Reportajes

Un libro en la Casa-Museo de Gabriel Miró en Polop

Gabriel Miró, por Ramón Palmeral.

Os quiero dar noticias de la colocación por parte del Ayuntamiento y concejalía de cultura de Polop en la Marina, hace unos días, de mi ensayo sobre “Años y Leguas” de Gabriel Miró en la Casa-Museo que dicho Ayuntamiento abrió en 2015. Para ello, me vais a permitir que os ponga en antecedentes:

La Casa-Museo Gabriel Miró en Polop

En la avenida Segi-Barca n.º 21 de Polop de la Marina (Alicante) se sitúa la actual Casa-Museo de Gabriel Miró, es la conocida como «Villa Pepita» que fuera propiedad  de doña Luisa Mayor Calbo (Valencia 1889–Polop 1987), penúltima dueña de la casa (según los estudios de Antonio Orts). La casa-chalet es de estilo modernista, cerca del rumor de la fuente de los 221 chorros, fue comprada por el Ayuntamiento polopino, en el interés de su alcalde socialista Gabriel Fernández, que la mandó rehabilitar en 2012, que con buen criterio y acierto ha sido destinada a albergar un extraordinario espacio cultural para Polop y memoria del autor de Años y leguas (un libro emblemático en prosa sobre la Marina alta de Alicante), inaugurada el viernes 17 de abril de 2015.

Una casa que, ha de quedarle claro al visitante, no es en la que veraneaba Gabriel Miró (1879-1930) y su famlia en las épocas estivales entre 1921 y 1928 (por periodos de cuatro meses). El verano de 1929 no fueron a Polop, porque la familia de su mujer Clemencia Maignon junto a sus hermanos Rafael y Juana habían heredado el chalet de Bena-Saudet en Alicante y allí pasó el verano trabajando como peón de obras. Quizás esta ausencia de su Arcadia polopina y grandes esfuerzos, aceleraron su muerte por una mala operación de apendicitis el 27 de mayo de 1930 en Madrid.

Casa-Museo de Gabriel Miro en Polop (Fotografía: Ramón Palmeral).

La familia Miró estaba compuesta por cinco miebros: madre del escritor, mujer y dos hijas, y cuando residían en Madrid hubieron de buscar un lugar de montaña donde su hija Clemencia se recuperara de una rara enfermedad, y que su tío, el Dr. Falcó (marido de su tía Juana Maignon), le recomendó buscar un lugar de reposo. De hecho, «Clemen» no llegó a recuperarse de su efermedad pues fallecería en 1953 a los 48 años de edad, a pesar de haber estado por varios años en un sanatorio de Suiza.

Como el compositor Óscar Esplá, alicantino y amigo de Miró, era conoceder del problema familiar les recomendó alquilar una masía en Polop, en la que Óscar había residido durante los años anteriores. La masía con huertos y fuente cerca se llamaba Las Fons o «Les Fonts» en valenciano, que era propiedada de doña Teresa Gualde, esposa de Pedro Berdin Fuster «labrador de hacienda ancha y repleta», según escribió el cronista polopino Joaquín Fuster Pérez, cuya masía estaba atendida por los caseros: el tío Quino y la tía Vicenta, que además de ser arrendatarios estaban para atender a los Miró que ocupaban la primera planta y los caseros debajo. Hoy en día la masía no existe, fue derribada por la vorágine urbanística especulativa del turismo invasor.

Llegó Miró a Polop, solo, por primera vez el 18 de mayo de 1921, y días después la familia al completo. Como Miró no tenía automóvil, el viaje consistía en viajar en tren desde Madrid a Alicante, y desde Alicante en «el Trenet» a la estación de Benidorm (funcionada desde 1914, según estudios de Francisco Amillo Alegre), y desde Bernidorm en el autobús de la Callosina a Polop, pasando por Alfaz del Pi, La Nucía y Polop. Era un viaje largo, penoso y costoso.

El autor junto al busto de Miró (Fotografía: Ramón Palmeral).

Durante el primer verano, a mediados de agosto se subieron más alto, a la Masía del Molino, en Benimatell, más cera de Óscar Esplá y de Isolda, la hermana del compositor, y donde también subía el pintor Emilio Varela, que fuera asistente de Joaquín Sorolla cuando éste se acercó al Palmeral de Alicante (hoy por San Gabriel)  para pintar uno de los cuadros de la serie de 14, Visión de España, encargo de la Hispanic Society of America, el cuadro acabaría llamándose Elche, el palmeral, pintado entre (1918-1919).

Polop y toda la Marina, valle del Jalón y Marquesado de Denia han de agradecer a Miró que haya internacionalizado el nombre de una comarca deprimida en aquellos años, a pesar de su riqueza agrícola del níspero. Ejemplos de nombradía lo tenemos en Orihuela con el poeta Miguel Hernández, o en Monóvar de José Martínez Ruiz «Azorín». De esta guisa, la actual Casa-Museo de Miró en Polop, entra dentro del itinerario de viajes en la literatura por Alicante.

