Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Música

Profesores y alumnado de Guitarra del CPMA rinden homenaje a José Tomás

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Es este el segundo acto que el Conservatorio Profesional de Música de Alicante Guitarrista José Tomás organiza en honor de José Tomás, en el XXV aniversario de su fallecimiento. Se trata de un acontecimiento que, desde la Orquesta de Guitarras del CPMA preparan «con mucha ilusión y gran expectativa porque supone algo extraordinario, será la primera vez que coincidan en un mismo acto la Orquesta de Guitarras de Enseñanzas Profesionales y el grupo de Conjunto de Enseñanzas Elementales, reuniendo así a la práctica totalidad del alumnado de Guitarra», explica Guillermo Grau, director de esta Orquesta. Esta actividad tendrá lugar el próximo 5 de junio a las 18:00 horas en el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante, sito en la plaza Gabriel Miró.

Este homenaje al inefable y querido maestro José Tomás, que cuenta «con la colaboración de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del CPMA», en el que llevan trabajando y ensayando desde hace «más de ocho meses», van a «mostrar todo el repertorio realizado durante el curso». El Concierto, sigue explicando Grau, «comenzará con actuaciones individuales a cargo de alumnos que están en los últimos cursos de Enseñanzas Profesionales», después seguirá «la agrupación de Conjunto de Enseñanzas Elementales y, para finalizar, la Orquesta de Guitarras». Concluye el director de la Orquesta de Guitarras del CPMA con el siguiente anuncio: «Esa tarde estarán presentes todos los profesores de Guitarra y… quién sabe si tendrán preparada alguna sorpresa».

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Homenaje a José Tomás en 1968

Ese reconocimiento tuvo lugar hace casi seis décadas, cuando iba a regresar José Tomás de «Japón», donde había «realizado una brillante serie de conciertos ante un público que se le ha rendido, como antes lo hicieron los de Noruega y Suecia, Persia e Israel». Sigue así la noticia, publicada en el diario Información, el 7 de mayo de 1968, que en todos los países antes enumerados «se pronuncia con admirativo afecto el nombre de Alicante, porque José Tomás lo ha llevado y ennoblecido a todos esos lugares».

Concierto ante Farah Diva, Irán, 1961. Fotografía: Canelobre N.º 70.

Así es como nace este homenaje a José Tomás por parte de «un grupo de admiradores del arte de este guitarrista singular, compartiendo el orgullo de ser alicantinos que José Tomás proclama y acrecienta en cada una de sus salidas», que proponen «tributarle un público homenaje en el curso de una cena que se celebrará el próximo 11 a las 10 de la noche en el Salón Imperio del Casino». A continuación, invitaban «a todos cuantos con iguales sentimientos que los organizadores», que «deseen adherirse al acto para demostrar a José Tomás que en su patria chica se estima su esfuerzo y se valoran sus campañas que tan altamente dejan sentado el nombre de nuestra ciudad».

Fotografía: Canelobre N.º 70, La Guitarra y Alicante, una historia de futuro.

La junta organizadora estaba compuesta por: «Don Manuel Baeza, don Ramón Bono, don Rafael Casasempere, don Gastón Castelló, don José Antonio Cía, don Ernesto Contreras, don Moisés Davia, don Óscar Esplá, don José Facundo, don Jaime Mas, don José Vicente Mateo, don Francisco Oliver, doña María Padilla, doña Dolores Pérez, don José Juan Pérez, don Antonio Ramos, don Vicente Ramos, doña Josefina Salvador, don Francisco Sánchez y don Isidro Vidal». Las tarjetas de asistencia, termina el texto, «al precio de 250 pesetas, pueden retirarse en la cafetería Delfín».

Fidelidad y honradez

En una crónica sobre los conciertos de la semana del periodista Enrique Contreras Taboada (Tetuán, 1930-Alicante, 1993), publicada en Información el 22 de mayo de 1960, escribe: «José Tomás ha vuelto a ofrecer un recital de guitarra en Alicante. Lo viene haciendo periódicamente y es bueno que así sea, porque nadie más interesado que sus propios paisanos para apreciar, con interés y cordialidad, sus notorios avances en ese camino musical, tan difícil, de la guitarra de concierto. […] Lo más digno de admiración de este joven concertista es la fidelidad, la honradez con que sirve sus interpretaciones. No existe en él el menor deseo exhibicionista, ese fácil espejismo que, en algunos artistas fuerza a una relación primaria entre el ejecutante y el público a despecho de la fidelidad del autor que se interpreta. José Tomás, por el contrario, pone siempre su sabiduría técnica, que es mucha, al servicio exclusivo de la partitura. Exacto en el fraseo, pisando siempre con seguridad las cuerdas, mostrando siempre una contenida y elegante fuerza expresiva, la limpieza de sus recreaciones, la nítida y alta calidad de su sonido, lo convierten en una de las más firmes realidades de la guitarra. Un gran concertista ya, con un amplio porvenir ante él, si sabe mantener esa postura digna y entera con que ahora se enfrenta a la música. Yo estoy seguro de que así será».

