Al paso

Historias eucarísticas milagrosas en nuestros días (y II)

La multitud reunida en Fátima durante el «Milagro del sol». Fotografía: Judah Ruah (Fuente: Wikimedia).

Acontecimientos extraordinarios ocurridos en Polonia, India y México y condena de las guerras y de los liberticidas.

Estamos tan impregnados de materialismo relativista, y tan supeditados al ‘todo vale’ (si me vale a mí o a mi partido o a mi equipo o a mi familia), que hemos limitado nuestro ámbito vital, filosófico y teológico de manera asfixiante. De forma irracional, pero presumiendo de razón, estamos reduciendo las expectativas al dinero, al sexo y al aparentar, con desprecio del ser. Ni nos peguntamos qué somos y qué queremos ser; de dónde venimos y a dónde vamos. Nos acostumbramos, nos acostumbran, a conformarnos con estar en escena, pero no como protagonistas sino como figurantes. Nos manejan y nos dejamos manejar. Los políticos en general y los gobernantes en particular nos tratan (o, peor, nos maltratan) como subnormales, como borregos.

Izquierdas y derechas extremas son dogmáticas y dictatoriales. Y cuando gobiernan se ciscan en todo lo noble y superior; se ciscan en la Filosofía y en la Teología, en el pensamiento grecorromano y en el Cristianismo de Occidente. Aquello tan profundo del ‘pienso, luego existo’ lo han cambiado por el ‘existo luego no pienso, ya otros piensan (mentira) por mí’. Nos reducen a bípedos herederos de antiguos homínidos, pero con menos derechos que los cuadrúpedos.

La última cena, obra de Benedetto Caliari (circa 1538 –1598). Colección: Santi Giovanni e Paolo (Fuente: Wikimedia).

Frente al Siglo de Oro español que alumbró ‘El gran teatro del mundo’, la incuria y la mediocridad de nuestro tiempo produce ‘el gran circo del mundo’. Los hombres que entonces hablaban con Dios nos hemos convertido en homínidos circenses que saltamos y pasamos por el aro obedeciendo a diosecillos de barro; qué digo de barro, más bien de oro, que muchos de ellos de forran con sueldos sustanciosos y aún les sobra para comilitantes y amiguetes varios.  

Calderón de la Barca terminaba su auto sacramental con Dios, el Autor de la creación, premiando a los buenos actores (los malos se autoexcluyen) con el banquete eucarístico. Aquí es cuando yo me permito añorar los tiempos en que casi todo el mundo en Occidente creía en Dios, en el Dios que se hizo hombre y en el Dios-hombre que hizo el otro enorme milagro, el de la transustanciación, convirtiendo el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.

Nuestra Señora de Lourdes. Fotografía: Dennis Jarvis (Fuente: Wikimedia).

Todo el universo debería asombrarse con lo ocurrido aquel Jueves Santo en el curso de la cena en la que Jesús instituyó la Eucaristía, creó el sacerdocio y nos dio un mandamiento nuevo, el de amarnos los unos a los otros hasta la muerte. Al día siguiente murió en una cruz por orden de Poncio Pilato, el gobernador romano en Judea presionado por el Sanedrín judío. Y lo certifican no sólo los Evangelios, sino el mejor historiador del Imperio Romano en el siglo I, el de Cristo y sus apóstoles. Tácito, en sus ‘Anales’, cuenta cómo los seguidores de aquel crucificado eran tenidos en Roma por una secta peligrosa cuyos miembros eran acusados de canibalismo. Ni él, ni Plinio el Joven, ni Flavio Josefo pudieron (supieron o quisieron) asimilar la doctrina cristiana según la cual en el pan consagrado estaba el cuerpo de Jesús y en el vino consagrado, su sangre.

Y aquí es donde enlazo con algunos de los milagros eucarísticos que se han constatado científicamente en los últimos veintidós años y que prometí traer al conocimiento de los lectores de Hoja del Lunes tras narrarles, hace dos semanas, el más conocido de todos y el más antiguo, el que se produjo en la localidad italiana de Lanciano en torno al año 700.

Legnica (Polonia)

En el año 2013, en la localidad polaca de Legnica, sucedió lo que narra el obispo de esa diócesis, monseñor Zbigniew Kiernikowski:

“El 25 de diciembre (día de Navidad) de 2013, durante la distribución de la Sagrada Comunión, una hostia consagrada cayó al suelo y fue recogida y colocada en un recipiente lleno de agua (vasculum). Poco después aparecieron manchas de color rojo. El anterior obispo de Legnica, Stefan Cichy, creó una comisión para observar el fenómeno. En febrero de 2014 se tomó un pequeño fragmento rojo de la hostia. La comisión ordenó tomar muestras para realizar pruebas exhaustivas por parte de los institutos de investigación pertinentes”.

Milagro eucarístico de Legnica (Fuente: Canal de YouTube Un paso al día).

Después de las investigaciones, el Departamento de Medicina Forense declaró: “En la imagen ‘histopatolo’ se han encontrado fragmentos de tejido que contienen las partes fragmentadas del músculo estriadocruzado… El conjunto (…) es más similar al músculo cardíaco con alteraciones que a menudo aparecen durante la agonía. Las investigaciones genéticas indican el origen humano del tejido”.