Equipamiento de la Casa-Museo

Retomando lo principal de la Casa-Museo de Gabriel Miró según la visita que giré con mi familia el día 21 de octubre de 2018. En la planta baja, a la entrada se muestra una amplia colección de ilustraciones y lienzos del pintor manchego Benjamín Palencia como La casa de Sigüenza, y retratos de varios pintores como José Pont Segrelles. En el amplio salón de los bajos se improvisa un auditorio donde se presentan libros o se dan conferencias.

En la primera planta se exponen fotografías tomadas por Juan Guerrero Ruiz, fotógrafo y amigo de grandes escritores de la época como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández, en tiempos posteriores, cuando fue secretario en el Ayuntamiento de Alicante. En una gran vitrina se muestra un traje color blanco crudo y el bastón del escritor. Bastón que le regaló uno de sus cuñados, con el que se ayudaba en la escabrosa sierra de Aitana, en sus excursiones, bien con Óscar Esplá o Germán Bernácer. Vitrinas con libros del autor y algunas primeras ediciones. Trajes, fotos, muebles, vajillas, máquina de escribir Underwood y objetos que han sido donados por los nietos Olympia y Enrique, que estuvieron encantados con el proyecto. Otra vitrina con un busto de medio cuerpo, copia de una de bronce.

La Generalitat ha incluido la Casa-Museo de Gabriel Miró en Polop de la Marina dentro de la red de museos de la Consellería de Cultura. Todo un espaldarazo a la labor municipal para difundir la figura del escritor, autor de su famosa obra El obispo leproso, obra que le cerró las puertas de la Real Academia de la Lengua, por tratamiento que le daba al clero, a pesar de que iba apadrinado por Azorín.

A la vista de que el proyecto del museo era firme, se sumaron también particulares que hicieron cesiones de cuadros, objetos y retratos del escritor, y ejemplares de primeras ediciones de obras de Gabriel Miró, algunas de ellas dedicadas por el autor.

Es una visita recomendada, sin duda alguna. La entrada es gratuita con un horario de lunes a domingo de 10:00 a 13:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

 Años y leguas: la obra de plenitud de Gabriel Miró

También he de advertir al lector que Años y leguas (1928) «un hermoso libro colosal» que dijera el historiador Vicente Ramos ensu gran libro Gabriel Miró, (341:1979), no es un libro testimonial o diario de sus estancias estivales en Polop o de la Marina Baja, porque este es un bello libro de prosa poética, muy similar a Platero y yo (1914-1917) de Juan Ramón Jiménez, libro de su infancia en Moguer, pero no narrativo sino poético. El libro de Miró fue escrito en Madrid y no en Polop, es la recopilación de 59 articulos publicados en la prensa La Nación de Buenos Aires, y El Sol de Madrid entre los años 1923 y sucesivos, de donde cobraba sus derechos de autor. Aquí se cuentan las hazañas y contemplaciones de Sigüenza, un alter ego, a medias de Miró, porque unas veces le atribuye hechos reales y otros ficticios, oído o reinterpretados, propio de la creación literaria de una gran creador que escribía de memoria sin tomar apuntes; por lo tanto es un producto de creación artística de la palabra, no de su diario, del que por fortuna tenemos su Epistolario, edición completa de 2009, y tambien el socorrido libro Gabriel Miró en Polop de Joaquín Fuster Pérez.

Ejemplar dedicado al Ayuntamiento de Polop (Fotografía: Ramón Palmeral).

Puedo afirmar que Sigüenza era un alter ego a medias, puesto que Miró no le dejaba libertad a Sigüenza para contar la vida real de Miró, por ejemplo aquel affaire que tuvo con la señora Lola de Picó, su vecina cuando vivía en la Plaza Ramiro de Alicante, y a tal extremo llegaron los celos del marido, que Miró y su familia salieron por piernas de Alicante a Barcelona (lo he leído del profesor Edmund L. King, hispanista estaodunidense en el prólogo de Nuestro Padre san Daniel, Edición de la CAM, 1994).

Miró en Polop se sentía como en casa, puesto que sus vecinos hablaban en valenciano, y Miró lo hablaba, puesto que su padre don Juan de Dios Miró, el ingeniero de caminos, era natural de Alcoy, zona aragonesa por el Tratado de Almizra desde 1244. Hablaba con ellos en la lengua vernácula del padre, no de la madre que era de Orihuela, doña Encarnación Ferrer Ons; pero nunca escribió en valenciano, puesto que, pensaba que escribir en esta lengua era de «risa» y no le leerían los lectores hispanoamericanos, de hecho, no se le conoce nada escrito en esta lengua vernácula. Tanto fue el placer físico y estético que sentía por Polop que se compró un terreno para edificar una casa, que no pudo construir por su muerte temprana a los cincuenta años. Sí la mandaron construir sus hijas cuando encargaron el proyecto al arquitecto y pintor Miguel Abad Miró, que era sobrino del escritor, pues su madre Concha era hermana del padre. El chalet se inauguró en 1952 con el nombre de «La casa de Sigüenza». Los nietos del escritor Olympia y Enrique Luengo Miró vendieron la casa hace tiempo.