Años más tarde, el 21 de febrero de 1969, el mismo periodista Contreras escribía sobre un recital de Tomás en la Escuela Normal: «Ayer volví a escuchar a José Tomás. […] y, de verdad, que se produjo en mí una especie de asombro. Explicar el asombro, en estos casos, es un tanto difícil: he escuchado al concertista de guitarra alicantino en muchas ocasione desde sus comienzos, y no tengo por qué asombrarme en una ocasión como la de ayer. Y, sin embargo, fue así. Y fue porque lo que parecía más difícil, un mayor nivel aún en su calidad interpretativa, pude constatarlo de nuevo, al cabo del tiempo. Bastaron, para ello la exhibición técnica de José Tomás en la intrincada Chacona de Weiss, y, sobre todo, la expresividad emocionante que arrancó a la English suite, de Duarte —especialmente en su segundo tiempo, la canción popular— y a la Danza española número 5, de Granados. Fueron verdaderas delicias […] No me atrevo, aunque hay motivos sobrados para ello, a hablar de la madurez interpretativa de José Tomás. Toda madurez es una medida relativa —ayer tuve la evidencia— que, no sé por qué, parece indicar una meta infranqueable. De la madurez de José Tomás se habló hace tiempo. Y, sin embargo, su línea de superación es evidente. ¿Habrá que hablar de la maestría? Creo que, como todo maestro, José Tomás ha ido adquiriendo sobre su antigua madurez, una mayor sabiduría instrumental y, al mismo tiempo, ha ido puliendo, afinando, su sensibilidad. Y bueno será, indudablemente, no renunciar a nuestra capacidad de sorpresa en el futuro».

Orquesta de Guitarras del CPMA

La Orquesta de Guitarras, explica su director Guillermo Grau, «fue una propuesta de los profesores de Guitarra para el curso 2016-2017; nacía con la intención principal de crear una formación que integrara a todos los alumnos de Enseñanzas Profesionales y que posibilitara trabajar el repertorio original para esta formación que nunca antes había existido en este Conservatorio. La experiencia de aquel curso fue tan positiva que ha terminado por consolidarse y convertirse en otra de las grandes agrupaciones representativas de nuestro centro». Este 2026, además del aniversario de José Tomás, se cumplen diez años del nacimiento de la Orquesta de Guitarras, y los profesores de Guitarra «están organizando una serie de actividades y conciertos para que la comunidad educativa descubra y conozca al considerado mejor profesor de guitarra del siglo XX en todo el mundo, siendo este primer concierto el arranque de una serie que tendrá continuidad el próximo mes de noviembre», termina Guillermo Grau.

Conjunto de Enseñanzas Elementales de Guitarra del CPMA (Fotografía: CPMA).

Para la Orquesta de Guitarras del CPMA, la celebración de este concierto, explica su director, «es el momento de mostrar el trabajo de todo el curso, y para los alumnos mayores es el momento culminante del curso». En esta ocasión serán «38 en total los participantes, todos los alumnos de Enseñanzas Profesionales y la mayoría de los de Enseñanzas Elementales». Óscar Albuixech amplía esta respuesta así: «Al ser cuatro profesores de guitarra en el Conservatorio tenemos un número muy elevado de alumnado por lo que hemos tenido que realizar una selección de algunos alumnos que se encuentran cursando los últimos cursos de las Enseñanzas Profesionales, pero también vamos a presentar una breve muestra del alumnado de Conjunto de Guitarra y Púa de 3.º y 4.º de Enseñanzas Elementales o la Orquesta de Guitarras dirigida por nuestro compañero Guillermo Grau, con lo que habrá una gran muestra de todos los niveles».

