Al paso

‘El mayor imbécil moral’ se recrea ante la Asamblea General de la ONU

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Debate General del 76.º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas (Fotografía: Pool Moncloa).

Pedro Sánchez pudo intervenir con un mensaje grabado, pero abandonó La Palma para darse un baño de dudosa democracia multilateralista.

La ONU y Nueva York se abrieron de par en par, por unas horas, a la parafernalia de Pedro Sánchez, quien a los títulos de ‘el gran mentiroso’ y ‘el tragaldabas’ ha sumado el de ‘el mayor imbécil moral’ que le ha otorgado el prestigioso escritor Javier Marías en un artículo rotundo del que me hice eco en Hoja del Lunes la semana pasada.

El mayor pecado de nuestro presidente y origen de todos los demás es la egolatría: “culto, adoración o amor excesivo a sí mismo”. No es defecto exclusivamente suyo; suele estar generalizado entre los políticos, aunque no en todos alcanza el grado superlativo como en Pedro Sánchez. En él alcanza la calificación ‘cum laude’, que también consiguió en su famosa tesis doctoral, si bien (como reconoció él mismo) “copiando un poco”. En otros países europeos se han producido dimisiones de ministros por algo parecido. Pelillos a la mar. Con Pedro no dimite nadie y menos él. O Grande-Marlaska, que debería explicar por qué ese apellido compuesto y con ‘k’, si el apellido paterno es Grande y el materno Marlasca con ‘c’ (podría ser que él lo haya explicado y yo no me haya enterado, en cuyo caso pido perdón).

Hablaba de Pedro Sánchez y su viaje relámpago a Nueva York, abandonando por unas horas la isla de La Palma castigada por los volcanes, para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas y luego regresar a seguir mostrando su apoyo a los isleños, como es su obligación. ¿Que pudo intervenir con un mensaje grabado, como han hecho otros dirigentes? Pues sí. Pero no quiso renunciar a darse un baño internacional defendiendo una democracia multilateralista con hermosas palabras de un discurso que se viene abajo por los hechos. El predicador que daba recetas sanadoras para el mundo mundial es el mismo que falla no sólo como gobernante en España sino como aliado internacional, con un fracaso histórico, junto a Estados Unidos y sus aliados occidentales en Afganistán. Ha salido España con EE. UU. y otros ‘grandes’ con el rabo entre las piernas, miserablemente expulsados por los talibanes de un país al que pretendían democratizar y a cuyos habitantes han abandonado a su suerte, a la mala suerte y peor baba de un gobierno islamista y fundamentalista.

¿Como se permite Sánchez reclamar ayuda para Afganistán, “sobre todo para mujeres y niñas” cuando han huido él, Biden, Johnson, Merkel, Macron y compañía cobardemente, dejando a los talibanes campo libre y material bélico importante para masacrar la democracia multilateral que Sánchez pregonaba vergonzosamente defender?

Dijo, textualmente, Sánchez sobre los afganos y afganas en la ONU: “se cierne sobre ellos una gigantesca catástrofe humanitaria que ha de evitarse a toda costa. Es la máxima prioridad para la comunidad internacional, igual que ha de serlo impedir que se convierta en un nuevo refugio de terroristas. Están en juego la paz y la seguridad internacionales, en cuya búsqueda España está firmemente comprometida”.

 ¿Cómo ha podido Occidente fracasar olímpicamente en Afganistán y lo quiere vender poco menos que como un éxito? ¿Cómo quiere Sánchez hacernos creer que su alianza con los comunistas de Podemos y de Izquierda Unida es un día después algo democrático cuando un día antes decía que meter en el Gobierno a Unidas Podemos no le iba a dejar conciliar el sueño? ¿Cómo predica en la ONU luchar por la democracia en el mundo y se alía con la dictadura del proletariado podemita, con los independentistas catalanes, con los nacionalistas vascos y con los bilduetarras, amigos de los asesinos etarras, asesinos de cientos de españoles entre ellos varios militantes socialistas?

Con toda razón se ha ganado Sánchez los títulos de ‘el gran mentiroso’, ‘el tragaldabas’ y ‘el mayor imbécil moral’.

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Ramón Gómez Carrión

3 Comments

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  • Enhorabuena… Soberbia y vanidad sin límites que conocemos e identificamos hace ya tiempo… A mí me engañó por sus promesas y acciones pero no volverá a hacerlo… Lo siento mucho por el PSOE que poco tiene que ver con este personaje político…

    • Pedro: Gracias y un fuerte abrazo. Ya te llamaré para escucharte y para oir lo último que hayas compuesto musicalmente. RAMÓN.

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