Opinión

Sobre el salto a la valla de Ceuta y Melilla

Valla de Melilla. Fotografía: Ongayo (Fuente: Wikimedia).

Estamos viviendo unos tiempos bastante desafortunados a causa, sobre todo, de la “plaga pandémica”, pero hay otras “pandemias” que las tenemos desde hace muchos años atrás y que no se arreglan de ninguna forma.

Me refiero al tema de las ciudades de Ceuta y Melilla. Las noticias que nos llegan a diario sobre estos lugares son siempre del mismo tema, el asalto a las vallas por parte de personas de los países vecinos. Yo entiendo que cuando la necesidad aprieta, como en este caso, te juegas la vida si es necesario (como es el caso también de las pateras).

La esperanza de un futuro mejor atrae cada año a cientos de subsaharianos a las proximidades de la valla con el objetivo de saltarla y entrar así en España. Esta pobre gente se están jugando la vida, a veces a cambio de nada, pero con la esperanza de conseguir vivir algo mejor que en su tierra natal.

Hasta aquí la exposición de mi escrito, ahora vamos a analizar lo que verdaderamente está ocurriendo y porqué.

Según las leyes que rigen en nuestro Estado traspasadas a las dos ciudades citadas, más o menos dicen así:

Las personas que consiguen saltar la valla por el mero hecho de hacerlo tienen derecho, según la legislación española, a ser acogidos temporalmente en un Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), donde se les proporciona un techo y tres comidas al día. Pueden también circular libremente por Ceuta y Melilla mientras se tramita por vía administrativa su procedimiento de expulsión por situación administrativa irregular. Una parte de ellos son trasladados a la península para su ingreso en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), situados en ciudades como Madrid, Barcelona, Murcia, etc., donde estarán retenidos durante un período máximo de 60 días, tras los cuales serán deportados a sus países de origen si se completó el procedimiento, o en caso contrario quedarán en libertad.

Texto extraído de Wikipedia sobre la Valla de Melilla.

Lo estamos viendo en la televisión, estas personas que consiguen saltar la valla, se pasean delante de los propios policías saltando, gritando y riéndose de ellos, sin que estos les puedan decir nada… Les ampara la ley.

Yo no entiendo nada de política (a los políticos los entiendo menos, aparte de considerarlos unos chupópteros) pero creo que con solo cambiar esa absurda ley sería suficiente para evitar todo lo que está pasando, para evitar las vallas, las alambradas y lo que es peor… la muerte de miles de personas.

Se podía añadir mucha más literatura sobre este tema, pero creo que con esto es suficiente para darnos mucho que pensar sobre lo que está pasando y porqué.

Quizás esté errado y no sepa lo que me digo, pero es mi pensamiento y creo que el de muchos miles de personas más.

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Francisco Carrión Galera

Paco Carrión (Galecar), nacido en El Daimuz (Oria-Almería), es ya un hombre maduro con intensas “cicatrices” en sus vivencias de todo tipo y a todos los niveles, pero es en esta madurez cuando se pone a escribir un poco más seriamente de cómo lo hacía en su juventud, desgranando en algunos de sus libros, su experiencia en la historia y la vida de España. Desde entonces ha publicado 12 libros de distintos temas, varias obras de teatro y múltiples relatos cortos y poemas, además de tener tres libros pendientes de ser publicados.
Personaje inquieto, aventurero, polifacético, investigador de vivencias, y un largo etcétera. Ello le llevó a trabajar en el cine, en teatro, televisión, salas de fiestas, compañías de revistas y en cualquier faceta que tuviese algo de innovador y bohemio, cultural, festivo o artístico a la vez.

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