Para el catralense Guillermo Grau, las dificultades de este concierto «se presentan en clase durante la preparación de las piezas. La principal dificultad está en organizar al alumnado en pequeños grupos y que permitan prestar atención a las necesidades de cada alumno para, posteriormente hacerles coincidir en un ensayo general y que todo funcione correctamente». Y respecto a la sorpresa que anunciaba Grau, Óscar añade: «A mí siempre me ha encantado ver y escuchar a mis profesores/as tocar en clase o conciertos y creo que, sobre todo, lo que debemos transmitir es la unión de nuestro departamento y mostrar que somos profesores activos, que además de dar clase podemos mostrar nuestro conocimiento encima de un escenario». Los profesores que componen el departamento de Guitarra del CPMA, dirigido por Guillermo Grau, son: Óscar Albuixech Navarro, Marco Smaili Mira y Miguel Verdú Andreu.

Clase de Guitarra en el CPMA. Fotografía: CPMA.

Alumnos de José Tomás

De los cuatro profesores de Guitarra del CPMA, dos han sido alumnos de José Tomás, Guillermo Grau y Marco Smaili, y Óscar Albuixech y Miguel Verdú, no. Albuixech lo recuerda así: «Mi profesora me animaba a que pudiera realizar las Enseñanzas Superiores bajo la dirección de José Tomás, porque —me decía— a nivel musical y técnico me podía aportar muchísimo, pero finalmente no pudo ser porque en el momento que hice el Grado Superior —1999— él ya estaba muy enfermo». Por su parte, Guillermo Grau, al preguntarle por la lección más importante que aprendió con José Tomás, cuenta que «es muy difícil responder a esta pregunta pues fueron muchas y todas ellas de vital importancia para mi carrera tanto como intérprete como docente. Diré una que engloba a las que creo más importantes, me enseñó a encontrar la confianza en mí mismo para enfrentarme a la actuación en público y en los exámenes a través del control técnico que siempre debía poner al servicio de la música». También es preguntado Marco Smaili por su aprendizaje más destacado junto al maestro, y explica que de José Tomás aprendió «sobre todo la honestidad musical e insistía mucho en que no usáramos la guitarra como un medio para exhibir nuestro arte o nuestro virtuosismo, sino que toda la técnica tenía que plegarse al servicio de la música y ahí había que ser muy honesto y siempre ir a las fuentes originales».

Sobre la lección que Smaili recibió como docente, y que transmite a su alumnado, expresa que le «enseñó a tener un discurso siempre coherente, sin dinámicas al azar, que la música se entienda de una manera muy natural; eso tiene que ver un poco con la honestidad, quiere decir que, si hay un trabajo serio, detrás no hay nada estridente. A José Tomás no le gustaba nada la estridencia, tampoco la locura musical. Quería siempre el producto musical bien pensado y bien elaborado. En mi caso, en otro nivel de alumnos —porque Tomás daba en el Superior y yo en el Elemental y el Profesional—, pido limpieza, que es necesario y sobre todo un fraseo coherente y un buen gusto, que también aprendí de Tomás: la proporción, el equilibrio y la elegancia».

Óscar Albuixech, nacido en Villena, imagina las clases de José Tomás, y según le han contado alguno de los alumnos del maestro, «eran clases más parecidas a Masterclass que a clases ordinarias, porque siempre estaban llenas de alumnado de diferentes nacionalidades tomando apuntes sobre las correcciones que realizaba a otros alumnos/as y donde se respiraba un ambiente muy respetuoso y de amor al instrumento». Por su parte, Smaili, explica que José Tomás, como docente era «poético y libre, pero riguroso. Insistía mucho en el respeto a la partitura, en el respeto al texto musical, no a los signos de la partitura. Porque una cosa son los signos escritos en la partitura y otra saber leer entre líneas. Y él, como poeta que era, sabía leer mucho más allá de los signos escritos, por eso nos permitía un fraseo muy flexible, una dinámica enorme y todo fluía con mucha naturalidad. Tanto los alumnos con muy buena técnica como los alumnos con menos técnica; todos brillaban porque lo que articulaba todo era el discurso musical. Mucho más allá del técnico y mucho más allá de lo que ponían las partituras, que para él no lo eran, eran textos».

Con Óscar Ghiglia (Italia); al fondo Javier Calderón (Bolivia), Guillermo Fierens (Argentina) y Selvio Carrizosa (México). Compostela, 1968. Fotografía: Canelobre N.º 70.

Y, uniendo al maestro Tomás con la celebración de este Concierto homenaje, imagina Guillermo Grau que: «José Tomás era capaz de reunir a discípulos de medio mundo y todo lo que organizaba se convertía en un acontecimiento que nadie quería perderse. En los conciertos y audiciones que organizaba era muy habitual encontrarse con jóvenes guitarristas de cualquier parte del mundo que venían a escuchar y ver cuál era el nivel del Conservatorio de Alicante con el fin de prepararse para las pruebas de acceso. Su poder de convocatoria era legendario».

