Por resumir un poco. En 2022 el Hércules traspasó a Abde al FC Barcelona. Por dos razones, la primera es porque pagaban una pasta, la segunda porque Carmelo del Pozo, director deportivo que nos había descendido, parece que no estaba muy contento con el chaval porque lo había traído Portillo al Hércules. Pero bueno, a lo que vamos. El caso es que el Barça pagó cerca de dos millones de euros y el Hércules, que por aquel entonces tenía problemillas con Hacienda (o la SS o la Agencia Tributaria, que para el caso y resumir es lo mismo) no lo ingresó en la cuenta normal del club. ¿Qué pasó? Pues que en lugar de llevárselo directamente Hacienda para educación, sanidad, mordidas y sobrinas de ministros colocadas en ADIF el dinero fue a otra cuenta del club y de ahí a pagar gastos comunes del club, que estaba la cosa apretada.
Pero Hacienda somos todos, unos más que otros, y alguien se dio cuenta. Y como a la Agencia Tributaria en realidad le da igual a qué te dediques y quiere su parte, demandó al Hércules, a la sociedad, porque quería lo suyo, que a la vez es lo de todos. Y ¡hala!, ya tenemos el lío montado. Y entonces llegó el juicio en la Audiencia Provincial y la sentencia fue absolutoria. Vale, se había “troceado” el cobro e ingresado en otra cuenta, pero se había usado para el día a día del club y por otro lado la deuda con Hacienda y la Seguridad Social se había pagado ya para la fecha del juicio. Así que nada, un tironcillo de orejas. El Hércules funcionando y el mundo, y la pelotita, seguían girando.
Peeeeeeero esto es Alicante y esto es el Hércules. ¿Te creías que iba a ser tan fácil? Noooooo, hija, no. Resulta que en todo este proceso se presentó la Asociación Herculanos. Sí, de herculanos. Y se sumó a la causa como acusación particular. ¿Por qué? Porque Hacienda había sido perjudicada, al parecer. Repito, Asociación Herculanos. No de inspectores de Hacienda, no, de Herculanos. Y claro, les parecía mal que el Hércules, la institución, hiciese un “truco” para que el club siguiese funcionando. Porque vamos a ver, el dinero del traspaso de Abde no se usó para el coche nuevo del presidente, un viaje a Egipto del vicepresidente o un trasplante de pelo en Turquía para el primo de alguien. No. Se usó para lo que se usó, para no bajar la persiana. ¿Mal? Oye, pues vale, podemos incluso hablar de que, con la que cae en este país, todavía hay partidarios de que toda persona física o jurídica no evite pagar a Hacienda. Y vamos a ser sinceros, si por algo destaca este país es por ser profundamente honestos a la hora de pagar. Que aquí viene tu primo Manolo a pintarte el piso o José Luis, el electricista del barrio, te cambia un enchufe y todos, sin excepción, le pedimos factura. “Ejque, si te hago factura te tengo que cobrar el IVA”, “da igual Hoseluí, lo primero es lo primero y hay que pagar impuestos, que luego los gastan bien”.
Pero no divaguemos. El caso es que Hacienda recurrió y la asociación también. De herculanos, repito. Eso dice el nombre. Y por lo que sea, el TSJCV ha dicho que de absolución nada, que el club, la institución, es culpable y que cárcel para los directivos. Y de paso, se condena al club, al Hércules, a no recibir ningún tipo de subvención o ayuda pública en tres años.
Y he aquí el meollo del asunto. ¿A quién se condena? Al Hércules Club de Fútbol. O sea, por hacer demagogia: la Asociación Herculanos ha conseguido que se condene al Hércules, los directivos solo son el daño colateral. Y te pones a mirar por ahí y dices: ¿habrá denunciado alguna asociación de barcelonistas al Club (y eso que ellos son mes que un club), al Barça? Y oye, pues sí. Pero resulta que la asociación está liderada por un socio que se presenta a las elecciones. Vaya por Dios. Jatetú.
