Al paso

“España va mejor… que los españoles”, sobre todo los católicos

Busto de Aristóteles (Colección Palacio Altemps, Roma). Fotografía de Jastrow (Fuente: Wikipedia).

Los humoristas gráficos tienen en Pedro Sánchez una mina, pero él podría decir: “ande yo caliente y ríase la gente” o “poderoso caballero es don dinero”.

Un amigo periodista y socialista militante me quiso encuadrar entre los profesionales que tienen veleidades derechistas, posiblemente porque desde que gobierna el sanchismo-comunismo he abundado en artículos nada laudatorios sobre Pedro Sánchez y sus camaradas (que no amigos) comunistas de Unidas Podemos. Desconoce mi compañero de profesión que desde que empecé a trabajar en prensa hice un juramento a mi patrón San Francisco de Sales de no afiliarme ni defender a ningún partido ni a ningún sindicato, sino a la verdad, convencido de que no hay mejor libertad que la que se funda en la búsqueda de la verdad. “La verdad os hará libres” predicó Jesucristo y lo recoge el evangelista San Juan (capítulo 8, versículo 32).

Se utilizan palabras hermosas para defender posturas y conductas que poco tienen que ver con la verdad y la libertad. Muchos confunden ideas con ideologías, nunca con ideales, acaso porque no todo el mundo tiene como ideal el servicio a los demás, a todos, incluso a los que piensan distinto. 

Mi querido amigo periodista debe saber que yo critiqué al Gobierno del PP con Francisco Camps y antes con Zaplana y creo que fui el primer (y acaso el único periodista) que pidió la dimisión de Camps cuando puso al descubierto su amistad con ‘El Bigotes’. Soy libre, porque puedo ser amigo de muchos que no piensan como yo, pero me llena de satisfacción identificarme con Aristóteles cuando le echaban en cara que defendiera ideas diferentes a las de su maestro Platón: “Platón es mi amigo, pero más amiga es la verdad”. Era libre. Yo soy libre. Ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro: amigo de la verdad. No me creo en posesión de la verdad. Pero la busco y sé que no la voy a encontrar en los partidos políticos ni en los sindicatos y no sólo porque me escandalizara una secretaria general de un importante sindicato acudiendo a un acontecimiento social pluralista de la sociedad alicantina vestida con una camiseta en la que defendía el aborto libre y gratuito.

Creo que daría la vida por los principios de alguien que era Dios y era hombre y que dijo ser el camino, la verdad y la vida. Sus diez mandamientos los redujo a dos: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Murió crucificado por predicar eso y mandó a doce apóstoles y 72 discípulos a llevar amor por toda la Tierra, a judíos y gentiles, a todo el que quisiera escucharles. Y como premio no les prometió ministerios (aunque fueran de igualdad) sino morir crucificados como él y un lugar en su reino, que no era de este mundo sino para después de la muerte.

Por eso critico a todos los partidos políticos y singularmente a los que están en el Gobierno. Y muy especialmente al que encabeza Sánchez, por mentiroso, tragaldabas y traidor. Mentiroso porque juró no gobernar nunca con los de Podemos y los abrazó y aún los estrecha entre sus brazos; porque juró no pactar con los bildueterras y pactó y pacta, sabiendo que los herederos políticos de ETA homenajean a los asesinos de 800 españoles inocentes, algunos de ellos socialistas. Y traidor a España también porque traiciona al país pactando con nacionalistas vascos y separatistas catalanes a los que premia con millones de euros que pertenecen al tesoro común de todos los españoles. También le llamo tragaldabas porque tiene unas tragaderas ética y estéticamente deplorables. Si Camps hizo el ridículo espantoso llamando ‘amiguito del alma’ a ‘El Bigotes’ ¿cómo hay que denominar a quién considera a Otegui ‘hombre de paz’ y ‘patriotas’ a nacionalistas e independentistas sólo porque le apoyan para seguir en la Moncloa? Ahora, para sacar a flote los Presupuestos Generales del Estado, se traga las exigencias de Urkullu y Aragonés de aumentar la presencia del euskera y el catalán en las aulas de ambas autonomías. Y, si los independentistas dicen que se pasan por el arco de triunfo la sentencia del Tribunal Supremo, ¿qué creen que decidirá Sánchez ‘El Tragaldabas’? No esperen que vaya a obligar al Govern a cumplir la sentencia del Tribunal Supremo sobre el castellano en Cataluña, sentencia que ya ha anunciado el independentista Aragonés que no asumirá. El líder socialista de Cataluña, el exministro Salvador Illa, declaró recientemente: “El fallo del Tribunal Supremo no ataca el catalán; se tiene que cumplir… Me duele que se defienda el catalán atacando el castellano”. Palabras sensatas que no escucharemos nunca en boca de Pedro Sánchez, porque se lo prohíben los independentistas que lo mantienen en la Moncloa.

Visto lo cual, que cada uno califique como quiera a Sánchez, quien sigue presumiendo de que con él y sus acompañantes draculianos España va mejor. Un viñetista de un periódico acompañaba su dibujo de Sánchez con esta leyenda: “España va mejor… que los españoles”. Habría que añadir: sobre todo los españoles católicos. Los humoristas gráficos tienen en Pedro Sánchez una mina, pero él podría decir (supongo que lo pensará): “ande yo caliente y ríase la gente” (recordando a Góngora) o “poderoso caballero es don dinero” (Quevedo).

No es un hombre de Estado. Es muy listo, acaso también muy inteligente. Puede tener otras muchas cualidades, como la de resiliente. Ha roto todas las marcas del deporte de la política, dentro y fuera de su partido al que ha llevado a batir los peores resultados electorales desde la democracia del 78. Y sigue en todo lo alto. Es un superviviente nato. No es un hombre de Estado. Pero es el hombre de la Moncloa, si mi amigo periodista socialista me permite esa denominación, que no es denominación de origen socialista, sino de final de la socialdemocracia, esa socialdemocracia que prestigiaron Felipe González, Alfonso Guerra y tantos otros socialistas, frente al sanchismo-comunismo de este Pedro y su guardia pretoriana de insensatos que engordan las expectativas de Yolanda Díaz y sus compañeras de extrema izquierda. Hay motivos para hacer una elegía a la muerte del PSOE de los cien años de honradez. ¿Resucitará algún día? No lo veo fácil cuando hasta el exlendakari socialista Patxi López sale defendiendo, con Sánchez, el blanqueo de ETA y de sus amigos que quieren la independencia disfrazada (torpemente) con el derecho a decidir.

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Ramón Gómez Carrión

2 Comments

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  • Ramón
    Eres un hombre valiente y auténtico que sabes llamar a las cosas por su nombre!! Tu defensa de la verdad y la justicia es loable
    Enhorabuena por este magnífico artículo
    Un cordial saludo
    Pilar Galán

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