En este punto volvemos a recordar las palabras del director del CPMA, Miguel José García Sala sobre la huella del maestro José Tomás en el mundo de la guitarra clásica: «Podemos hacernos una idea, ¿qué supone para un centro que el mejor profesor del mundo imparta clases en él durante 40 años? Esto tiene un impacto enorme, supone que, durante cuarenta años, los más importantes concertistas y profesores del mundo se formaran en Alicante. Alicante se convirtió en un océano de guitarristas y sus aguas alcanzaron todas las costas del mundo musical. Su legado todavía es visible». Para García Sala «la mejor manera de valorar su impacto en la guitarra es revisar el listado de concertistas que han pasado por sus manos:  David Russell, maestro legendario de la guitarra; Carles Trepat; Àlex Garrobé; Gabriel Estarellas; Tito Ballesteros; Marco Smaili; Nacho Rodes; Fernando Espí; Raphaella Smits; Jesús Castro Balbi; José Luis Rodrigo; Simon Dinnigan… son solo algunos de ellos».

Con Raphaella Smits (Bélgica). Fotografía: Canelobre N.º 70.

Sobre el alumnado total que se ha formado con José Tomás, comenta el director del CPMA que es difícil cuantificar el número, que «si tenemos en cuenta a todos los alumnos que han tenido contacto con él en cursos internacionales, clases particulares, clases magistrales y su excepcional labor en Alicante, son cientos» y respecto a los profesores que han sido alumnos de José Tomás y en la actualidad son profesores en el CPMA, explica García Sala «siendo el maestro profesor del Conservatorio tuvo de asistentes a Juan Antonio Ballester y a Carlos de Juan; el resto de profesores han sido José Lázaro Villena; Nuria Peña, quien sustituía al maestro cuando estaba de cursos o conciertos; Marco Smaili, brillante guitarrista y uno de los máximos exponentes de la composición musical para guitarra del mundo, Fernando Marimón, Guillermo Grau y Pepa Corbí. Todos ellos, magníficos músicos y una suerte para nuestro centro contar con ellos», concluye Miguel José García Sala.

Amor por la guitarra

«José Tomás es una figura indispensable para el mundo de la guitarra clásica, ya que creó una escuela a nivel técnico y pedagógico de la que han salido grandes guitarristas de reconocimiento mundial. Tenía una visión clara sobre la concepción de la guitarra basada en el análisis y la coherencia musical a través de las digitaciones y el sonido» afirma Óscar Albuixech Navarro cuando expresa lo que cree que el maestro Tomás significa para el mundo de la Guitarra y para Alicante. Y refiriéndose a lo que significa la guitarra para él mismo, resume: «La guitarra es mi forma de vida, la que me ayuda a desconectar en momentos difíciles, la que me hace disfrutar cuando toco en directo y recibo la respuesta del público, y también la que me ha ayudado a enfrentarme a situaciones límite en mi vida debido al pánico escénico que sufrí durante algunos años —ya superado—, o el aislamiento social de mi juventud por dedicarle todo el tiempo del mundo a su estudio. Es una relación profunda con el instrumento, donde destaca el amor que le profeso».

En un encuentro musical, según publica el periodista Isidro Vidal (Monóvar,1922-Alicante, 2018) el 11 de enero de 1962: «Y José Tomás, ese joven poeta que canta sus versos en las cuerdas del españolísimo instrumento, nos decía en aquellos mismos instantes, a mí, y a unos cuantos más, la belleza de la música. En el saloncillo donde estábamos reunidos —y ya eran casi las once de la noche— las voces se habían quedado mudas mientras la imaginación de cada cual se veía arrancada por uno de los Preludios de Villalobos o por los Rumores de la Caleta, de Albeniz. […] José Tomás, como postre, cogió de nuevo su guitarra. Y, por cierto, esta guitarra de José Tomás no tiene nombre. Se lo pregunté. “No la he bautizado. A la de antes la llamaba ‘Cenicienta’”. Fue rechazada por muchos hasta que él la cogió, por tener nudos en su madera. Después “Cenicienta” fue cambiada por ésta, con la que Tomás consiguió el primer premio Andrés Segovia, y ha tocado ante Farah Diba, en Teherán, representando a España en el Congreso Internacional convocado por la Unesco. Yo a esta guitarra le pondría un nombre “La Brava”. Ahí queda, por si sirve».

