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El HLA Alicante se impone en la Batalla de Almansa

Fotografía: José Francisco Martínez (Fuente: Sala de Prensa HLA Alicante).

Los partidos entre Lucentum y Almansa tienen un sabor especial. No es un derbi, pero sí un encuentro que, temporada tras temporada, ha adquirido cierta rivalidad. Almanseños y alicantinos subieron juntos a LEB Oro y han coleccionado encuentros tensos, igualados y con disputas. Los precios de las entradas, el espacio para la afición, los arbitrajes… todo ha aportado su granito de arena para que este choque se convierta en uno de esos que gustan a propios y extraños y en el que se respira pasión en las gradas.

El encuentro de este fin de semana, aunque sin público, no ha sido diferente. Se disputó el 21 de noviembre de 2020, pero recordó al 25 de abril de 1707. El resultado fue diferente. En aquella ocasión, en plena Guerra de Sucesión, el ejército borbónico consiguió la victoria contra los Austrias y abrió la puerta de entrada a la terreta. Esta vez, aunque durante gran parte del partido eran los manchegos los que se imponían, los alicantinos reaccionaron y cambiaron la historia. Alicante ganó la Batalla de Almansa.

El partido comenzó con un Polideportivo Municipal de Almansa vacío, algo que, tristemente, ha dejado de ser una novedad. Las medidas y la actualidad mandan. Sin embargo, pese a que las gradas no vibraban, sí lo hizo el parquet desde el primer minuto. El Almansa salió muy entonado y comenzó a tomar ventaja en el marcador. Los manchegos estuvieron muy acertados y superaron los 30 puntos en el primer cuarto. Los alicantinos a duras penas podían contrarrestar el acierto rival.

El camino siguió el mismo cauce en el segundo cuarto. El ejército almanseño, con Nogués como artillero, fusilaba una y otra vez la retaguardia alicantina. El alero se marchó al descanso con 17 puntos en el marcador y fue el MVP (Most Valuable Player, Jugador más valioso) del partido. Sin embargo, el MVPitts del Lucentum también tenía mucho que decir. Justin anotó la última canasta en el primer y el segundo cuarto para recortar distancias y dar aire a los suyos. Haría lo propio en el tercero.

Al descanso, Pedro Rivero alentó a los suyos ante una cita con la historia. El Lucentum es el líder de la categoría y no podía renunciar a su condición de invicto en una tierra tan nombrada para los alicantinos. Al menos no aquel sábado. Los lucentinos sacaron la artillería pesada. Pitts siguió entonado, Edu Martínez fue un francotirador desde la línea de tres (hizo 12 puntos en el cuarto) y Llompart comenzó a organizar y repartir el juego. El base realizó cinco asistencias. La batalla cambió de tercio, el ejército lucentino ganó terreno y se marchó cuatro puntos arriba en el marcador.

Últimos minutos. La batalla final. El Lucentum no debía volver a ceder terreno. Un mal paso podía condenar a la derrota. Tocaba el turno de los guerreros y en Alicante, pundonor y valentía tienen nombre y apellidos: Jorge Alain Bilbao Torrontegui. El pívot vasco marcó la diferencia en ataque, imparable bajo el aro, y en defensa. Insuperable, fue una muralla imposible de saltar para el rival que, con el acierto de Nogués y Cvetinovic, 25 y 21 puntos respectivamente, no le fue suficiente para ganar la guerra.

Llompart agarró el balón en los últimos segundos y paró el partido. El HLA Alicante había remontado y conseguía una victoria de campeón. El árbitro pitó el final cuando el marcador brillaba con un espléndido 93-99. A un punto de los cien, los pupilos de Pedro Rivero, herederos de una bandera, regresaron a Alicante con la victoria bajo el brazo. Otra semana más en la que las hordas rivales no consiguen pasar. Líderes invictos. El mal no vino de Almansa.

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Miguel Á. Sánchez Blanes

Periodista y alicantino, no necesariamente en ese orden. También soy graduado en Publicidad y Relaciones Públicas, aunque lo mío es juntar letras. El mundo es una constante de idas y venidas. Alguien tiene que contar lo que ocurre.

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