Impulso irresistible

Año Jubilar Guadalupense

Virgen de Guadalupe (Fuente: https://guadalupejubileo.com).

Nos dice Fray Guillermo Cerrato Chamizo, Guardián y Custodio del Monasterio de Santa María la Real de Guadalupe (Cáceres), que formando parte de un grupo de pueblos denominados “Los pueblos más bonitos de España”, Guadalupe es la casa de la Madre, el lugar común donde somos convocados a superar todo sentimiento y experiencia de orfandad. Allí está la Casa de la Virgen Morenita de las Villuercas, “río escondido y morada de la Madre de la divina gracia, donde los años jubilares son siempre esperados y deseados como tiempo propicio y favorable para la gracia, tiempo de Dios, kairós del Espíritu, en la mente y en los corazones de los creyentes y en los Santuarios de la Santísima Virgen”. También el Año Jubilar Guadalupense se ha tenido que adaptar a las medidas sanitarias a causa de la dura y cruda realidad de la pandemia por estar sumidos en la fragilidad, en la incertidumbre y en la experiencia de la enfermedad. Lo proyectado ha de ser vivido como realidad presencial para ajustar nuestro proceder sin perder nuestro horizonte de querer sentirnos peregrinos con una peregrinación más espiritual que nunca e intentar a toda costa revestirnos del hombre nuevo como vienen a ser estos lugares y estos acontecimientos, que no debemos consentir que se queden ensombrecidos, según se expresa con toda razón y entusiasmo Fray Guillermo Cerrato.

Fachada del Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, Cáceres. Fotografía: Alonso de Mendoza (Fuente: Wikimedia).

Este año ha pasado lo mismo en otros lugares de peregrinación, muy especialmente Santiago de Compostela en donde se ha añadido un año más para peregrinar como se ha tenido siempre por costumbre. En todas partes las adversas circunstancias nos han obligado a hacer de la necesidad virtud, renunciando a desear aglomeraciones y presencias masivas de peregrinos, que nos están haciendo mucho más valiosa la peregrinación interior, espiritual, cogidos todos de la mano de Dios que escribe recto sobre renglones torcidos y llama a dejar el hombre viejo para revestirnos de hombres nuevos. Pero esto ha sido una primera parte porque se nos ha regalado otro año más de gracia y misericordia, de amparo y de protección maternal, de peregrinaje renovado basado en la vuelta a la confianza.

“En este primer tiempo, los moradores de este Real Santuario hemos vivido acompañando a peregrinos que han llegado a esta casa pagados de sí mismos y esclavos de sus instintos, personas rotas, maltratadas por el camino de la vida y preguntándose si valía la pena vivir así…, buscando un lugar y hogar de salud y sanación integral… y la tez morena y la mirada apacible de esta Virgen les ha conducido a reconocer sus pobrezas y a descansar sus miserias en el Dios de la Vida y de los vivientes. Nos han estado visitando grupos eclesiales de adultos, jóvenes, familias enteras y parroquias, peregrinando y celebrando su fe y devociones marianas. Sacerdotes y comunidades religiosas, movimientos laicales y otras comunidades seculares han realizado también su correspondiente peregrinación en sus oportunas fechas”.

Fray Guillermo Cerrato Chamizo

La etimología del nombre de Guadalupe remite al río, río escondido pero presente y también, como recordaban los obispos de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz y el propio arzobispo de Toledo en la carta pastoral con motivo de esta celebración, al “río de luz, río de misericordia, río de perdón, río de gracia, fuente de vida eterna”. La historia de esta ruta se remonta a siglos atrás, no en vano el Camino Real “fue el camino de peregrinación más popular durante tres siglos”. El Camino Real Guadalupense tiene dos orígenes –escribe María José Atienza en “Omnes”- que parten desde las ciudades de Madrid y Toledo. La primera referencia a la Virgen de Guadalupe en documentos es de 1326, donde se concede indulgencia plenaria a quienes visitaran la iglesia de Santa María de Guadalupe, que fue coronada en 1928 y concedida la gracia de solemnidad de Año Jubilar Guadalupense en 2005, siempre que su fiesta litúrgica coincida en domingo. La devoción a la Virgen Morena está íntimamente ligada a su homónima mexicana.

Claustro mudéjar en el Monasterio de Guadalupe. Fotografía: Jörn Wendland (Fuente: Wikimedia).
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Demetrio Mallebrera

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  • Tenemos que seguir siendo luz que ilumine a todos los hombres de buena voluntad. La Virgen, en todas sus advocaciones, siempre será un camino seguro para levantar hacia lo alto tantas vidas que se arrastran deseosas, en el fondo, de volar por encima de las estrellas. Debemos perseverar los cristianos en abrir los ojos de esta sociedad tan materializada y zafia hacia otros derroteros más acordes con la dignidad de quienes fueron creados a imagen y semejanza de Dios.

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