Para José Tomás, resume Smaili «la guitarra era un instrumento muy noble, tenía mucho respeto hacia nuestro instrumento que es la Guitarra, su acercamiento al instrumento era, incluso físicamente, delicado; él tenía la misión de incorporar la Guitarra en el repertorio clásico de la música. Él decía, Andrés Segovia ha sacado la música de la guitarra de las tabernas y había que honrar la guitarra de conservatorio. Le tenía un respeto reverencial a nuestro instrumento y había que tratarlo bien, es decir, haciendo un buen trabajo y siendo honesto con un buen discurso musical. Era el fin en sí mismo, no un medio».

Guitarra de 8 cuerdas

José Tomás, recuerda José María Vives Ramiro, Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, «encargó la guitarra de 8 cuerdas al experto constructor de guitarras José Ramírez, de Madrid. José Tomás fue el ideólogo de esa guitarra. Ramírez era el constructor de las guitarras de Yepes y de Segovia y de los principales guitarristas de la segunda mitad del siglo XX», mientras especifica que «la casa Ramírez existía antes y después del famoso José Ramírez».

Para ayudar a quienes desconocemos los secretos de la guitarra, explica Vives: «partiendo de que el estándar de guitarra de seis cuerdas es una cuestión, sobre todo a partir del XIX, porque antes hubo guitarras de cinco órdenes, y anteriormente de cuatro —me refiero desde el siglo XVI hasta nuestros días—. En ese entretanto, hubo guitarras de siete cuerdas, es decir, de seis más una grave y en algunas ocasiones se ha añadido más cuerdas a la guitarra. Narciso Yepes (Lorca, 1927-Murcia, 1997), construyó una guitarra de diez, es decir, las seis de siempre, eso siempre es igual, más cuatro graves. Esa guitarra ocasionaba problemas de resonancias porque son muchas cuerdas y por simpatía las cuerdas vibran, por lo que había que estar recurriendo constantemente a apagar los bajos».

José Tomás y Andrés Segovia. Fotografía: Canelobre N.º 70.

Así sigue expresándose Vives: «La guitarra no es un instrumento sucesor del laúd barroco, es un instrumento de la familia del laúd; o podemos decirlo de otra manera, el laúd es de la familia de la guitarra. No hay una cosa más importante que la otra. Son instrumentos, además, simultáneos, igual que la vihuela, a pesar de lo que se ha dicho, que si la vihuela es antecesora de la guitarra, no es cierto, son simultáneos. Sí, son instrumentos de mango con cuerdas pulsadas. Son simultáneos y lo que pasa es que, claro, pueden presentar diferentes afinaciones, pero incluso hubo vihuelas de 7 órdenes de cuerdas.  José Tomás, por lo que yo hablé con él en su momento y por lo que me decidí a comprar una guitarra Ramírez de 8 cuerdas, quería tocar las obras de laúd barroco sin el problema que tiene la guitarra al tener menos número de cuerdas. Hay un tipo de laúd de ocho órdenes que, aunque tiene una cuerda afinada de otra manera —el tercer orden se afina de otra forma—, pero bueno, es medio tono, que yo creo que es el que digamos inspiró o el que indujo a José Tomás a crear una guitarra de ocho cuerdas. La diferencia entre un laúd de ocho cuerdas y una guitarra de ocho cuerdas es que el laúd tiene cuerdas dobles, es decir, cada sonido lo producen dos cuerdas».

Guitarra José Ramírez, España, 1974, 8 órdenes simples de cuerdas.

Continúa Vives, «había incluso archilaúdes, había laúdes de 14 órdenes de cuerdas, había una angélica que tenía cuerdas metálicas. Lo que sí que es cierto es que la guitarra desde el XIX parece que se ha estabilizado en esas 6 cuerdas. La guitarra de José Tomás tenía esas 6 cuerdas más 2 graves que te permiten tocar la mayoría de las obras, o muchísimas obras del Barroco, tal y como se concibieron, sin tener que hacer saltos de octava en la parte grave. Con esa guitarra, todos esos problemas están resueltos. Por otra parte, no tiene el agobio que tiene la de diez cuerdas, con otras dos cuerdas que tú tienes que estar apagando constantemente por la vibración simpática con los sonidos que vas produciendo. La guitarra de 8 cuerdas supone una gran ventaja para tocar todo o la mayor parte del repertorio del siglo XVII y XVIII para laúd». Es, resume Vives, «sencillamente conseguir un instrumento, en principio, si quieres más armónico, y con las posibilidades de que una gran parte del repertorio lo puedes tocar sin problema».

