Impulso irresistible

Subidos en la ola digital

Imagen: Gerd Altmann (Fuente: Pixabay).

Ya no decimos que lo que vivimos es una vida enganchada a todo lo digital o lo tecnológico que pase por delante de casa; no, no: nos toca afirmar y comernos el rosco duro de que la “tecnologización” de nuestra vida, o de nosotros mismos es una realidad que hay que asumir por el decreto-ley de que tienes que tragártelo todo o te darás de bruces contra la pared cuantas veces se te ponga delante algo que no sabes cómo se hace pero que hay que hacerlo. No te gusta hacerlo porque hay que rellenar boletines, hacer cálculos, comprometerse… Los que somos mayores siempre tenemos la salida de que ya lo harán los hijos y pronto también los nietos, pues en verdad hay cosas que no sabemos por dónde cogerlas, y para colmo, sea lo que sea, va a tener un coste o un compromiso, cosas que nos invitan a dar la espalda al asunto y seguir nuestra vida sin más complicaciones, ¡por favor! Como ciudadanos activos que somos salimos rebotados de todo exceso o manipulación que nos hará pasar hasta momentos de sufrimiento. Y el caso es que ves cómo se desenvuelven los chavales en sus móviles o en sus tablets, y fliplas mogollón cuando te das cuenta de las maravillas que se pueden hacer con sólo tener conexiones puntuales o esporádicas a través de esos aparatejos que molan sin parar. Familias y profesores se encuentran con un “ecosistema” de lo más complejo, que manejan los cerebritos más pillos de la clase, de la casa o del barrio, pues eso no afecta demasiado a las buenas relaciones que hemos tenido los familiares y vecinos.

Es el que es y, por ello, conocer y entender este entorno digital, así como ser conscientes de que la tecnología puede ser una aliada y no una enemiga en nuestro día a día, no puede verse como una utopía sino como una necesidad. Hay que hacerle frente, o ponerse de su lado, o andar a su paso. Algunos ya practican una nueva asignatura que no es sólo la informática: más bien ya está siendo una “educación digital”

A veces te ves invadido por flashes y lucecitas que están captando lo que menos te esperas. Sólo en el primer trimestre de 2021 el número de móviles vendidos alcanzó los 355 millones en todo el mundo, y se calcula que el 70 % de la población mundial dispone de un teléfono móvil; también más de la mitad del “tráfico web” en el mundo se realiza desde el móvil, y la media de tiempo de uso supera ya las 3 horas y media. Sumando las horas, dedicamos al móvil más de mes y medio al año –48 días– ya sea por la realización de gestiones, compras online o consumo de ocio a través de dispositivos móviles. No hay más que verlo: NUESTRO MUNDO ES UN MUNDO DE PANTALLAS, y esto no significa que sea peor o mejor que los anteriores o los futuros. Es el que es y, por ello, conocer y entender este entorno digital, así como ser conscientes de que la tecnología puede ser una aliada y no una enemiga en nuestro día a día, no puede verse como una utopía sino como una necesidad. Hay que hacerle frente, o ponerse de su lado, o andar a su paso. Algunos ya practican una nueva asignatura que no es sólo la informática: más bien ya está siendo una “educación digital”. Si no entramos en el razonamiento de que la tecnología puede ser una aliada en lugar de una intrusa, seguiremos dando la espalda a la realidad de este mundo en el que vivimos con nuestros hijos, nietos y los que vengan.

La llegada de la pandemia que nos trajo confinamiento y alteración de las rutinas sociales de millones de personas hizo que durante el estadio de pandemia el tiempo dedicado a las aplicaciones móviles creciera un 30 % en China, un 11 % en Italia mientras que en países como Chile o España el crecimiento no pasó de un 6 %. Hay que señalar que durante esos meses la tecnología permitió y facilitó aspectos tan importantes como la continuidad del trabajo y el estudio de las clases online. Es, pues, una aventura apasionante que debemos de tomar con mayor entusiasmo. A estas fechas se han asentado comportamientos digitales encaminados a facilitar nuestra vida, como las gestiones bancarias o las compras online en grandes negocios, pero también en entornos locales. El móvil se erige, además, como principal dispositivo de ocio, especialmente entre los más jóvenes. Se han cambiado los hábitos pero precisamente para simplificar tareas y crear profesiones nuevas. Y todo, de tal modo, que vivimos envueltos de inquietud, especialmente padres y educadores. A los problemas físicos relacionados con obesidad o pérdidas de visión se suman los no menos preocupantes de salud mental: ansiedad, estrés…

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Demetrio Mallebrera

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