A deshoras

Europa y los derechos sociales: Desantes con Pedro González

Pedro González Martín (izquierda) y Manuel Desantes Real durante la mesa redonda (Fotografía: Alba Otero).

Voy a hacer autopropaganda de la Asociación de Periodistas de la provincia de Alicante, que es como hacerme autopropaganda a mí mismo puesto que formo parte de la misma y colaboro con Rosalía Mayor, con Elvira y con Belén, en lo que puedo. Me congratuló mucho el coloquio del pasado miércoles, 29 de septiembre, sobre los derechos sociales como pilar en la construcción (en los tiempos que corren no podemos hablar de consolidación) de la Unión Europea. Y me gustó sobremanera la vehemencia y convicción del profesor Manuel Desantes: “La Carta de los Derechos Humanos de la Unión Europea es la base estructural sólida de los derechos sociales”. Se mostró pesimista al respecto en tanto en cuanto las competencias para implementar una política común en los Estados miembros (trabajo digno, vivienda, igualdad de oportunidades, sin discriminaciones en función del sexo o género…) son limitadas ya que los responsables últimos en la aplicación e interpretación de esos derechos son los propios países.

Hay algún que otro rayo de luz esperanzador relacionado con todos esos asuntos. Me remito a la congelación de los fondos europeos para la recuperación poscovid a Hungría, a Orban en concreto, por sus arremetidas homófobas y su política activa en la demonización de la diversidad sexual y emocional. No digamos ya su discurso xenófobo que a mí me pone personalmente los pelos de punta. La misma amenaza se cierne sobre la Polonia regida por el PIS, que en español suena fatal y que en polaco significa Ley y Justicia, un partido liderado por el populista Jaroslaw Kaczynski. Polonia: ni independencia judicial (lo de España es casi venial si nos ponemos a comparar), ni respeto a las minorías, ni nada. Quiero entender que el PIS no representa a todos los polacos, del mismo modo que Orban no es Hungría en su totalidad.  Dos gobiernos afascistados en el corazón de Europa. No confundir afascistado con fascista, por favor.

En el coloquio se pasó de puntillas sobre estos casos, aunque planeaban en el ambiente. Desantes estuvo en plena sintonía con el periodista Pedro González Martín, cofundador de Euronews, en un asunto crucial sobre los modelos de derechos sociales: Estados Unidos (liberalismo) y China (dictadura con mercado libre, aunque ahora Xi Jinping quiere poner coto a las grandes corporaciones y lobbys).  No matizaron, desde mi punto de vista, que EE. UU. es todo un continente en el que un partido, el Demócrata, aglutina todas las sensibilidades del centro y de las izquierdas (plural). Es decir, no es lo mismo Trump (un impresentable) que Biden (ahora en descenso reputacional por la retirada, abrupta, de Afganistán). Yo me quedo con Europa, desde luego. Pero entre EE. UU. y China… prefiero Nueva York, mil veces. Digo Nueva York, digo Boston, digo Minneapolis. Mil veces no, cien mil veces. Sin libertad es muy difícil que haya derechos sociales. Imposible.

Conversé rápidamente con el profesor Desantes, sabio. Y le planteé una duda que me corroe en las últimas semanas. El Gobierno (socialdemócrata) de Dinamarca ha impulsado una ley (este mismo verano) para trasladar a las personas migrantes en solicitud de asilo hacia países fuera de la Unión Europea (están poniendo el ojo en los Estados al sur del Sahel, a los que subvencionarán para que mantengan macrocampos de refugiados). Un tema sobre el que la opinión pública europea (casi inexistente, como disertó con brillantez Pedro González) ha pasado totalmente de puntillas. Los socialistas daneses pueden perpetrar esta barbaridad más propia de los gobiernos de Polonia y Hungría, o del partido de las tres letras que tenemos en suelo hispano. Cinismo o doble moral: escojan ustedes mismos, estimados lectores de la Hoja del Lunes.

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Antonio Zardoya

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