El director de Virtuós Mediterrani hace balance en la celebración del quinto aniversario de la orquesta de cámara con un concierto especial.
La orquesta de cámara Virtuós Mediterrani acaba de cumplir cinco años de vida y se ha hecho un hueco muy importante en el panorama musical y cultural de la provincia de Alicante. Más de 300 conciertos y colaboraciones con artistas como Celtas Cortos o el rapero Nach dan muestra de la versatilidad de este conjunto que ha rebasado ampliamente las fronteras de la música clásica tradicional. Su director, el venezolano Gerardo Estrada (Caracas, 1980), atendió a la Hoja del Lunes con motivo del concierto por el quinto aniversario y nos hizo un balance de la trayectoria de la formación, explicando las claves y sorpresas que degustaron los asistentes al recital. Estrada, director de orquesta, violinista y gestor cultural, ha desarrollado una sólida carrera profesional en cuatro de los cinco continentes al frente de formaciones de más de 25 países y es director invitado principal de la Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión de Bielorrusia.
Manuel Álvarez: Tras estos primeros cinco años de trayectoria de la Virtuós Mediterrani, ¿en qué medida ha evolucionado el sonido y la identidad de la orquesta desde aquel primer ensayo hasta hoy?
Gerardo Estrada: En un proyecto orquestal como es Virtuós Mediterrani el paso del tiempo. sumado a la constancia de estar realizando prácticamente uno o dos conciertos mensuales, han logrado que exista una evolución coherente. Es verdad que, por diferentes circunstancias, puntualmente tenemos algún músico adicional y hay otros que cambian de la plantilla, pero esa columna vertebral, ese núcleo central de la orquesta, ha ido ganando muchísimo en cohesión y en madurez y en entender la forma de tocar juntos. Además hemos afrontado durante estos primeros cinco años de existencia una serie de repertorios muy distintos entre sí. Hemos abordado desde la música sacra del Barroco hasta música contemporánea, y además de eso, hemos pasado por distintos periodos de la música académica y fuera de ella hemos abordado distintos géneros también que, de alguna manera, nos han acercado bastante al público. Conciertos de bandas sonoras de películas, de música de países de Hispanoamérica y por supuesto las colaboraciones con Celtas Cortos o Nach han hecho que la orquesta gane también muchísimo en versatilidad.
MA: Una de tus señas de identidad como director es la creencia en el poder transformador de la música. En esta era de consumo digital rápido, ¿cómo logra Virtuós mantener el interés de las nuevas generaciones por la música clásica sin perder la excelencia técnica que os caracteriza?
GE: Es verdad que el momento histórico que vivimos nos plantea un reto muy especial en cuanto a las posibilidades que nos pone sobre la mesa para llegar a más y más gente. Nosotros solemos ser bastante activos en nuestras redes sociales, pero además de eso la versatilidad del repertorio permite universalizar el núcleo de público. Ya no solamente se trata de las personas que realmente son melómanos y entendedores de la música académica, sino que además se va ampliando a jóvenes también, aunque yo suelo hablar de jóvenes de espíritu, porque la juventud es algo que se lleva dentro y no fuera. Le ha pasado a muchos que se encuentran a nuestra orquesta de repente porque estamos interpretando un concierto, qué se yo, en algún espacio abierto de nuestra ciudad, en alguna iglesia, en los barrios o en la concatedral, porque están por allí casualmente. Entonces ven, se sientan, escuchan y luego se fidelizan no solamente a nuestro proyecto, sino al amor por la música orquestal o la música académica, entendiendo que también es de una belleza inigualable y que puede aportar mucho a sus vidas. Nosotros estamos convencidos de que las herramientas que nuestra época nos ofrece pueden ser de gran alcance para llevar nuestro mensaje de transformación del individuo lo más lejos que se pueda.
MA: Sois un referente cultural de la provincia pero vuestro vinculo con el tejido social se ha traducido además en una importante labor solidaria. ¿Cómo conviven estas dos facetas y que proyecto os ha causado mayor impacto?
GE: Pues sí, totalmente de acuerdo en que el trabajo de de construir la sociedad que queremos nos corresponde a todos y por nuestra parte, en lo que se refiere a nuestro trabajo musical también, hemos puesto, ponemos y seguiremos poniendo nuestra música a la orden de misiones importantes. Hemos trabajado de la mano de distintas problemáticas de salud como el cáncer infantil o la esclerosis múltiple; de distintas asociaciones que se encargan de ayudar a los demás, por ejemplo, con los conciertos que organizamos con la Biblioteca de los Libros Felices; también por el desarrollo musical en África; hemos ayudado en otras regiones del mundo… Elegir a la que más nos haya impactado es complicado porque cada una de estas asociaciones o cada una de estas misiones siempre reviste una gran importancia y una gran profundidad. Lo que realmente nos satisface es poder contribuir y poder ayudar a que con la música, aparte del disfrute y el crecimiento espiritual, podamos también poner nuestro granito de arena en la construcción de una sociedad más justa y realmente más humana para todos. No solamente en Alicante, sino en el mundo entero.
MA: Esta claro que el concierto de este sábado lo habéis preparado con un sentimiento especial. ¿Cuál de las obras que se interpretaron resume mejor vuestra esencia como orquesta ?
GE: El concierto del sábado fue muy especial porque realmente engloba mucho de ese concepto ecléctico de nuestra orquesta. El repertorio incluyó grandes maestros, tanto del Barroco como del clásico: dos de las obras más emblemáticas de Händel, que son la Música acuática, y la Suite para los reales fuegos artificiales. Conjugan los elementos del agua y el fuego porque el agua en Alicante nos arropa, nos bendice y nos llena de energía, por esa conexión tan directa con el mar que tenemos en esta ciudad, y el fuego es el elemento propio de su identidad, sobre todo en sus fiestas principales. Y en este caso, precisamente fuegos artificiales. También interpretamos a Mozart y Haydn, maestros del clásico por esa pureza, esa vitalidad tan grande, desde un Mozart joven a un Haydn operístico que tan poco conocido resulta pero que tantas joyas y sorpresas esconde. Y tocamos a Joan Phillips Rameau con esa Suite de de las Indias galantes que es exuberancia francesa del Barroco.