En una reciente exposición de instrumentos antiguos —De la palabra a la Música: Instrumentos musicales históricos—, se pudo apreciar la guitarra de 8 cuerdas de José María Vives; para este catedrático de Musicología se trata de «una de sus piezas favoritas expuestas», construida por el prestigioso guitarrero José Ramírez en 1974, por encargo especial del guitarrista alicantino José Tomás para su discípulo José María Vives, como se puede leer en el documento que reproducimos a continuación. De tapa armónica de cedro, fondo y aros de palo santo brasileño, lados dobles con interior de ciprés, mástil de cedro español, diapasón de ébano y puente de palo rosa brasileño.

Asociación de Madres y Padres de Alumnos del CPMA

María Isabel Díaz López es la presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del CPMA, compuesto por aproximadamente sesenta familias. Y, cuando el CPMA solicita al AMPA colaboración, «aportamos en todo lo que podemos», dice María Isabel, «hasta ahora hemos colaborado en el Concierto-Intercambio de las orquestas sinfónicas y sus coros por parte del Conservatorio Profesional de Valencia y nuestro conservatorio; el Concierto participativo celebrado en la Basílica de Santa María de Elche donde se interpretó El Mesías de Haendel con el Coro de la Universidad Miguel Hernández y por parte del CPMA, su Orquesta Sinfónica y Coro, entre otras actividades».  Este año tan significativo, explica la presidenta, «lo estamos viviendo con mucha ilusión, poder recordar y homenajear a una figura tan importante como José Tomás, que aportó tanto a nuestra ciudad, a la escuela de la Guitarra en general, y sobre todo que da nombre a nuestro centro. José Tomás es considerado como uno de los grandes maestros de la Guitarra del siglo XX y su influencia fue trascendental para la evolución de la técnica guitarrística durante la segunda mitad del siglo XX. Fue profesor de muchos guitarristas de todo el mundo, como también de profesores de nuestro centro, de lo que estamos muy orgullosos».

Respecto a las enseñanzas en el Conservatorio, explica María Isabel que «es totalmente diferente el enfoque docente de los centros de enseñanza obligatoria. Para comenzar, las enseñanzas musicales no son obligatorias y eso supone un gran cambio con respecto a las enseñanzas obligatorias. Pero son regladas, lo que significa que se tiene que seguir un currículo establecido a nivel nacional y autonómico, que conlleva un grado de exigencia elevado y la dificultad de compaginar la enseñanza obligatoria con las enseñanzas artísticas». Y sobre «los valores que se aprenden en el CPMA: Tolerancia a la frustración, perseverancia, respeto hacia los compañeros, la importancia del trabajo individual para con el grupo, compañerismo, constancia, … todos valores esenciales para la vida futura de nuestros hijos que se echan un poco en falta en la sociedad en la que hoy en día vivimos».

En cuanto a los retos y mayores preocupaciones que tiene el AMPA del CPMA, «como CPMA tenemos varios objetivos. Principalmente dar asesoramiento y soporte a las familias en unas enseñanzas que difieren bastante del funcionamiento de la enseñanza obligatoria. Ayudarles con las dudas que surgen a lo largo de todo este precioso camino durante los 10 cursos que abarcan tanto el Grado Elemental como el Grado Profesional. Nuestra mayor preocupación son las deficiencias en las infraestructuras que actualmente tenemos, nuestro gran reto es luchar porque nuestros hijos puedan tener un centro digno a la altura del talento que alumnos y profesores demuestran a diario. Llevamos 25 años esperando un centro en el que quepamos todos tal y como tienen otras ciudades de nuestra comunidad y no cesaremos hasta conseguirlo».

El próximo 5 de junio, que tendrá lugar el Homenaje a José Tomás a cargo de la Especialidad de Guitarra del CPMA, explica María Isabel, se hará «un pequeño recorrido sobre la vida de este alicantino ilustre tan importante para la cultura musical alicantina. Con este concierto se da el pistoletazo de salida a una serie de conciertos que tendrán lugar a lo largo de lo que queda de 2026. Invitamos a todos a que nos acompañen en lo que sin duda será una tarde muy especial».

Elvira Rodríguez

Periodista.
Responsable de Contenidos en APPA (7/2019-6/2023).
Subdirectora Gestión Editorial IAC Juan Gil-Albert (2015-2019).
Subdirectora Revistas Canelobre y El Salt (2004-2011).

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