Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Opinión

El golpe de doña Carmen

Antonio Tejero y Carmen Díez (Archivos).

La desclasificación de documentos relacionados con el 23 F servirán a los historiadores para confirmar lo que ya se sabía y para descartar teorías sobre si el rey estaba tras la intentona. Algo bastante absurdo ya que si Juan Carlos I quería un gobierno de concentración con Armada y ministros de todos los partidos le bastaba con proponerlo a las Cortes en lugar de Calvo Sotelo.

Pero como España es así, ha nacido una estrella, o más bien se ha descubierto. Doña Carmen Díez Pereira. Y es que entre toda la documentación que ha salido a la luz tenemos las transcripciones de las llamadas de la mujer del teniente coronel Antonio Tejero desde su casa. El jugo que le podría haber sacado Berlanga al asunto.

Imaginemos esa casa de los Tejero a primera hora de la mañana del 23 F. Con Antonio dándole un beso a su mujer antes de salir. Cariño, no me esperes que a lo mejor vuelvo tarde, que me voy a reunir con unos amigos. Y Carmen pensando: «ay, Antonio, acuérdate del lío que tuviste por ir a la cafetería Galaxia con el Ynestrillas ese, que al final siempre te lían y lo pagas tú». «Tranquila, Carmen, que no pasa nada, que son cosas del trabajo».

Y Carmen a media tarde en casa, con la radio de fondo. Y justo a esa hora llega Tejero al Congreso, pistola en mano, «¡quieto todo el mundo!». Vamos, lo que hemos visto mil veces en la tele. Y Carmen que le presta más atención a la radio. «Esa voz la conozco yo, que es la de mi Antonio. Si sabía yo que algo tramaba». Y el timbre sonando y esa vecina, con cara de asustada, diciendo que ha visto a Antonio en la tele, entrando al Congreso. Vamos, que ya le han liado otra vez, si es que tanto servicio y tanto servicio y no sabe decir que no.

Y Carmen venga a llamar por teléfono, o intentándolo, a ver si puede hablar con su marido. A ver si alguien sabe el número del hemiciclo ese y me pasan con él. Y Antonio sin llamar, que esa es otra. Que lo mínimo que podía hacer era avisar en casa para decir que todo está bien y que luego se lo explica. Y en la radio anunciando que Milans saca los tanques a la calle ante los graves acontecimientos que se están produciendo en Madrid (Un inciso para tomarnos el asunto en serio. Técnicamente Milans sacó los tanques a la calle para salvaguardar el orden, dado el vacío de poder. Todos los intentos de golpe de Estado se han dado, precisamente, con esa excusa).

Y al final Carmen consigue hablar con su marido a través de García Carrés, que no le cae muy bien porque es muy mal hablado y siempre está soltando palabrotas. Y Antonio, que hace un rato estaba pegando tiros, intentando tirar al suelo a Gutiérrez Mellado y tiene secuestrados a 350 diputados y al Gobierno en pleno, preguntando que “¿qué le pasa a mi niña?”. Así, literal. En pleno golpe de Estado, entre improperios y nervios pregunta por “su niña”. Y claro, su niña le dice que por favor, que nada de sangre y que no se le ocurra ponerse a matar a diestro y siniestro. Y Antonio que no, que no se preocupe que de muertos nada, que los tiros han sido para asustar y ya está, que estas cosas son así.

Y el golpe que empieza a quedar en nada. Y ahí ni elefante blanco, ni la Brunete ni nada. Y encima llega Armada a pedirle a Tejero entrar a hablar con los diputados para ofrecer una salida con un Gobierno presidido por él y ministros de varios partidos. Y Tejero que ve la lista y dice que por sus … van a estar Felipe González o Carrillo en el gobierno. Que él se ha apuntado a esto precisamente para todo lo contrario. Y el rey saliendo por la tele con el uniforme de capitán general de los ejércitos y ordenando a los militares que respeten y hagan respetar el orden constitucional. Y ya está, se acabó.

Y Carmen en casa preocupada. Si es que a mi marido lo han engañado, que se deja llevar. Y venga a llamar por teléfono, pero no hay forma de hablar con nadie. Y Tejero firmando el pacto del capó para entregarse, no sin antes garantizar la inmunidad para todos sus subordinados de teniente para abajo. Y los diputados saliendo del Congreso, abrazos, besos, lágrimas y la democracia fortalecida. O al menos garantizada para unos años más. Y Tejero en un Jeep del Ejército, detenido. Y pensando que él ha hecho bien, que lo ha hecho cumpliendo su deber por España. Pero que quien se va a enfadar es su mujer.

E imaginemos a Carmen el 24 o el 25 de febrero saliendo a comprar. Y esa vecina que se hace la encontradiza para enterarse bien de todo, que están todos los vecinos queriendo saber los detalles. Ay, Carmen, ¿cómo estás?, ¿qué ha pasado?. Y Carmen, que tiene un disgusto que no se aguanta mirando a la vecina. ¿Que qué ha pasado? Que mi marido es tonto.

Manín Soriano

Alicantino y herculano. O al revés. Estudié Historia para cargar aviones y me encantan las dos cosas.

1 Comment

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  • Magistral es tu guión berlanguiano al que me permito añadirle:
    allí sobrevolaron toda la madrugada en el Congreso cientos de fantasmas (espíritus) de guardias civiles y militares, mujeres y hombres, de niñas y niños asesinados con vileza por los etarras sin arrepentimiento hoy falsos demócratas abrazados a un PSOE sanchista que por mantenerse en la vanidad económica del Gobierno ha traicionado hasta a sus muertos con un tiro cobarde en la nuca por defender la libertad…

    Don Antonio elevado a mártir
    en la escena final con su viuda Carmen arrodillada rezándole en la capilla bautizada con su nombre…
    Viva Berlanga