Opinión

Las redes sociales

Imagen: Gerd Altmann (Fuente: Pixabay).

Para muchísimos usuarios de móviles las redes sociales son algo vital en sus vidas hasta el punto de que, si no pueden acceder a ellas, es como si no mereciera la pena vivir su existencia sin tenerlas a mano para relacionarse con el resto del mundo.

Inicialmente los móviles salieron al mercado para comunicarse, vía telefónica, recibiendo o generando la llamada sin estar en nuestras viviendas, lugares de trabajo o en sitios en donde no había un teléfono a mano. El primero de estos teléfonos fue presentado por la empresa americana Motorola en 1973 y se comercializó en los años 80 del pasado siglo. Era de medidas muy grandes en comparación a los actuales y este tamaño y su precio, hicieron que no estuviese al alcance de todo el mundo. En 1979, Japón, que en ese momento era la mayor potencia industrial sobre todo en lo relacionado con electrónica, puso en el mercado el primer celular comercial. A partir de ahí, en 1981, las empresas de varias naciones europeas y norteamericanas comenzaron el lanzamiento de la red celular que hasta el presente se ha ido modificando y añadiéndole cada vez más posibilidades. Así hemos llegado a que, en la actualidad, los móviles se parecen más a un ordenador que a un teléfono.

Recuerdo que, en uno de esos primeros años, y por primera vez, tuve en mis manos el móvil de un compañero de profesión que me impresionó porque era una manera de estar en contacto con tu familia, amistades y personas con la que mantenías una relación comercial, de trabajo, etc. y lo vi como un gran invento. Desde 1973, el número de móviles que están siendo utilizados ha crecido hasta llegar a más de siete mil millones de unidades. Esto supone que hay más teléfonos funcionando que personas en el planeta.

A partir de 1973, las empresas de fabricación de móviles, con una gran competencia entre ellas, pusieron en el mercado las aplicaciones que fueron aumentado cada vez más. Los móviles ya no eran sólo accesibles a personas adineradas, sino que también estaban al alcance de las de clase media y la trabajadora. Esto trajo que también apareciesen las redes sociales que en un principio no eran muy importantes, pero con el transcurrir de los tiempos se han convertido en algo que, para muchas personas, es imprescindible, no pueden vivir sin entrar en ellas.

Fotografía: Luis Wilker (Fuente: Pixabay).

Los móviles pasaron de ser un útil de comunicación acústica solamente a una herramienta que valía para muchas cosas. Eran, y todavía lo son, los regalos de Navidad, de cumpleaños, de celebraciones, etc. y no solo de personas adultas sino también de menores.

Inicialmente las redes sociales sirvieron para que personas que compartían la misma cultura, los mismos pensamientos, incluso la misma manera de vivir sus vidas, formaran grupos que intercambiaban información entre ellos. No era nada que escondiese algo malo sino todo lo contrario y para algunas personas que participaban en estas relaciones fueron determinantes para que sus vidas incluso mejorasen. Pero como ocurre en muchas ocasiones, con el paso de los tiempos, fueron aumentando los usuarios que hacían uso de las redes, cambiándolas a todo lo contrario.

Las redes sociales no sólo han cambiado por los usuarios, sino que también han cambiado por el dinero que se maneja en ellas. En ellas ha entrado la “basura” más perjudicial, sobre todo para los menores, que raro es que no dispongan de su propio móvil.

Sé que muchos adictos a las redes sociales no estarán de acuerdo con lo que he planteado; con algo que existe, lo admitan o no lo admitan. Y supongo que lo que voy a dejar escrito, aunque sólo sea un poco de la “basura”, son verdades como templos:

  • Las redes sociales valen para que algunas bandas de jóvenes, que son verdaderos canallas, una vez que agreden a una persona que no puede defenderse, los matan o casi y lo suben a las redes para quedar como grandes líderes en relación con otras bandas. Algo que hemos visto últimamente y sufrido.
  • Las redes también han sido utilizadas por bandas de delincuentes para comunicarse entre ellos para cometer robos, revanchas de otras bandas e incluso asesinatos por sicarios. También han sido utilizadas por terroristas.
  • La captación de menores por maquiavélicos pederastas.
  • Las ventas de medicamentos e incluso de drogas.
Fotografía: Natureaddict (Fuente: Pixabay).

“Influencers”

El capítulo de los “influencers”, tanto en hombres como en mujeres, es algo que merece un punto y aparte. Se ha convertido en una manera de conseguir un dinero con muy poco trabajo y sobre todo en las mujeres que, con las fotos que aportan en muchos casos, poco les falta por enseñar. Además, esto puede ser un medio para que muchos jóvenes que ven como estos “influencers”, conforme van teniendo seguidores, aumentan el dinero que cobran y pensarán que ellos también lo podrían hacer.  Yo me pregunto: “Si seguimos así ¿qué serán las nuevas generaciones? Porque es muy atrayente y siempre pensarán que podrían alcanzar la fama y los millones con poco trabajo.

Existe un “influencer”, varón muy joven, que dijo en su red social que él engañaba a las chicas con las que tuvo relaciones sexuales, que decía que era estéril y que por eso no utilizaba preservativos. Este “influencer” tiene 23 millones de seguidores y tiene ya una fortuna que está alrededor de los 11 millones de euros. Atractivo, ¿verdad?, para un joven que quiere ganar dinero sin trabajar y muy rápido.      

Y por último para no hacer muy largo este artículo de opinión, en las redes sociales hay competiciones por conseguir un número de seguidores mayor que el resto de los competidores. El pasado mes ocurrió que una “influencer” y a la vez “celebrity” china, se mató al caerse de un pico de la montaña por donde discurría una cascada porque quería ser la mejor y así aumentar los seguidores.

Las redes sociales están dejando al margen los valores que antaño recibimos del entorno que nos rodeaba y que fueron los responsables de algo especial que lamentablemente está desaparecido. Son tiempos que, como padres, tenemos que vigilar qué hacen nuestros hijos menores con el móvil que seguramente se lo habremos regalado en una Navidad, en su cumpleaños, al final del curso del grado de enseñanza que esté estudiando, etc.

No es un arma química, ni bacteriológica, pero sí que es un “arma” peligrosa en la formación de nuestros menores.

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Joaquín Ñeco

Alférez de navío.

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