repugnantes de emisoras de televisión que hacen caja a base de escándalos sexuales (más íntimos que intimidatorios) para entontecimiento aberrante de nuestro querido pueblo cada vez más ‘progresista’ y desnutrido mentalmente.

Por cierto, no se ha aclarado quién ha propiciado la difusión del video y cómo llegó hasta él. ¿Han sido personas vinculadas con Santi o con la mujer (no propia, más bien impropia) que se unió a él íntima y sexualmente? Yo supongo (y supongo bien) que el rifirrafe vendrá por la parte femenina del ay(j)untamiento.

La mujer de Santi Millán y su discurso

Si Santi Millán ha cosechado abundantes y cualificados defensores frente a los delincuentes, creo que ha sido su mujer la más destacada en su defensa: “Bien; yo estoy bien. Deberíais preguntaros cómo está él; es él quien ha sufrido un ataque a su intimidad… No tenéis que sentir pena ni apoyar a nadie”.

Añade que ella no es una víctima: “Aquí no hay bandos ni propiedades; ni él es mío, ni yo soy suya… Existen muchos tipos de familia… La libertad, el respeto y la tolerancia son los pilares sobre los que hemos construido este proyecto… Hemos caminado muchos kilómetros juntos y muchos más separados; hemos tropezado mil veces; hemos hablado cuando ha hecho falta; hemos cambiado el ritmo cuando nos hemos cansado y, de momento, ni tan mal”.

Concluye la mujer de Santi: “Da mucha pena ver que, a estas alturas, el sexo consentido y privado, siga causando escándalo… Sí, señores; la gente folla dentro y fuera de la pareja… y casi me da más pereza que, cuando se hace público, la mayoría se apiada de las mujeres con el clásico ‘pobrecita, que no se enteraba’ o ‘qué imbécil que se lo permitía’… Mierda de sociedad católica y patriarcal”.

Vamos por partes, estimada esposa, que ya veo que acaso no te enterabas de nada o casi nada y que no eres una imbécil que se lo permitías. Es fabuloso que estéis construyendo vuestro proyecto con la libertad, el respeto y la tolerancia. Pero hay más pilares (los tres que citas son excelentes, cierto) para construir. A lo mejor deberíais poner más pilares y aceptar otros proyectos con más pilares. Y, desde luego, te equivocas acusando de mierda a la ‘sociedad católica y patriarcal’.

Rosa Olucha (Fuente: https://rosaolucha.com/bio/).

Nuestra sociedad ni es católica ni patriarcal. Ya no hay casi bautizos, casi nada de comuniones, apenas algunos matrimonios por la Iglesia, casi nadie va a misa y el laicismo campa a sus anchas. En lo de patriarcal, tendrás que coincidir conmigo en que el feminismo le ha ganado la batalla al machismo. Porque machistas ya no hay más que los cuatro (o 40) asesinos anuales, que se merecen la castración y pena perpetua no revisable, mientras el resto acompañamos a las feministas en sus manifestaciones, lamentando que haya diversos grupos politizados de feministas con objetivos obviamente electoralistas: feministas de Carmen Calvo, feministas de Irene Montero, feministas de Yolanda Díaz la que ‘suma’ con Mónica Oltra, esas grandes feministas, todas, que no sólo no condenan  a Oltra sino que callan vilmente en lugar de defender a la chica de 14 años abusada sexualmente por el que era marido de Oltra cuando ocurrieron los hechos y Oltra ocultó los delitos de su marido con la connivencia de cargos dependientes de ella, según el tribunal que lo condenó a cinco años de prisión. Mónica ha sido obligada a dimitir y ella ha dicho que la culpa es de la ultraderecha y no de su marido del que ni se enteraba ni permitía.

Lo que dices de “a estas alturas…”, no hay alturas; estamos en unos tiempos de confusión y de pérdida de valores. Más que de ‘a estas alturas’, habría que hablar de ‘a estas bajuras’. Se delinque y eso sí es pésimo, pero que nadie diga que ‘a estas alturas la gente se escandaliza’. Nada de nada. La gente ahora no se escandaliza de nada, ni a la izquierda, ni a la derecha, ni a la extrema derecha, ni a la extrema izquierda, Mónica Oltra por ejemplo: ya nadie se escandaliza ni de los abusos sexuales de su exmarido.

¿Por qué acusas a ‘una sociedad católica y patriarcal’ cuando si de algo carecemos es de esa sociedad? Acusar a la Iglesia del escándalo por el video ‘folladero’ es como la acusación contra Mónica Oltra que ha dimitido, dice, no por sus responsabilidades no asumidas sino por culpa de la ultraderecha. Esto es de bobos listillos que quieren hacer idiotas a los demás. Y lo consiguen a veces con seguidores en programas televisivos de gran audiencia y de grandes mentiras presentando como grandes logros progresistas lo que no son más que imbecilidades que reflejan la bajeza cultural de unos ‘profesionales’ cada día con menos altura intelectual. 

En lugar de a una sociedad católica, inexistente, hay que atribuir la desvergüenza, el poco respeto a la ley, el nulo sentido de la lealtad y de la fidelidad, el ambiente irrespetuoso para con nuestros semejantes, a una sociedad que hemos ido pervirtiendo con falsos requerimientos a avanzar en la libertad, en la justicia y en la igualdad. La gente, en general, se cree que los principios y valores humanos tienen que ver con la religión católica. Son universales.

Una vez más advierto del peligro de utilizar torticeramente palabras tan nobles como libertad, justicia e igualdad. Cuidado con las palabras y, por supuesto, con algunos hechos. Es un juego muy peligroso. Quien ama el peligro perecerá en él. Con video follatinesco (de follar, no de folletín) y sin video. Lo diga el Eclesiastés o el escudero de don Quijote, nuestro amigo Sancho, tan Panza y tan sabio.

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Ramón Gómez Carrión

6 Comments

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  • Muy buen artículo, Ramón. Siempre echando balones fuera para que las culpas propias de diluyan transformando en culpables a otros que pasaban por allí. Y reivindicando valores en una época en la que estos están descafeinado. Pero de esa forma se hacen los dignos. ¡Enhorabuena!

  • Enhorabuena Ramón
    Me encantan tus valientes y clasificadores artículos en que llamas a cada cosa por su nombre y pones lucidez en este mundo de locos !!

    • Gracias, Pilar. Los ‘cuerdos’ no podemos -ni debemos- dejar que los ‘locos de atar’ y generalmente muy mediocres arrasen en las redes sociales con imbecilidades sin cuento. La ola de mediocridad y mal gusto es casi un tsunami infecto. Y se crecen porque este contubernio sociocomunista que nos (des)gobierna apoya lo cutre y se está cargando siglos de civilización occidental. Tenemos que parar esta barbarie antes de que sea tarde. A veces me parece imposible y me deprimo.

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