Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Al paso

Noelia y el ‘no matarás’

Noelia Castillo. Imagen de "El País" vía Antena 3 (Fuente: Wikipedia).

La llamada ‘muerte digna’ de Noelia Castillo seguirá dando que hablar y que escribir durante mucho tiempo, porque la ley sobre la eutanasia, como la del aborto, está abocada a la polémica permanente. Ambas se enfrentan a un mandamiento humanitario, antes que religioso, tan antiguo como la humanidad posiblemente: “No matarás”. El Consejo General de Colegios de Médicos de España (CGCOM), tras la aprobación de la la ley sobre suicidio asistido en diciembre de 2020, siendo ministro de Sanidad Salvador Illa, hizo público un comunicado lamentando que no se hubiera tenido en cuenta el punto de vista del organismo sobre lo que se consideraba ”un acto médico” de la máxima trascendencia. Dejaba claro el CGCOM que provocar la muerte de un paciente era contrario al Código Deontológico de la Profesión Médica y al posicionamiento de la Asociación Médica Mundial (AMM). El código es tajante: “un profesional nunca provocará intencionadamente la muerte de un paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste”.

El colectivo médico se muestra totalmente a favor de una ley de cuidados paliativos, que tenga en cuenta los condicionamientos sociales para proporcionar la mejor asistencia a las personas con grave enfermedad orgánica o psíquica, “que les genera gran incapacidad y un sufrimiento insoportable”. En este sentido, la institución médica señala que “no puede permitirse que la causa por la que una persona decida solicitar terminar con su vida sea por la ausencia de apoyo y falta de recursos socio sanitarios”.

El ministro Illa (ahora casi independentista presidente de la Generalitat de Cataluña) elogió ‘su’ ley como un avance “hacia una sociedad más humana y más justa” y que demostraba que España era “una democracia moderna y lo suficientemente madura como para afrontar esta situación”. No vayan a creer que Illa se queda solo elogiando la eutanasia. Hay mucha gente, incluso intelectuales ‘progresistas’, que apoyan la eutanasia y el aborto; eliminar a los no nacidos y a los mayores (o no tanto) con sufrimientos intolerables.

Y lo hacen apelando a la humanidad y a la dignidad. Pero olvidan algo esencial: el cómo se llega a las situaciones de extremo dolor y sufrimiento físico y mental. Yo no me puedo sentir orgulloso de una sociedad porque facilita la eutanasia olvidándose de que esa sociedad  y sus instituciones han sido las culpables de los sufrimientos y dolores intolerables de quienes piden la muerte. Hay un principio, a la vez filosófico y jurídico, que dice: “la causa de la causa es causa de lo causado”. No es un trabalenguas, ni un acertijo. Es un aserto que en latín se pronuncia así: “causa causae est causa causati”. Se puede explicar con ejemplos como éstos: si incendias una casa de alguien al que odias eres responsable de que se quemen otras casas colindantes; si haces una herida, no mortal en principio, a un enemigo y ésta se infecta y provoca su muerte, tú eres culpable no sólo de la primera herida sino de las complicaciones hasta la muerte.

La causa de la causa es causa de lo causado. Y todo el mundo sabe que hubo muchas agresiones, presuntamente incluso violaciones en centros tutelados y ausencia de atenciones socio sanitarias para con Noelia. Eso leo en los medios de comunicación que no están vendidos al Gobierno sanchista. La falta de las necesarias atenciones a Noelia son una prueba patente de que nuestra sociedad no funciona y, por tanto, no puedo sentirme orgulloso del sistema. No quiero eutanasia para los que sufren; quiero que el sistema garantice las atenciones a todos los ciudadanos para que no lleguen a un sufrimiento intolerable, peor que la muerte.

Sobre la dignidad ya escribí en otra ocasión largamente. La dignidad es consustancial a toda persona. Es de Noelia sí, que tuvo una muerte digna para ir al cielo. Los indignos fueron quienes le hicieron la vida imposible. La sociedad en su conjunto  y ‘el sistema’ son los grandes culpables y nunca me sentiré orgulloso de una sociedad y un sistema que matan. Han matado a Noelia (ella no es culpable; es víctima) y parece que seguirán matando. ¡Y se sienten orgullosos de ello!

Ramón Gómez Carrión

Periodista.

6 Comments

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    • Tú hubieras sido un buen juez, combinando justicia con misericordia, al estilo del Gran Juez.

  • Querido amigo Ramon. Por razones profesionales de mi hacer judicial, con apenas 25 años cumplidos, tuve que asistir por primera vez al levantamiento del cadáver de un hombre de edad que había decidido quitarse la vida por suspensión. era una noche helada y fría en una localidad manchega. La pobre habitación estaba iluminada por unas palmatorias ante unas estampas del Señor. Al ver la escena además de la impresión, sentí una gran pena y ternura y pensé “cuanto tiene que haber sufrido esta persona para llegar a tomar esta situacion”.
    Hay que evitar que las personas lleguen a tal desesperación, y querer quitarse la vida.
    Un abrazo.

    • Prevenir para no tener que curar ni matar. Si no cuidamos a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes (y llevamos muchos años sin cuidarlos como se merecen) no nos rasguemos las vestiduras ante los cada día más frecuentes suicidios (o intentos), malos tratos a cortas edades y violencia casi generalizada. Ya no quedan más que restos de educación familiar porque sólo quedan restos de la familia tradicional. Creo que oficialmente, u oficiosamente, han determinado que haya 14 o 16 modelos de familia para ‘progresar’ hacia un absurdo libertinaje que nada tiene que ver con la libertad. Y se hacen campañas hipócritas para denunciar la violencia en lugar de poner las bases educativas para formar niños y jóvenes que nunca serán violentos. O la sociedad (con buenos gobernantes al frente) acaba con la ideología de género o ésta acaba con la sociedad. No hablo de política y políticos; hablo de seres humanos y humanismo.