Contrastes

Con el tren botijo llegaron les Fogueres

Fuente: Archivo Municipal de Alicante.

Hablar del nacimiento de les Fogueres es hablar de la asociación Alicante-Atracción, que apenas llevaba constituida unos meses cuando propuso a la sociedad alicantina la celebración de unas fiestas que han perdurado en el tiempo, algo que venía reclamando la terreta: tener unos festejos con personalidad, más allá del batiburrillo de actos que en las décadas anteriores conformaban las fiestas invernales (en marzo) o estivales (en agosto) y que se convirtieran en tradición.

Esta historia comienza en 1927, cuando un grupo de entusiastas emprendedores se propuso realizar acciones encaminadas a potenciar los atractivos de la terreta con el fin de atraer visitantes y dinamizar la economía, especialmente el puntero sector del comercio y la entonces incipiente hostelería. Muchos de ellos eran comerciantes y profesionales liberales. Lo primero que pusieron en marcha, sin estar constituidos aun legalmente como sociedad y sin saber si lo podrían hacer en un futuro, fueron los “trenes de baños” que en aquel verano del 27 trajeron hasta Alicante a miles de madrileños y mesetarios ávidos de sol y playa. Se organizaron tres convoyes popularmente conocidos como “trenes-botijo”, denominación poco novedosa pues ya venía del anterior siglo XIX. La experiencia resultó exitosa, tanto en lo económico como en lo organizativo, así que decidieron seguir y en octubre de 1927 aquellos amigos de tertulia, inquietudes e intereses, constituyeron legalmente la sociedad Alicante-Atracción con sede (de prestado) en las instalaciones del Círculo Unión Mercantil sitas en la Explanada junto al Casino– y hoy desaparecidas.

“En vista del brillante resultado que obtuvo esta entidad en la organización de los trenes de baños y convencido el comercio de Alicante de que es necesario afianzar de modo definitivo la vida de un organismo cuya exclusiva misión ha de ser la de agotar cuantos medios estén a su alcance para conseguir ocupe Alicante el lugar que por sus excepcionales condiciones le corresponde, se ha constituido legalmente Alicante-Atracción. El entusiasmo que ha precedido a su constitución hace esperar que el nuevo organismo sea algo excepcional” profetizaba Diario de Alicante el 26 de octubre de 1927. Y no se equivocaba, fue excepcional por muchas razones, pero en nuestra historia queda Alicante-Atracción como la cuna de les Fogueres, lo que no habría sido posible sin el éxito de los “trenes-botijo” de 1927.

Fuente: Archivo Municipal de Alicante).

El pensamiento motriz de la nueva asociación se plasmó en el programa de actividades presentado a la sociedad alicantina:

“Trenes especiales de baños, tanto de Madrid como de provincias; organización de fiestas con el propósito de que lleguen a tener carácter de tradicionalidad; carnaval; semana de San Pedro y de Nuestra Señora del Remedio, patrona de la ciudad”.

De San Juan ni palabra, aún no había surgido la idea de les Fogueres en la nueva asociación cuyo primer presidente fue Miguel Llopis Reynel. Como era costumbre en la época se nombró presidentes de honor al gobernador y al alcalde. El lema de la sociedad se inspiró en los mosqueteros de Dumas: “Alicante para todos y todos para Alicante”.

Entre los emprendedores que conformaron la primera junta directiva es obligado citar a Lorenzo Gilabert, Recaredo Mas Magro, Luigi Corno, José Martínez Miralles, Roberto Vañó, Ramón Gilabert, Salvador Campos, Aureliano Abenza, Eduardo Sánchez y –naturalmente– a su presidente Miguel Llopis.

Los primeros meses resultaron de una actividad frenética, la comisión de hacienda se rompía los cuernos intentando conseguir recursos económicos a través de donaciones y cuotas de los socios. Todo el mundo se devanaba los sesos proponiendo proyectos. Eran habituales las “tormentas de ideas” en forma de castizas tertulias con vermut o café, copa y puro.

El tema estrella era el Carnaval. Muchos entusiastas de Alicante-Atracción querían promover unas fiestas que equiparasen a Alicante con Niza, capital de la Costa Azul, cuyos carnavales gozaban de fama más allá de Francia. La bonanza de nuestro clima, como siempre, jugaría a favor. El caso es que los carnavales de 1928 dieron una de cal y otra de arena, no cuajaba la cosa.

Así que metidos en la dinámica de las “tertulias de ideas”, a primeros de marzo un miembro de Alicante-Atracción, el gaditano recriado en Valencia José María Py propuso (entre el humo de los puros y los efluvios del café) celebrar la llegada del verano dando una vuelta a la tradición alicantina de quemar hogueras y tirar petardos por San Juan. Hasta entonces la costumbre enfrentaba a muchos ciudadanos con las autoridades, que llevaban décadas prohibiendo dichas acciones por caóticas, ruidosas y desagradables. Los alicantinos de entonces quemaban cualquier cosa en cualquier sitio.