Años y leguas es, hoy en día, un libro difícil de leer si no se domina la abundancia de arcaismos de los que hace uso Miró y valencianismos, un libro donde se dejó llevar por la prosa poética y el «sigüencismo», que no es más que la transmutación o consustanciación de Miró en el personaje de Sigüenza y el paisaje, una especie de avatar con poder para expresarse a su entera libertad creadora, es por lo tanto Años y leguas la obra donde «alcanza su plenitud creadora», como escribiera Rosa María Monzó, en la revista El Salt, n.º 2, 2004, que además de ser gran mironiana fue directora de la Biblioteca Gabriel Miró de Alicante que patrocina Obras Sociales de la CAM, hoy del Banco Sabadell que ha cerrado otros los centros cultules de la antigua CAM, desastre «antiaristotélico» como yo anuncie en su día en una artículo de prensa digital, de esos que no lee nadie.

Vitrina del Museo de Miró en Polop (Fotografía: Ramón Palmeral).

Mi libro: Buscando a Gabriel Miró en Años y Leguas

Tras un año dando tumbos, por fin, un ejemplar de mi libro ilustrado Buscando a Gabriel Miró en Años y Leguas, del que soy autor, de vente en Amazon, se ha colocado por parte del concejal de Cultura, Andrés Barcelot, (según se puede apreciar por las fotos adjuntas) en un lugar de honor en una vitrina de la Casa-Museo de Gabriel Miró en  Polop de la Marina.  No es más que un libro guía, didáctico y pedagógico a la vez, e interdisciplinar por ampliar ciertos datos históricos o referencias bíblicas citadas por Miró y en mis viajes por Guadalest y Confrides. Considero, que en estos tiempos donde predomina el lenguaje informático no debemos olvidar los arcaísmos o palabras en desuso, más los valencianismos. Puesto que hemos de considerar a Años y leguas como un patrimonio del idioma. Pero, por otra parte, como la lengua que usamos es un ente vivo, y por lo tanto superviviente de sí misma, hemos de aceptar los modernismos como forma de entendimiento. Los que desde hace años vivimos en tierras valencianas, hemos ido aprendiendo, unas veces queriendo y otras sin querer, el valenciano, bien por amigos bilingües o por los locutores de las televisiones locales o documentos oficiales. Años y leguas es una maravillosa cantera rica en vetas de vocablos y arcaísmos, muchos de ellos en desuso, con abundantes valencianismos, porque Miró hablaba el valenciano, hijo de padre y abuelos paternos alcoyanos.

Gabriel Miró fue un indiscutible inspirador de los poetas oriolanos como Miguel Hernández, Ramón Sijé, Carlos Fenoll o Jesús Poveda. Antecesor de estos poetas fue José María Balaguer Meseguer, mentor que fuera de Ramón Sijé (Pepito Marín). Por estas lecturas y las de Azorín, me llegó, hace años, mi interés por Miró. Soy autor del artículo: «La influencia estética de Gabriel Miró en Miguel Hernández», publicado en la revista Letralia en 2010. También influyó Miró en los poetas de la Generación del 27, y en escritores de posguerra como Francisco Umbral.

Actualmente, en el ámbito nacional Miró ha perdido renombre, y sus obras no se reeditan por editoriales importantes. Estoy de acuerdo con Javier García Sánchez, en el prólogo para la edición de El obispo leproso, en Biblioteca El Mundo de 2001, bajo el sello de las mejores 100 novelas del siglo XX:

  «Acaso no resulta aventurado decir que estamos ante una de las novelas, y también ante uno de los escritores, de prosa más perturbadora de todo el siglo XX, pese a que sus méritos sean hoy escasamente reconocidos […] haya pasado al más completo olvido, junto a decenas de otros excelentes novelistas y poetas…»

Sin embargo, el empeño del Ayuntamiento de Polop al restaurar una casa modernista, «Villa Pepita», que se inauguró el 17 de abril de 2015, ha dado un nuevo impulso para no olvidar su nombre ni sus obras, además la Generalitat Valenciana la ha incluido en su red de museos de la Consellería de Cultura.

Presentación del libro en El Corte Inglés (Fotografía: Ramón Palmeral).

Conclusiones

Mi agradecimiento al Ayuntamiento por colocar mi libro ya referenciado en lugar de honor en la Casa-Museo de Gabriel Miró en Polop. Años y leguas es el libro más valioso de Miró sobre la zona costera de Alicante en la Marina Baja. Una delicia del tratamiento de los temas regionales que todos los alicantinos amantes de la buena literatura deberían leer.

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

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