Reportajes

Pildorita femenina

Premio Ada Byron a la mujer tecnóloga (Fuente: https://www.innobasque.eus/).

Lord Byron fue un afamado poeta inglés que probablemente te suene. Su obra fue extensa pese a morir con tan sólo 36 años. Pero su vida fue trepidante. Huérfano de padre a muy temprana edad, heredó de él poco más que deudas y el gusto por la vida “licenciosa”. Su madre sí se ocupó de él y pese a saberse constantemente “corneada” apenas pudo superar la muerte de su marido. Nació con una pequeña malformación en el pie que le hacía cojear. Aun así aprendió a andar y a correr. Con modales y habilidad logró durante toda su vida disimularlo con un andar algo extraño pero no exento de cierta elegancia. Tuvo infinidad de amoríos de los que nacieron varios hijos. Sólo una fue legítima fruto de su único matrimonio que sólo duró un año. Siendo casi un niño heredó de su tío abuelo una cierta fortuna (más bien alguna propiedad desvencijada) y el título nobiliario con que se le conoce. Viajó por toda Europa e intervino en no pocos conflictos de la época. Siempre con su vida disipada parecía suscitar una irresistible atracción en las mujeres. Murió finalmente de malaria en Grecia en una de sus “campañas”.

Y esa hija legítima a la que apenas atendió (tan ocupado como estaba) que tuvo por nombre Ada resultó ser una chica muy lista.

Retrato de Ada Lovelace (1815-1852) realizado por Margaret Sarah Carpenter (Fuente: Wikimedia).

Su madre se ocupó concienzudamente de que no siguiera los pasos de su padre y la orientó hacia las ciencias, cosa nada común en la época, hablamos de la primera mitad del siglo XIX. A los 17 años asistió a una cena donde conoció a Charles Badbage que le habló de un desarrollo (matemático) a la que llamaba máquina analítica. Ada entendió rápidamente las posibilidades de aquello y logró que Badbage la hiciera su colaboradora. Esta “máquina analítica” resultó ser una precursora de las computadoras actuales y Ada tuvo una intervención crucial en su desarrollo posterior. De hecho, su propio creador limitaba su capacidad a la resolución de problemas numéricos. Ada propuso, desarrolló y demostró que podía ir mucho más allá. Cuentan que Badbage dio una conferencia en Italia y un técnico local hizo una traducción que presentó al propio autor. Badbage le sugirió a Ada que la completara con algunas de sus ideas y como resultado los apuntes de Ada resultaron ser 3 veces más voluminosos que el texto original.

En su época no fue considerada más que como transcriptora de los trabajos de Badgage. Este mismo lo daba a entender refiriéndose a ella como su “interprete”. Investigaciones posteriores han demostrado que la aportación de Ada fue mucho más que eso. Incluso en 1843 escribió un libro de notas donde desarrolló las instrucciones para calcular mediante modificaciones de la máquina de Badbage los números de Bernoulli (cuando quieras te los explico), pero tuvo la precaución de no firmarla con su nombre sino con sus iniciales A.B. sabedora de que su condición de mujer pudiera dificultar su difusión. Estas “instrucciones” que ella llamaba “planes”, son consideradas hoy día el primer programa informático.

Consiguió igualmente sistemas, que hoy llamaríamos informáticos, para el cálculo de variables trigonométricas abriendo el ámbito de su “máquina” a problemas “no lineales” o sea como te dije antes mucho más de las “4 reglas”. Ella misma se denominó como “analista” siendo la primera vez que se utilizó este término en su disciplina. También sugirió el uso de tarjetas perforadas para la programación y diseñó lo que hoy llamaríamos el primer lenguaje de programación informático aprovechando sus profundos conocimientos en lógica matemática y su descomunal inteligencia, talento y capacidad de trabajo.

Tuvo tres hijos y murió a la misma edad que su padre, 36 años, víctima de unas sangrías realizadas en un vano intento por controlar un cáncer de útero.

Diagrama de Lovelace de la nota G, el primer algoritmo informático publicado en 1842 (Fuente: Wikimedia).

Como en tantas otras ocasiones (estuve dudando muy seriamente entre Ada Byron, Lise Meitner, Emmy Noether, Marie Curie, Hipatia de Alejandría, aunque podremos volver a ellas) la condición femenina ha ocultado o amortiguado al menos el mérito de un genio. La historia está plagada de evidencias de que el talento no tiene nada que ver con el sexo, el color o con nada distinto de la mera condición humana. He elegido a Ada porque no tuvo reconocimiento en vida y porque su aportación, dado el camino que está tomando el mundo de la tecnología resulte quizás de las más importantes, no ya de las mujeres, sino de la ciencia informática.

El devenir del siglo XX ha puesto en valor su trabajo y ahora empieza a hacerse justicia. Con su nombre se ha bautizado un lenguaje de programación de la defensa norteamericana y su rostro ha aparecido como certificado de autenticidad de Microsoft-Windows. Bueno es que, al menos para la historia, haya habido el reconocimiento merecido. Ya se la considera la madre del Software. Fíjate que la ciencia dominante del presente y tiene toda la pinta que del futuro debe sus cimientos a una mujer Ada Byron y un siglo después a un homosexual Alan Turing. Parece que se acercan los tiempos en que la condición sexual se limite a su verdadero sentido. El talento y la valía van por otros caminos. Ada (y Alan) son un ejemplar testimonio.

Es de esperar que el apellido Byron en no mucho tiempo se identifique no sólo con su romántico y sin duda destacado padre, pero seguro que tendremos que esperar.

No he encontrado ninguna pildorita atribuible a Ada Byron pero alguna cosilla para rematarte esta pildorita femenina: La primera es de Lord Byron:

“Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor”.

Y ésta de Eleanor Roosevelt, escritora, ensayista y activista por las mujeres estadounidenses, esposa del 4 veces presidente Franklin Delano Roosevelt:

“Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu permiso”.

Me acabas de llamar para felicitarme el cumpleaños. Siempre es una alegría hablar contigo. Te queremos muchísimo. Seguramente mañana te mandaré una pildorita Half-Centenaria. Un beso veterano.



Sending
User Review
5 (1 vote)

Juan José Martínez Valero

Nacido y criado en Melilla y afincado en San Pedro del Pinatar (Murcia) desde los 15 años. Dejé los estudios para desarrollar la empresa familiar de la que todavía vivimos. Muy aficionado desde siempre a temas científicos y de actualidad.

1 Comment

Click here to post a comment

*

code

  • Es un inmenso placer leerte. Gracias por dibujar con palabras tus pensamientos, con tanta sencillez y claridad.
    ¿Para cuándo la siguiente entrega?

Patrocinadores