Sociedad

Caminando hacia el horizonte

Fotografía: Jon Marc Ostrom (Fuente: Freeimages).

Lucen en el horizonte rayas firmes de esperanza, que con colores tenues marcan el cielo de suaves bocanadas cada año que empieza allá en las horas del alba.

Estamos en pleno verano, repuntando de forma ostentosa la quinta ola de esta pandemia que no nos deja y de la que no somos capaces de desprendernos por negligencia, por olvido, por hartazgo, por abandono, por ansia de vivir con excesos sin valorar las consecuencias, por propio egoísmo que nos impide pensar en el perjuicio que podemos causar en los demás si es que no pensamos en nosotros mismos.

Pero paralelamente a esto debemos mantener siempre nuestros sueños regados con la ilusión que nos marca el ser hombres y mujeres caminando para construir nuestra propia vida. ¿Qué sería del ser humano sin ilusiones, sin sueños, sin esperanza…? En las cavernas también se soñaba, y plasmaron sus sueños en pinturas sobre paredes de piedra en las entrañas de la tierra. Y la imaginación hizo que aquellos seres primitivos cargados de deseo de vida, con gran esfuerzo, caminaran, caminaran… Y aquí estamos.

Fotografía: Hannah Busing (Fuente: Unsplash).

“Las personas ven en el mundo lo que llevan en su corazón”, escribió el célebre pensador, poeta y escritor alemán Goethe. Esta hermosa reflexión, nos lleva a pensar que debemos trabajar por conseguir en nosotros un corazón noble cargado de valores que resalten nuestra condición humana para poder ver a través del tamiz de esos principios que han bañado la conciencia humana en nuestro recorrido de siglos. Hemos creado un paradigma de mundo basado en el respeto, la tolerancia, los valores democráticos, el sentimiento de empatía con los que sufren, el empeño en que no vuelvan a repetirse etapas de la historia que ennegrecieron los horizontes, truncaron ilusiones, frustraron sueños… Hemos imaginado frases, refranes, dichos cargados de sabiduría popular y que han ido pasando de generación en generación como es éste que ahora, en estos tiempos difíciles de pandemia, nos vendría muy bien: “La unión hace la fuerza”. En situaciones complejas como la que estamos pasando nos vendría bien estar unidos para vencer a este enemigo común respetando las medidas que se nos indican haciendo un esfuerzo común y generalizado. Es la única forma de vencer: unidos, sacrificándonos un poco por el bien de todos.

Pero en el mundo también existen corazones que tratan de aprovecharse de los demás corazones intentando influir en los mecanismos sociales ya sean políticos, económicos, de opinión pública… para que los “corazones nobles” vean el mundo como a estos les interesa porque son corazones que nacieron para dominar, para imponer su visión de la vida, para extraer beneficios de los demás. Por eso debemos formar nuestra mente para ser lo menos manipulables posible.

Hoy en día tenemos una potente herramienta en nuestras manos, centro de importantes beneficios: Internet. Pero esa poderosa fuente de ayuda también es cuna de bulos, noticias tendenciosas, manipuladas y manipuladoras, nido de repetición de falsedades que a fuerza de reiterarse parecen verdades… Internet es, además, un centro neurálgico de confusión que puede jugar con la realidad a su antojo, incluso desvirtuarla; es capaz de crear rebaños de opiniones inmediatas y sin contrastar. La sabiduría no está en Internet sino en las personas bien formadas, con criterio, sentido común y personalidad construida sobre las bases del “saber discernir”.

Los vientos del aletargado horizonte tremolan de impaciencia. Las salpicaduras refrescantes de las intrépidas ondas marinas oxigenan los pensamientos de azabache. Y la brillante sonrisa del sol mediterráneo resbala en el cristal de las mejillas de un cielo azul irisado.

Viejas y nuevas generaciones

Padres e hijos, dos formas distintas de mirar el mundo, de enfocar sus prioridades, de valorar sus posiciones, de mantener sus intereses en distinto plano. Pero ambas, aparentemente dispares, confluyen en el mismo punto convergente: la vida.

Fotografía: Jessica Rockowitz (Fuente: Unsplash).

Confrontación de pareceres: los que vienen del pasado, de la experiencia, de la tradición con los que fluyen de la ilusión por recorrer nuevos caminos lejos de las ataduras de infancia, del saborear sus propias experiencias añadiendo los ingredientes por ellos elegidos (música, forma de vestir, de llevar el pelo, los aderezos que identifican con el grupo al que se quiere pertenecer o desean parecerse, con la época en que viven, las nuevas posturas ante los problemas, las ideas, la utilización de nuevas tecnologías, la forma de expresar el arte…). Padres e hijos, la dinámica siempre es la misma en el caminar de los siglos.