Lo que proponía José M.ª Py era “regular la tradición”, ordenar las hogueras por barrios y en forma de monumentos realizados por artistas. Sacar partido para la terreta ordenando el caos. Enterrar, en suma, el hacha de guerra entre autoridades y ciudadanos. Todo en el más puro espíritu de Alicante-Atracción. Su experiencia de años como fallero en Valencia le vino al pelo… y a las primeras Fogueres también.

Fuente: Diario de Alicante, 19-5-1928.

Animado por sus compañeros de tertulia, el primer foguerer José M.ª Py publicó en el periódico alicantino La Voz de Levante un escrito de intenciones con sus propuestas para unas Fogueres de San Chuan. Era su puesta de largo, un miércoles 28 de marzo de 1928. De inmediato Py y Llopis Reynel solicitan ser recibidos por el alcalde para conseguir el imprescindible apoyo municipal. Así, Julio Suárez Llanos se convirtió en el primer alcalde fogueril.

Tres días después de publicarse el escrito de Py, el 31 de marzo, se celebra la primera reunión de Hogueras en la peña Los Nacionales quedando constituidas las comisiones de los distritos que iban a participar en les Fogueres de San Chuan, primera denominación de las fiestas organizadas por Alicante-Atracción con el patrocinio del Ayuntamiento. Aunque algún periódico (como el republicano El Luchador) andaba todavía algo despistado y tituló “Les Falles de San Chuan” al dar cobertura a la noticia.

Fuente: El Luchador, 31-3-1928.

A partir de ese momento comenzaba una carrera contrarreloj. Quedaban menos de tres meses para la primera cremá alicantina de la historia, aunque nadie sabía si el proyecto tendría continuidad en años sucesivos o la cosa quedaría en “única cremá”. La actividad era frenética, solicitando la colaboración de vecinos y comercios para dar lustre a las tesorerías de las comisiones fogueriles y realizar los bocetos que, finalmente, se plantarían y quemarían en San Juan.

La prensa iba creando ambiente tratando de insuflar ánimos dada la premura de tiempo, para lo que contaba con Alicante-Atracción y los artículos de José M.ª Py que a finales de abril escribía:

“El pueblo alicantino puede decirse que ha respondido como un solo hombre contribuyendo y depositando su confianza en sus respectivas comisiones… Todo ello constituirá un éxito para Alicante y su Comercio. Ello dejará sentados los cimientos para en años sucesivos continuar estos festejos que seguramente constituirán una fiesta tradicional, tanto más cuando queden este año demostrados sus resultados positivos y su éxito”.

No le faltaba razón al primer foguerer.

La expectación empezaba a trascender fuera de Alicante, en las poblaciones vecinas, provincias colindantes y hasta en la capital del reino. El diario madrileño La Voz señalaba el 17 de mayo que “Alicante ha enloquecido de repente”, al tiempo que se preguntaba si “tendrá eficacia y se consolidará el nobilísimo intento” o si por el contrario– será “un nuevo ensayo más que añadir a la serie inacabable, por lo que se ve, y cuyo origen se pierde en la famosa noche de los tiempos, para tratar de que echen raíz en la tierra alicantina unas fiestas que se conviertan en tradición”.

A pesar de un cierto escepticismo en cuanto a su consolidación, el rotativo madrileño auguraba éxito a las nuevas fiestas de San Juan… al menos en ese primer año: “serán tres días de estruendo, de jolgorio incesante”. Pero se curaba en salud al añadir: “Alicante es el pueblo menos conservador de sus tradiciones. Pocas de ellas se mantienen en pie desmayadamente ya. Con las exóticas fiestas de ahora se acaba lo que aún quedaba. Pero no es hora de actuar como aguafiestas, sino de sumarnos al entusiasmo general para contribuir a que el esfuerzo hecho dé su máximo rendimiento”.

Tampoco les faltaba razón, las nacientes Hogueras enterraron los festejos anteriores.

El Día, 25-6-1928.
Diario de Alicante, 25-6-1928.

Menos mal que los “trenes-botijo” de 1927 fueron un éxito que dio continuidad al proyecto de Alicante-Atracción, sin el cual quizá la llama fogueril no habría prendido o habría tardado en hacerlo, de otra manera y en otras circunstancias.


Fuentes:

  • Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica (M.º de Cultura)
  • Diario de Alicante
  • El Luchador
  • El Día
  • La Voz
  • Archivo Municipal de Alicante (AMA)
Sending
User Review
0 (0 votes)

Benjamín Llorens

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores

Pactos