Y aquí uno que es malpensado se pone a elucubrar. Y ves que esto no va de Hacienda, de dinero público ni nada de eso. Esto va de poder.. Y va de meter la cabeza en el Hércules. Que no se han hecho las cosas bien es evidente. Pero no de ahora, de hace años. Ni siquiera en la era Ortiz, no. Así a bote pronto se puede decir que esto es un desastre desde los años cuarenta. Pero ese es otro debate. Aquí va de poder y medrar porque tras la legítima protesta contra la mala gestión del símbolo más grande de Alicante están los que se quieren aprovechar. Los que creen que así la bofetada es contra Enrique Ortiz Selfa. ¿Y saben una cosa? Que Enrique no aparece por ningún lado en la sentencia. Nada, ni una nota al pie. Sale el Hércules y salen sus directivos. ¡Anda!, mira por dónde.
¿Y saben otra cosa? Que si al final la sentencia es firme en el Supremo va a pasar algo muy divertido. Porque con esa sentencia en la mano, con esos tres años con el grifo cerrado, nadie va a querer comprarle las acciones a su dueño actual. Porque de eso va todo, de mayoría accionarial de una sociedad anónima deportiva. Ni siquiera el empresario aquel de Singapur que lo tenía todo muy avanzado con Gabriel Echávarri. Aquí no va a venir ni Clavijo. Para comprar el club, porque para patrocinios sí, y bastante importantes.
Eso sí. Ahora saldrán los políticos a mojarse. Porque esto mueve pasiones y votos. Saldrá el PP de los pisos de VPP a sus concejales; el PSOE del caso Berni, mascarillas, Ábalos y Koldo; saldrá Compromis que también puede hablar de fraccionamientos pero de contratos… Por cierto, hablando de Compromis, el Hércules y Ortiz: no muchos se acuerdan pero a algún asesor se le ocurrió sacar un video afirmando que Enrique había pasado por la cárcel y la broma les salió regulinchi. Que sí, que salgan todos. Que todos tienen la solución para el Hércules y todos están muy preocupados por el club. Sin duda, nada mejor que un político alicantino para desfacer cualquier entuerto.
Aunque también es verdad que esto puede generar cambios. En la propiedad del club no, porque seguirá siendo una SAD y su máximo accionista seguirá siendo Enrique Ortiz. Pero también es verdad que ha llegado el momento de que Javier Portillo se ponga al frente del club. No como presidente, pero sí como director general o director de Fútbol o el nombre que se le quiera dar. Porque casualmente la llegada de Carmelo del Pozo propició su salida hacia el Rayo Vallecano, donde ha hecho un máster en el fútbol de ahora, del S. XXI. Así que el único cambio visible que va a provocar esa sentencia del TSJCV es que puede acelerar una llegada que es cuestión de tiempo que se produzca. Lo que no va a suceder es que acabe en la directiva algún miembro de la Asociación Herculanos, la que se sumó a una causa contra el club. Ni los de los carteles, ni del que financiaba a algunas asociaciones y que parecía que podría ser el salvador del Hércules. Si es que aquí al final nos conocemos todos.
Es lo que hay. Nada va a cambiar. Se protestará porque toca, porque es legítimo, porque la gestión es mala y porque es necesario hacer ruido. ¡Ah!, y porque se cometió un error fraccionando el pago del Barça para ingresarlo en otra cuentas. Con lo fácil que era haber ingresado directamente el dinero o usarlo para pagar esa deuda. A lo mejor es que en el Hércules escucharon eso de que estamos ante la mayor recaudación de impuestos de la Historia y viendo que todo lo público funciona a las mil maravillas, incluida la reforma del estadio, pensaron que por tardar un poquín más en pagar tampoco se iba a notar.
Así que nada. Toca seguir. Pensando en el ascenso, en ver si hacemos de una vez la ciudad deportiva y en arreglar el Rico Pérez, que sigue siendo público, sigue dependiendo de los mismos políticos que van a pedir transparencia y eficiencia en la gestión del Hércules. Y mientras tanto a esperar a que a Portillo le den las llaves del chiringuito para enderezar el rumbo.
En fin, eso es todo. Les dejo que voy a ir buscando facturas y justificantes de ingresos, no vaya a ser que me llegue una inspección de Hacienda y me acabe denunciando la Asociación Herculanos. Que está feo eso de no pagar a Hacienda y esa gente ni olvida ni perdona. Hacienda, digo.













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