Padres e hijos, el equilibrio se balancea para hacer camino. La historia nunca se ha parado; solo cambia el ritmo. Padres e hijos confluyen en el mismo punto convergente: la vida, para que avance al ritmo que cada época necesita.

Conflictos generacionales, balanza en movimiento, es la lucha entre la supervivencia de la especie, de la perdurabilidad de la cultura… y el avance y la evolución en las mentalidades para construir mentalidades nuevas con el fin de que el hombre no desaparezca y la cultura no sea una losa que atrape al ser humano en la Edad de Piedra.

Somos lo que somos y venimos de dónde venimos, ese es el legado de los padres, que van marcando el ritmo de la especie. Cultura y raíces, identidad y cimientos, bagaje con el que caminamos. Pero seguimos andando con nuevos aires y por caminos renovados con ideas frescas, enriqueciendo nuestro equipaje, aumentando los elementos de cultura y aportando nuevas soluciones a nuestro mundo. Esto es lo que aportan los hijos.

Los conflictos generacionales son una estratagema que la humanidad lleva consigo para seguir avanzando, desechando aquello que quedó obsoleto y nos impide hacer camino y no aceptando las cosas que se perfilan en el horizonte y serían un lastre para dirigirnos a nuestro destino…

Respeto entre padres e hijos, porque equilibrando las posturas es como mejor se anda el camino.

Conclusión

Vivamos las diferencias generacionales con la nobleza de los corazones que mostraron sus discrepancias con las generaciones anteriores para aportar a la historia de la humanidad ese granito de arena que supuso un paso adelante. Y no nos cerremos a las nuevas aportaciones para construir nuevos sueños regados con la ilusión que nos marca el ser hombres y mujeres caminando para construir su propia vida y que alargan el camino hacia el horizonte, pero siempre sabiendo de dónde venimos y con el bagaje que nos aportaron y que nos hacen que hoy sigamos andando.

Fotografía: Michal Jarmoluk (Fuente: Pixabay).

Las vacunas contra el COVID no son soluciones completamente eficaces ni perdurables, ahora se comenta que se necesitará una tercera dosis para completar su efectividad y que todos los años tendremos que repetir los procesos de inoculación de la misma. Habrá que seguir trabajando para encontrar una solución más completa y perdurable y para consolidar las actuaciones solidarias y respetuosas de las personas con los demás. Y esa lucha por conseguir la solución está en los jóvenes, que fundamentados en los trabajos en investigaciones que se les lega podrán continuar con sus aportaciones, no sólo en esta cuestión, sino en mejorar un mundo que se antoja en decadencia social, moral y ética, económica, ecológica… Deberán seguir trabajando por erradicar enfermedades, pobreza, hambre, desigualdades, dictaduras, injusticias, conflictos bélicos, explotación infantil, desigualdad de género…

El camino lo dejan marcado unas generaciones para que las generaciones siguientes continúen desarrollando su recorrido hacia el horizonte.

¡Que los conflictos generacionales sean la dinámica para construir un futuro mejor!

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Juan Antonio Urbano

Soy profesor de Educación Primaria, profesión-vocación que volveré a repetir en la próxima vida, pues el trabajo con chavales te enriquece como persona. He publicado cuatro libros, dos en valenciano, 'El seu nom era Pere Bigot', del que se hizo una adaptación teatral, y 'L’arbre màgic'; y otros dos en castellano, 'El misterio de la cueva', con adaptación teatral también, y el poemario 'Camino entre versos', todos publicados por la Editorial Club Universitario. Actualmente estoy ultimando otro poemario. He publicado en diversas Antologías de poesía y artículos en distintos medios.

En noviembre de 2016 creé el grupo poético PARNASO perteneciente al Ateneo de Alicante. He organizado numerosos recitales poéticos entre los que destacan el I encuentro de poetas alicantinos y otros con el grupo PARNASO dedicados a Miguel Hernández, Federico García Lorca, Rubén Darío, Antonio Gracia, J.L. Rico, Mariano Sánchez Soler...

Recibí el segundo premio del Certamen Poético Numen (2013) y el 2º premio de poesía Hispano-Argentina en el Real Casino de Murcia en diciembre de 2019.

Me encanta escribir en mi estudio del campo.

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