Al paso

Errejón, Casado, la Guerra Civil y nosotros

Izquierda: Pablo Casado (Fuente: Perfil de @pablocasado_ en Twitter) y derecha: Íñigo Errejón (Fuente: Perfil de @ierrejon en Twitter).

Superemos definitivamente el guerracivilismo, el franquismo, el frentepopulismo y pongámonos a trabajar para sacar el país adelante.

Hay motivos sobrados para desear que todas las formaciones políticas se bajen del carro del enfrentamiento y caminen por la senda de la Constitución que nos dieron aquellos españoles que vivieron y hasta protagonizaron la contienda fratricida y otros que no la vivieron pero soportaron la dictadura franquista. Fue un momento extraordinario para el conjunto de España. Los que ya hemos pasado de los 80 años recordamos con fruición la venturosa llegada de la democracia. Hasta los comunistas Carrillo y La Pasionaria aceptaron la monarquía y la bandera. Y no entendemos por qué tanta matraca anticonstitucionalista de los extremistas de izquierda y derecha, así como de nacionalistas, independentistas y separatistas que siembran la discordia y están conduciendo al país a la guerra política, al odio entre hermanos y a la debacle socioeconómica.

Solo se entiende lo que está sucediendo más que reconociendo que no hemos aprendido nada de los errores del pasado. Es lamentable que haya mentes y corazones de unos pocos empeñados en repetir que la Transición se hizo mal, cuando a nivel internacional se ha reconocido universalmente que el cambio de dictadura a democracia en España fue ejemplo para el mundo.

En innumerables artículos he reivindicado el diálogo de las fuerzas políticas mayoritarias, el centroderecha (PP) y centroizquierda (PSOE), los protagonistas del bipartidismo que tanto hicieron por la concordia y tanto progreso dieron al país en los sucesivos gobiernos que siguieron a la Transición. Gobiernos del PP y del PSOE que enterraron el franquismo y legislaron para liquidar los males causados a los republicanos y sus descendientes por el franquismo y subsanaron heridas históricas, un camino por el que se pudo seguir avanzando siempre con el espíritu sagrado de convivencia y concordia.

Hasta que llegó Zapatero y, en lugar de seguir tomando medidas (todas las que fueran necesarias para reparar los daños de la dictadura) avanzando en el camino por la hermandad y la igualdad de todos los españoles, se sacó de la manga del odio satánico,

La maldita Ley de Memoria Histórica que no ha hecho más que envenenar el clima político del país, desenterrando el hacha de guerra contra un franquismo inexistente y montando una guerra no santa, sino diabólica, que se ha recrudecido con la llegada del sanchismo y del comunismo al Gobierno de la nación.

Se empeñan en mentir y enterrar la socialdemocracia para imponer la dictadura del proletariado. Gravísimo error. Y persisten en implantar el socialismo marxista como acaban de recordar desde la CEOE, la organización empresarial que tuvo, como los obispos catalanes y los de toda España, palabras de apoyo a los indultos de Pedro Sánchez a los separatistas presos del ‘procés’ en aras de mejorar la convivencia en Cataluña.

Hablando de concordia, se produjo un acontecimiento en el Congreso de los Diputados que tuvo como protagonistas a Pablo Casado y a Íñigo Errejón. Casado dijo una frase polémica: “La Guerra Civil fue el enfrentamiento entre quienes querían una democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia… Y nuestra Constitución es la ley por la cual no puede haber democracia sin ley ni ley sin democracia. Exactamente lo mismo que aprendieron los países europeos frente al fascismo y el comunismo cuando fundaron la UE. Los españoles ya dialogamos, ya nos reencontramos; ya hicimos posible la convivencia y la concordia. No hay que volver a hacerlo; solo hay que conservarlo”.

Íñigo Errejón se tiró al cuello de Casado por la primera de las frases, que calificó de “extremadamente grave e impropia de un demócrata… Los golpistas se levantaron contra el pueblo español, contra la democracia española y contra la ley vigente en España: un demócrata lo debería tener meridianamente claro”.

No tengo intención alguna de defender a Casado, aunque coincido sobre los valores de nuestra Constitución. En cuanto a la frase que ha escandalizado a Errejón y a la legalidad que atribuye al Frente Popular, contra cuyo Gobierno ilegal se levantaron los sublevados, Errejón debería leer el libro relativamente reciente de dos historiadores españoles, ambos profesores de la Universidad Juan Carlos I, titulado “1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”.

Tras cinco años de investigación, los dos historiadores, aportan actas electorales y una completa documentación del fraude electoral y de la violencia que imperó en los meses anteriores y posteriores a los comicios de febrero de 1936. Quedan demostradas las falsificaciones en el recuento de los votos; hubo un baile de 50 escaños a favor de las izquierdas, un auténtico pucherazo. El Frente Popular perdió las elecciones. Y la derecha se impuso por 700.000 votos.

Las pruebas del pucherazo sin irrefutables. El demócrata Errejón (su comunismo lo retrata como dictador en nombre del proletariado) haría bien en reconocer que con el fraude electoral del Frente Popular “el Estado de Derecho quedó de facto suspendido”.

Todos los documentos utilizados por los historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García para probar el fraude son públicos. Un libro definitivo. Errejón, Pedro Sánchez y sus socios podemitas de Gobierno deberían leerlo.

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Ramón Gómez Carrión

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