Al paso

Hasta el 40 de junio no te quites el ‘orgullo’

Fotografía: Cecilie Johnsen (Fuente: Unsplash).

Los LGTBIQ+ no se conforman con celebrar su estado de euforia durante un mes.

Ni son muchos, ni son machos, ni quieren la igualdad. Desean ser más que los que no son como ellos. Y lo están consiguiendo. Lo que era el ‘Día del Orgullo Gay’ se ha convertido en un mes y diez días. Por lo menos en Madrid, donde los festejos arcoiris se han prolongado hasta el 10 de julio. Su eslogan preferido debería ser éste: ‘Hasta el 40 de junio / no te quites el orgullo’, un pareado que recuerda al de las posibles inclemencias climáticas más allá del 31 de mayo: ‘hasta el cuarenta de mayo / no te quites el sayo’.

Lo del ‘Orgullo’ (debo defender y defiendo que inicialmente fue un movimiento ciudadano absolutamente necesario para luchar contra la discriminación de gays y lesbianas) se ha convertido en un macrofestival en el que hay más de negocio y exhibicionismo despendolado y antiestético que de reivindicación racional. Tenemos un Ministerio de Igualdad y disponemos de una legislación posiblemente de las más avanzadas de Occidente en materia de derechos de los LGTBIQ+, como lo demuestra la exhibición de progreso igualitario que han vendido en Estados Unidos Irene Montero y sus colaboradoras. (Lo del viaje en Falcon es una anécdota; reveladora, pero anécdota).

¿Qué reivindican las organizaciones arcoiris? Pero si el Gobierno sociocomunista que preside Sánchez no para de hacer leyes y decretos. ¿Tan inútiles son Irene Montero y sus secuaces de Igualdad que tiene marginado(a)s a lesbianas, bisexuales, gays, trans, queer y otros géneros y subgéneros sexuados o asexuados sin cuento? ¿Es eso lo que venden en el extranjero?

¿Están marginados, subyugados y apaleados? Es increíble. Sánchez tiene que dar la cara y acabar de una vez por todas con la discriminación de los colectivos LGTBIQ+. Propongo una mesa bilateral Gobierno-LGTBIQ+ y mantenerla abierta hasta que lleguen a un acuerdo global satisfactorio para ambas partes con el compromiso final de que, una vez satisfechas las exigencias de las organizaciones LGTBIQ+, se acaben las celebraciones festivas.  

No es la primera vez que echo mano de las juiciosas palabras de un escritor de prestigio, Alejandro Pombo. Lo dijo hace algún tiempo, pero no ha rectificado. Es un gay normal y corriente, de los de andar por casa. De los que han dicho “no puedo soportar el Día del Orgullo Gay: ¿Por qué se sienten orgullosos de enseñar sus culos”? Tampoco entendía el afán de los homosexuales por el matrimonio: “No estoy en contra de que tengan todo el reconocimiento jurídico, social y personal del mundo y creo que sólo quieren casarse por la nostalgia de ese vínculo”. Como buen gay y hombre bueno, terminaba su ‘sermón’ antiexhibicionista diciendo que aspiraba a ser algún día “San Álvaro Pombo, patrón de los maricones, santo patrón de los homosexuales de España”.

Creo oportuno recordar a Pombo ante el absurdo desmadre de las organizaciones homosexuales desbocadas y envalentonadas absurdamente, para exigir apoyo de las administraciones y de organismos varios. Sorprende que en el desfile carrocil por las calles de Madrid hasta hubiera una carroza de TVE. Muchas empresas, como ciertas formaciones políticas, se suman al homosexualismo despendolado, aquellas buscando negocio y éstas, votos. Cantantes, actores y famosos de todas las especies se suman a las celebraciones homosexuales, aunque ellos no lo sean. 

