Impulso irresistible

La felicidad no es un sentimiento, sino un modo de estar en la vida

Imagen: Vania Raposo (Fuente: Pixabay).

El 20 de marzo se celebraba el Día Internacional de la Felicidad. Buen festejo para vivir con alegría y con familiares y amigos una grata actitud por el reconocimiento y el bienestar que esa palabra produce en todos nosotros. Y más cuando se nos dice que esto no es un simple sentimiento, sino un estado, una forma de ser, un talante, una postura, un porte alegre, jovial y gozoso. Lo ha recordado en una entrevista el reconocido psiquiatra Fernando Sarráis que ha presentado nuevo libro de consejos para “una vida feliz”, empezando por afirmar una vez más que “la felicidad es un modo de estar en la vida que se percibe en la afectividad en forma de paz y alegría, y que no es un sentimiento. La felicidad es un modo de vivir la vida, que supone seguir lo que dice la razón y hacerlo libremente; porque me da la gana”. Si uno hace lo que debe por miedo al castigo o a sufrir las consecuencias, no es feliz del todo, porque no es libre.

Hay cosas, no obstante, que tenemos que hacer por obligación: ir al trabajo, cuidar de los hijos, ocuparnos de la casa, comprar lo necesario, relacionarnos con amigos, etcétera. “Existe una relación entre lenguaje, pensamiento y afectividad. Cuando uno piensa algo negativo se siente mal, si uno piensa que tiene exámenes a la vista se pone nervioso. Cuando uno emplea mucho las palabras tengo, debo o necesito, está pensando que se siente obligado y por lo tanto se siente mal porque añoramos y anhelamos la libertad que es necesaria para ser feliz. En cambio, hay que intentar emplear más la palabra “quiero”: quiero ir a trabajar. Ya sé que tengo que ir a trabajar, pero estoy transformando una obligación en un querer, estoy queriendo la obligación. Psicológicamente estoy haciendo un acto de libertad, soy libre también cuando tengo obligaciones porque las quiero. Si yo interiormente soy libre ante una obligación, soy feliz”. Estas cosas al principio cuestan porque no hay hábito. Pero cuando hay hábito se hacen automáticamente. En vez de resistirse a las cosas que uno tiene que hacer o que no tiene que hacer, se acostumbra a quererlas. Eso no significa que no le cueste porque “todo lo que vale, cuesta, igual que cuesta subir el Everest, correr maratones, ir al gimnasio, etc. Yo no creo que todos los que van al gimnasio vayan obligados: lo hacen porque quieren estar en forma y si lo hiciesen por obligación estarían amargados. En la medida en que no sabes lo que quieres, estás dejando de ser libre porque querer es libertad. Si no sabes lo que quieres, van a decidir por ti y si deciden por ti no estás siendo libre”.

Fotografía: Jake Heckey (Fuente: Pixabay).

La periodista Alicia Gómez Monedero ha entrevistado a Sarráis para la revista de abril 2021 de Mundo Cristiano de donde hemos sacado estos toques biográficos, y de la que resaltamos un apartado que ella titula “La cuestión del sentimiento”, pues tira a dar cuando pregunta directamente “¿Qué importancia le tengo que dar a lo que siento?” Sarráis contesta que: “No se puede negar que lo que sientes te afecta. Si te sientes bien te afecta positivamente, si te sientes mal te afecta negativamente, eso es de lo que te informa la afectividad. Es como cuando tienes miedo a equivocarte y piensas que por ello no vales y si no vales no te van a querer y por lo tanto vas a sufrir. En este punto la afectividad dice que es muy malo equivocarse y que hay que evitar todo tipo de error; y la razón dice que es muy bueno equivocarse, porque sólo se aprenden las cosas que no se saben haciéndolas mal primero. Por lo tanto, la persona debe querer seguir cometiendo errores porque está aprendiendo. Si se deja llevar de la afectividad, que no quiere pasarlo mal cuando comete errores, dejará esas cosas a medias, no las hará, se irá a otra cosa que sabe hacer y que la hace bien pero no mejorará. Tiene que existir un diálogo interior entre cabeza y corazón continuamente para ponerse de acuerdo interiormente. La cabeza tiene que convencer al corazón de que a veces hay sufrimientos que son necesarios para ser felices a medio o largo plazo. TIENE QUE HABER UN EQUILIBRIO ENTRE CABEZA Y CORAZÓN, SI NO LAS PERSONAS SON DESEQUILIBRADAS Y LA PALABRA DESEQUILIBRADA SIGNIFICA ENFERMA MENTAL”.

Uno de sus consejos es “aceptar sufrir para no temer sufrir”. Esto viene a cuento con la situación que estamos viviendo que nos está haciendo sufrir. No podemos evitar pensar lo que va a pasar en un futuro más o menos próximo y huimos del sufrimiento de ahora. Pero otro de los consejos es: no proyectarse constantemente en el futuro. Cuando uno no quiere sufrir lo que trata es de no amar, va con el freno echado para amar porque, cuando más ama, más sufre. 

Fernando Sarráis Oteo (Fuente: https://fernandosarrais.com/).

Fernando Sarráis es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y licenciado en Psicología. Se especializó en Psiquiatría en 1998. En el año 2000 ejerció como investigador (Research Fellow) en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ottawa (Canadá). Es también miembro de la comisión de ética de la Clínica Universidad de Navarra y profesor del Máster en intervención educativa y psicológica desde 2007. Recibió la Medalla de Plata de la Universidad de Navarra por sus 25 años de trabajo como profesor de Psicopatología y Psicología de la Personalidad, así como por su labor como consultor clínico, realizada en el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra. Es autor de libros de sus especialidades, (en Ediciones Teconté) desde 2016.

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Demetrio Mallebrera

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