Al paso

De lo(a)s jóvene(a)s del botellón y de otras cosas

Fuente: https://www.merca2.es/

Fallamos los padres y fallan las instituciones; por eso unos y otras tratamos de justificar lo injustificable.

“Seas hombre o mujer, respeta a los demás; respétate a ti” es un lema que deberíamos imprimir en el corazón y la mente de nuestros hijos desde pequeñitos, predicando con el ejemplo, claro. De nada sirve dar lecciones verbales si nuestro comportamiento no es el adecuado. Lo mismo vale para las instituciones encargadas de colaborar a la formación de chicos y chicas desde pequeñitos y hasta que van a la universidad. Los hijos aprenden más por lo que ven que por lo que se les dice. Eso no quiere decir que no tengamos que aleccionarlos con las palabras adecuadas, pero siendo conscientes de que lo que más impacta a los hijos y educandos en general es la conducta de sus padres y sus tutores y profesores.

Ahora que tanta confrontación hay entre hombres y mujeres (en gran parte debido a la ideología de género que está envenenando las relaciones sociales) es el momento justo para reflexionar acerca de la atmósfera de confusionismo generalizado en la que estamos inmersos. A la debacle del matrimonio y de la familia se le llama progresismo. No se quiere que las parejas homosexuales sean simplemente ‘parejas de hecho’ con todos los derechos habidos y por haber, por supuesto.

¿Por qué ‘triunfan’ los autollamados ‘progresistas’? Es puro fruto de una propaganda bien orquestada que está dejando a la sociedad sin valores humanos: honradez, esfuerzo, amor a la familia, respeto a los demás, civismo sin ideología, elegancia en el vestir. solidaridad para salir juntos de situaciones penosas como la provocada por la pandemia del coronavirus, etc. 

Por lo que se refiere a la infancia no parece que leyes nacionales y autonómicas vayan por caminos de sensatez, toda vez que están profundamente ideologizadas y no son fruto del consenso sino de la imposición partidista. Esperemos que no triunfen los intentos de sexualizar insensatamente los centros escolares a todos los niveles. Cualquier cosa puede esperarse de unos gobernantes que parecen tener un pene o una vagina en la cabeza.

El Gobierno de coalición sociocomunista está dedicando tiempo, dinero y esfuerzo a la infumable ideología de género con especial dedicación a todo lo que suene a LGTBI. Está discriminando, casi aplastando, de manera vergonzosa a la mayoría silenciosa heterosexual. La población masculina culpable de crímenes o comportamientos machistas es mínima; se trata de un porcentaje bajísimo. Y todo se magnifica absurdamente, en lugar de tomar medidas para acabar con el machismo y castigar ejemplarmente a los indeseables protegiendo a tope a la mujer.

Los ministerios de Educación, Cultura, de Igualdad y de Interior (incluso otros, con la ayuda coordinada de las correspondientes instituciones autonómicas) podrían constituir una ‘mesa multilateral’ para resolver, por ejemplo, el problema del botellón nacional. A la primera sesión debería asistir el presidente Pedro Sánchez si no quiere discriminar la ‘multilateral’ frente a la ‘bilateral’ con Aragonés, el ‘falso’ president que se sigue poniendo de rodillas ante el ‘verdadero’ president, Puigdemont, el fugado de la Justicia y absurdamente mimado por una Unión Europea que de ‘Unión’ tiene muy poco al menos por lo que respecta a la Justicia.

El asunto del botellón se está politizando cada día más conforme se agrandan los problemas de orden público que provoca en multitud de ciudades, sobre todo en las más populosas. Alguna formación de Alicante capital planteó, hace ya más de diez años, ‘oficializar’ los botellones ubicándolos en descampados alejados de núcleos urbanos (para no molestar a los vecinos) y montando servicios policiales y de salud para garantizar el orden y la atención sanitaria. Hasta se hablaba de promover conciertos con participación de grupos musicales que tanto abundan y que no suelen tener excesivas ‘oportunidades comerciales’. Es lo que algunos llaman una de las alternativas de ocio nocturno para los fines de semana.

Es difícil pronosticar cómo acabará el problema de los botellones y la peor de las previsiones es la de que no acabará nunca. Tras los botellones hay unos jóvenes (cada vez más jóvenes) que se suman a los botellones como signo incontestable de frustración personal. Es una salida equivocada contra las carencias educacionales, tanto en las aulas como, sobre todo, en el seno de las familias, Hay un profundo problema social. Los botellones, en definitiva, son una demostración más de que estamos construyendo una sociedad enferma, muy desnortada.

Llevamos sufriendo la insensatez de un sistema educativo que ha ido dando bandazos y más bandazos por incapacidad culpable del PSOE y PP para consensuar una legislación mínimamente acorde con los estándares de los países más avanzados de Europa. Tras cuarenta años de democracia ocupamos uno de los últimos puestos en calidad docente. Y la descomposición familiar no ayuda a la educación en valores de los hijos. Fallamos los padres y fallan las instituciones; por eso unos y otras tratamos de justificar lo injustificable. Los botellones eran una fábrica de alcohólicos. Ahora, con el añadido de bandas violentas y criminales que se infiltran para provocar desórdenes públicos, muchos jóvenes quedan expuestos a nuevos peligros.

“Tenemos que seguir creyendo en los jóvenes; son el futuro”. No me lo creo mientras no cambiemos las familias y las instituciones, sobre todo las docentes-educativas. Y ustedes ¿cómo lo ven?  

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Ramón Gómez Carrión

2 Comments

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  • Amigo Ramón
    Te doy la enhorabuena por este artículo valiente, lleno de sensatez y valores éticos.
    En efecto,es una pena que los jóvenes estén siendo víctimas de esa moda tan nociva como es el botellón y que desde y los ministerios de Educación, Cultura, de Igualdad y de Interior no se haga nada para buscar soluciones .
    Es muy loable esa idea que señalas de que se podrían constituir una ‘mesa multilateral’ de todos los ministerios para resolver, este acuciante problema.
    La juventud es el futuro de una sociedad y si ese futuro está enfermo nada bueno se puede esperar .
    Hay que apostar por unos jóvenes con ideales, con ilusión y con valores éticos y para ello todos juntos, padres, educadores y las instituciones
    Debemos luchar por conseguirlo .
    Un abrazo
    Pilar

  • Enhorabuena, Don Ramón… Porque si con mis excesos no soy capaz de respetar mi cuerpo, cómo voy a respetar al projimo ni las más fundamentales guías éticas de vida en comunidad lejos de la ‘ley de la Selva’… La juventud saludable y alegre que es la inmensa mayoría, formada e ilusionada con su futuro, merece nuestro apoyo… Y por desgracia muchos gobernantes que administran el dinero público (nuestro dinero en impuestos…) poco hacen por favorecer el futuro de la juventud… Un ejemplo: la enseñanza pública y gratuita del Inglés con un nivel suficiente para progresar en la formación, en el mercado laboral con posibilidades o para que los jóvenes emprendedores españoles se atrevan a lanzar sus proyectos innovadores cara al mercado internacional y mundial, resulta crucial enseñar con garantías desde la Enseñanza Primaria el Inglés, Chino, Alemán, Francés… Gracias

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