Además, ofrecimos tres estrenos. Dos de ellos compuestos por miembros fundadores de la orquesta: El Réquiem for Kepler, de Román de Urrutia, violinista nuestro, que es una una miniatura maravillosa como banda sonora alternativa de un cortometraje. En segundo lugar, la versión orquestal de Lo que acabó antes de empezar, de Antonino Croce, que se encarga de las cuerdas pulsadas y en la que él va a tocar la parte de guitarra eléctrica solista. Y el tercer estreno es una obra de Rubén Urbán, que es un compositor muy ligado a la ciudad, a la fiesta y las bandas de nuestra ciudad y que ha compuesto una obra con elementos de la música folclórica de la ciudad. Y claro, finalizar con Nach, que con El idioma de los dioses, con sus palabras que iban como dardos, relatando su relación personal con la música (que al fin y al cabo nos identifica a todos los que hemos nacido con esta vocación), que habló de sus inspiraciones, de los grandes maestros, mencionó a Vivaldi, a Verdi, a Morricone y a otros tantos, así como las distintas corrientes del rock, del jazz, del hip hop, del flamenco… y tantas otras, creo que con su canción, su tema, puso el colofón perfecto.
Un V Aniversario por todo lo alto
Poco más se puede decir del concierto que se celebró el domingo 15 de marzo en el Palacio de Congresos de Alicante del Colegio de Médicos y que resultó un rotundo éxito, tanto por la calidad y la variedad de las piezas interpretadas como por los sentidos homenajes a diversas personalidad que han contribuido al nacimiento y consolidación de está grupo orquestal.
El prólogo corrió a cargo del catedrático de Derecho internacional de la Universidad de Alicante Manuel Desantes, que definió como “un milagro y un don extraordinario” que Virtuós Mediterrani “haya podido celebrar más de 300 eventos sin subvenciones”, solo con el apoyo de sus seguidores y algunos patrocinadores privados.

Los tres estrenos fueron especialmente celebrados por un público que llenaba el auditorio y la actuación final de Nach remató con brillantez una noche que no será olvidada ni por los emocionados músicos ni por los espectadores.
Gerardo Estrada mostró su agradecimiento hacia todo lo que ha sucedido pero recalcó a la Hoja del Lunes que tienen la vista puesta en el futuro, “con el ímpetu y con las ganas de seguir llenando y contribuyendo a que Alicante tenga espacios maravillosos para la música y que podamos proyectarlos al mundo entero como un producto de altísima calidad que se realiza en nuestra ciudad”.
A la salida, se ofreció a los asistentes un vino con el que brindar y un picoteo así como una mesa de dulces y panetones de Juan Fran Asencio.













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