Sokólka (Polonia)

Durante la misa del domingo 12 de octubre de 2008, en la iglesia parroquial de San Antonio, en Sokólka, una hostia consagrada cayó de las manos de uno de los sacerdotes durante la distribución de la Comunión cerca del altar. Este sacerdote interrumpió la distribución, recogió la hostia y, de acuerdo con las normas litúrgicas, la colocó en un recipiente con agua. Se esperaba que la hostia se disolviera en el agua. Al final de la misa, a petición del celebrante, la sacristana de la parroquia, sor Julia Duwoska, vertió el agua y la hostia en otro recipiente. Una semana después, el 19 de octubre, notó un delicado aroma a pan sin levadura. Cuando abrió el recipiente, en el centro de la hostia, había una mancha curvada y de color rojo brillante, como de sangre. El agua no estaba contaminada por el color.

Milagro eucarístico en Sokólka (Fuente: Aleteia).

Dos expertas, la profesora María Sobaniec-Lotowska y la también profesora Stanislaw Sulkowski, tomaron y analizaron, de forma independiente (para garantizar la credibilidad de los resultados) una pieza de la hostia. Ambos estudios independientes estuvieron en perfecto acuerdo. Llegaron a la conclusión de que la estructura del fragmento de la hostia es idéntica a la del tejido de una persona viva que está a punto de morir. Según la profesora Sobaniec-Lotowska la estructura de las fibras musculares del corazón está profundamente entrelazada con la del pan de una manera imposible de lograr con medios humanos”.

Tixtla (México)

El 21 de octubre de 2006, durante la misa de un retiro parroquial, una hostia consagrada, a punto de ser distribuida, derramó una sustancia rojiza. El obispo de la diócesis, monseñor Alejo Zabala Castro, convocó, en 2009, una comisión investigadora para determinar si se trataba de un milagro o de un fenómeno natural inducido por engaño. Un equipo de científicos, encabezado por el doctor Ricardo Castañón Gómez, tras un año de estudios, llegó a la siguiente conclusión:

La parroquia de San Martín de Tours en Tixtla, México (Fuente: Guerrero habla).

“La sustancia rojiza analizada corresponde a sangre en la que hay hemoglobina y ADN de origen humano. Dos estudios realizados por eminentes expertos forenses con diferentes metodologías han demostrado que la sustancia se origina en el interior, excluyendo la hipótesis de que alguien podría haberla colocado desde el exterior. El tipo de sangre es AB, similar al que se encuentra en la hostia de Lanciano y en la Sábana Santa de Turín. Un análisis microscópico de aumento y penetración revela que la parte superior de la sangre se ha coagulado desde octubre de 2006. Además, las capas internas subyacentes revelan, en febrero de 2010, la presencia de sangre fresca. El evento no tiene una explicación natural”.

Chirattakonam (India)

El 28 de abril de 2001, en la iglesia parroquial de Santa María, en Chirattakonam (India) el párroco notó una imagen sorprendente en una hostia consagrada. Él mismo relata cómo sucedió:

“A las 8:49 a.m. expuse el Santísimo Sacramento en la custodia para la adoración pública. Después de unos momentos vi lo que parecían tres puntos en la Sagrada Eucaristía. Entonces dejé de rezar y comencé a mirar la custodia invitando también a los fieles a admirar los tres puntos. Les pedí que permanecieran en oración y volví a colocar la custodia en el tabernáculo. El sábado por la mañana, 5 de mayo, abrí la iglesia para las celebraciones litúrgicas habituales. Saqué la custodia e invité a los fieles a que se arrodillaran y comenzaran a orar. Pensé si sólo yo podía ver la cara en la hostia. Le pregunté al servidor del altar qué había notado en la custodia. Él respondió: “Veo la figura de un hombre”.

Milagro en Chirattakonam, India (Fuente: La voz de María).

La custodia con la hostia y la figura similar a la de Cristo coronado de espinas, fue investigada por el arzobispo de la diócesis, Ciryl Mar Baselice, y permanece en la iglesia de Santa María de Chirattakonam hasta el día de hoy.

Existen otros milagros eucarísticos. Algunos agnósticos y ateos se han convertido al Cristianismo ante la evidencia de lo sobrenatural. Lo mismo ha ocurrido con los milagros acaecidos por mediación de la Virgen María en Lourdes, Fátima o en el Tepeyac mexicano. Todo el mundo puede documentarse sobre estos hechos sobrenaturales. Pero la inmensa mayoría prefiere tuitear incansablemente y opinar sobre las imbecilidades (a veces vergonzosas) que famosos y famosillos suben a las redes sociales. Los grandes principios; las grandes verdades de la Humanidad y de cada hombre y cada mujer en concreto, se orillan; se apartan.

Creo que vivimos de espaldas a lo grandioso de la esencia humana; ocupados y preocupados por nimiedades consumistas y hasta por historias bochornosas que deberían avergonzarnos. Eso cuando no nos enredamos en guerras fratricidas que masacran a mujeres y niños y lo quieren justificar en nombre de Dios. Blasfema Putin y blasfema Cirilo I (Kirill, en ruso) cuando matan y dicen hacerlo en nombre del Altísimo. Pecan contra Dios y utilizan malditamente la libertad; esa libertad que nos dio el Creador y que utilizan contra Él, pues todos los que actúan contra sus hermanos, hombres, mujeres y niños, atacan a Dios. Que se arrepientan ya. Y si no, que Dios envíe sobre ellos fuego abrasador como hizo contra Sodoma y Gomorra. Amén, que quiere decir así sea.

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Ramón Gómez Carrión

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