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El Lucentum perdió en el partido séptimo

Justin Pitts y Bamba Fall durante el encuentro entre HLA Alicante y Coviran Granada. Fotografía: Miguel Á. Sánchez Blanes.

Así quedaron concluidos Girona, Força Lleida, Bahía San Agustín Palma, Tau Castelló, Peñas Huesca y Almansa. Y habiendo concluido toda la obra que había hecho, descansó el día séptimo. Este es el génesis del Lucentum; la racha de victorias con la que ha iniciado la competición. El domingo 6 de diciembre quedará marcado en las escrituras sagradas como el primer día en el que el equipo perdió, fue en la séptima jornada. El rival: el Granada, uno de los favoritos. El resultado: HLA Alicante 67-70 Coviran Granada.

El partido entre HLA Alicante y Coviran Granada estaba cargado de factores que lo hacían especial: son los dos favoritos del grupo para el ascenso, ya pelearon por el liderato en Leb Plata, las dos mejores aficiones de la categoría… aunque uno destacaba sobre el resto, el regreso de Bamba Fall. El pívot senegalés fue el mejor jugador del Lucentum la pasada campaña. Este verano hizo las maletas y se marchó al conjunto nazarí. El día de su regreso no tuvo piedad con sus excompañeros e impuso su ley sobre el parqué. Jugador mejor valorado, 15 puntos, 4 rebotes y 3 tapones.

Nadie quiso especular. Los dos equipos mostraron sus armas al inicio del partido, ni tan siquiera se dieron un primer respiro para conocerse. El duelo era de altos vuelos y cualquier despiste podía ser mortal. Los alicantinos comenzaron ganando con un parcial de 9-0, pero los nazaríes anotaron ocho puntos seguidos para darle la vuelta al marcador. Los granadinos llegaron al final del cuarto con ventaja en el marcador y no se bajaron de allí. Cada bocinazo anunciaba un final con victoria visitante.

La misiva era clara en los dos equipos: no ceder a nada y responder a todo. Los de Pedro Rivero lo pagaron caro y fueron penalizados con dos técnicas. La última, pitada a Galán, fue decisiva. Cabe resaltar que el trío arbitral no estuvo muy acertado. Fallaron para los dos equipos, ambos entrenadores pueden quejarse, pero la balanza se inclinó del lado visitante. Los errores, algunos de ellos flagrantes, favorecieron a los de la Alhambra en los minutos finales. Llompart, desesperado, pidió explicaciones después del partido por una falta que no cometió.

Sigamos con el encuentro. Justin Pitts se entonó en el segundo cuarto y consiguió nueve puntos. Sin embargo, las internadas del norteamericano eran continuamente contrarrestadas por Bamba Fall, Thomas Bropleh y Alex Murphy. Al descanso, ventaja de siete puntos para el Granada (31-38).

La reanudación no trajo aire nuevo. El Granda salió decidido a romper el partido y estuvo muy cerca de conseguirlo. Llegaron a colocarse 11 puntos por arriba, pero los alicantinos reaccionaron. Txemi Urtasun, muy activo durante todo el partido, evitó que se distanciaran. Gjuroski obtuvo importancia con un triple que empató el encuentro a 49 puntos. La ilusión duró poco en el Pedro Ferrándiz. Los nazaríes dieron tres latigazos y volvieron a alejarse. El propio Gjuroski, con un triple sobre la bocina, recortó distancias. Dos puntos de distancia y el último cuarto por disputar.

Los diez minutos finales fueron muy tensos. Los equipos lo dieron todo sobre el terreno de juego. El combinado de Pedro Rivero consiguió empatar, pero los nazaríes se volvieron a marchar en el marcador. Después llegaron los últimos minutos, la técnica de Galán, la falta (que no fue) de Llompart y la victoria granadina. 67-72 en el marcador. El mejor partido de la temporada.

Al inicio de esta crónica nombré el Génesis, las escrituras sagradas y la Biblia. También quise hacer un juego de palabras en el titular. Permítanme la indecencia de ofrecer mi opinión en este último párrafo. Pueden no leerlo si les place. El partido se perdió, pero el Lucentum luchó y cayó con honor. Ustedes pueden elegir creer o no en las religiones, las cruces y los árboles de Navidad. Lo que no puedo permitir es que caiga su fe en el equipo. El orgullo con el que defienden la camiseta y el nombre de nuestra ciudad es indudable. ¿La derrota? Alguna vez tenía que pasar, hasta los Lakers pierden de vez en cuando.

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Miguel Á. Sánchez Blanes

Periodista y alicantino, no necesariamente en ese orden. También soy graduado en Publicidad y Relaciones Públicas, aunque lo mío es juntar letras. El mundo es una constante de idas y venidas. Alguien tiene que contar lo que ocurre.

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