Y digo yo, si los homosexuales unidos jamás serán vencidos y además quieren festejos, que se los paguen ellos. Como todo hijo de vecino. Igualdad. ¿Que quieren fastos porque se lo pasan bomba? Eso es otra cosa. Este país no es uno de esos árabes a los que tanto defiende la izquierda caniche y que resultan ser más machistas que Luzbel. Para hacer campaña contra el machismo no van a encontrar terreno más abonado. Allí hay machismo para dar y tomar. Y combatir. ¿Por qué no van allí? Cobaaaardes, que diría Chiquito de la Calzada. Deberían imitar a la empresa de Gerard Piqué cuando organizó con Rubiales la celebración de la Supercopa española de fútbol en Arabia. Podrían cambiar de país islámico cada año en busca de petrodólares abundantes a la vez que hacen campaña de homosexualismo y feminismo igualitarios. Llevar la Gran Cabalgata del Orgullo a Oriente Medio es un gran reto. 

Los heterosexuales no tienen ningún día para el orgullo. Algún día lo tendrán, cuando estén en peligro de extinción. Si es que no lo están ya. “La evolución humana (recojo palabras de quien acaso es uno de los grandes especialistas en antropología) está regida por el principio de selección natural. Evolucionan solamente aquellas especies que mejor se van adaptando a los cambios. El ser humano tiene su origen en especies ya extinguidas descendientes de los primates”. Seguimos evolucionando y no es extraño que aumenten los y las LGTBIQ+ porque son los y las que mejor se adaptan al cambio. Casi hay un paralelismo entre el avance de los y las LGTBIQ+ y el Gobierno de Sánchez. Acaso Sánchez no sea un mentiroso y un traidor a sus anteriores principios, sino un modelo de evolución hacia las nuevas políticas del cambio, exclusivas de los mejor adaptados al futuro, un futuro que podría ser el mejor y que no todos (retrasados mentales) podemos entender. No hay principios (como no hay camino); se hacen principios cada día (como se hace camino al andar). Lo del camino es de Antonio Machado, no de Pedro Sánchez. Ni tampoco es, como acaso podría creer a éste, de Joan Manuel Serrat.

Confieso que he vivido. Amo y he amado siempre a todos mis semejantes porque me lo enseñaron mis padres y me lo pedía y me lo exige Jesucristo y los quiero a todos ellos sean del sexo que sean o del género que sean. Pero, como Álvaro Pombo, mi querido y admirado amigo homosexual, no soporto el esperpento antiestético y exhibicionista de la Cabalgata del Orgullo. Pido humildemente su desaparición por el bien del homosexualismo.

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Ramón Gómez Carrión

4 Comments

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  • Toda la razón, creo que con tanta celebración y reivindicaciones se están pasando y menoscaban la atención. Para ponerla en otros problemas más acuciante.

    • El exhibicionismo homosexual forma parte de una campaña pansexualista a nivel mundial y sospecho que entra dentro de un movimiento pseudofilosófico, la ideología de género. Y ésta es una manifestación del relativismo ya dominante a gran escala. No hay verdades ni principios absolutos; sólo mi verdad y mis principios, aunque sea un analfabeto integral (o analfabeta, como Adriana Lastra o Irene Montero) quien lo diga.

  • Don Ramón Gómez Carrión… para mí todos los seres humanos sin distinción de sexo ni inclinación sexual son IGUALES Y MERECEN IDÉNTICO RESPETO. Sospecho que todo lo demás es mercadeo interesado de sentimientos y manipulación política superflua y espurea buscando servilismo y votos…

    Un abrazo…
    Pedro J BERNABEU
    PD: La primera vez que vi a dos mujeres (jóvenes de unos 20 añitos) besándose apasionadamente en la boca fue en mi viaje de Luna de Miel tras mi boda con la madre de mis hijas en julio de 1991 cerca de la Torre más famosa de París. Me resultó entonces extraño pero yo prefiero siempre el beso de una fémina fémina..

    • Un abrazo, Pedro J: De acuerdo contigo en todo menos en una cosa. Consultado el diccionario, lo correcto es decir ‘espurio’ o ‘espuria’. Homero, dicen, también se equivocó alguna vez. Y yo, que no soy de la Real Academia Española.

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