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Victoria Vera, Darío Villanueva y José María Manzanares, contra lo ‘políticamente correcto’, como Lorca y Sabina

Victoria Vera (Fuente:www.victoriavera.es) / Darío Villanueva (Fuente: RAE) / José María Manzanares. Fotografía: Miguel González (Fuente: Wikimedia).

La veterana actriz, una de las ‘musas de la Transición’, el académico de la RAE y el torero alicantino ponen a caldo a los políticos

Buceas en los periódicos y pescas, de vez en cuando, unas ostras con perlas que te alegran el día. Me he chocado con entrevistas a personajes tan distintos como una actriz, Victoria Vera; un exdirector de la Real Academia Española, Darío Villanueva, y un torero alicantino, José María Manzanares. Tienen en común una fuerte personalidad que les aleja de lo ‘políticamente correcto’ y dan leña a todos los políticos, especialmente a los que tienen grandes responsabilidades, los del Gobierno de coalición sociocomunista.

Victoria Vera, una de las ‘musas de la Transición’ (tras protagonizar el primer desnudo teatral en el Reina Victoria de Madrid en octubre de 1975, un mes antes de la muerte de Franco con la obra de Antonio Gala “¿Por qué corres Ulises?”), prepara un espectáculo teatral, como directora, en tiempos convulsos. A sus 64 años y rezumando cultura por los cuatro costados tras casi cinco décadas sobre los escenarios, sigue sin pelos en la lengua y ataca a diestro y siniestro: “Los de derechas son hipócritas y los de izquierdas, sectarios… Podemos no es izquierda y Pablo Iglesias es totalitario. Yo no puedo creer en la izquierda porque no sé lo que es, ¿Qué es la izquierda: Venezuela, Cuba? Si la izquierda es Venezuela o Cuba, no la quiero”.

“El gran error de este momento histórico (añade la actriz) ha sido no atender a su debido tiempo los desahucios indignos que ha habido en el país. Eran imágenes muy poderosas que hicieron que se colara esa especie de onda tan extremista. Dejar a la gente en la calle no es de un Gobierno católico”.

A la reina Letizia le envía un mensaje: “No es fácil ser reina consorte. Tengo un respeto absoluto por Letizia, pero creo que su preocupación debería ser más de fondo que de forma; debería estar más preocupada por la gente que por lo que lleva puesto”. Con don Felipe VI y don Juan Carlos se muestra más benevolente: “Se están cebando contra la Corona para que hablemos de que puede caer la Monarquía y recuperar la República. El discurso de Felipe VI lo vieron el día de Nochebuena diez millones de españoles; está haciendo un papel fantástico y la gente de este país no tiene reparos con la Corona. Es verdad que el emérito se ha equivocado cometiendo una falta, pero es un ser humano que nos ha dado décadas de bienestar y una imagen maravillosa en todo el mundo. Hoy nos ven como gente ingrata que solo se queda con lo malo y no reconoce lo que don Juan Carlos hizo por España. ¡Qué mezquindad!”. 

Elogia Victoria a los políticos de la Transición empezando por Adolfo Suárez: “No me extraña que la gente le eche de menos; fue demasiado bueno como político y como persona. Y no le valoran como se merece. Aquí se trata muy mal a los que valen. No ha habido en la historia de España un periodo como el de la Transición. En el que la imagen de los españoles fue fantástica. Fuimos el asombro del mundo como ejemplo del paso de una dictadura a una democracia. Las cosas se pueden mejorar, pero no entrando como un elefante en una cacharrería”.

Darío Villanueva, exdirector de la Real Academia Española (RAE) y catedrático de Literatura Comparada, no tiene mejor opinión del Gobierno de coalición PSOE-Podemos, sobre todo en lo referente al bilingüismo y al ataque al español en la llamada Ley Celaá. Villanueva se adhiere plenamente a la postura de sus compañeros de la RAE. “Suscribo el comunicado de la Real Academia. Creo que había que hacer este llamamiento porque estamos jugándonos algo muy importante: la convivencia pacífica entre lenguas que la Constitución de 1978 consagró de una manera como nunca antes se había recogido. Ninguna Constitución, salvo la del 78, reconoció la cooficialidad de las lenguas y propició tanto unas leyes de normalización lingüística. Esto ha dado pie al desarrollo de medios de comunicación en estas lenguas oficiales y un sistema literario potente para ellas. Es algo incomparable, como nunca antes. La realidad es que son lenguas que conviven perfectamente porque la población las asume y las puede usar”.

Pero, a la hora de la enseñanza en los centros educativos, la realidad es que en Cataluña solo se dan clases en catalán y el castellano es solo una asignatura incluso desde que la Ley Wert, de 2011, imponía el castellano como lengua vehicular y clases en castellano en un 25%. Nunca se acató esta norma y las autoridades educativas catalanas nunca cumplieron las sentencias tanto del Tribunal Constitucional como del Supremo. Así seguirán las cosas, solo que con el agravante de que el Gobierno de Sánchez y Celaá se han humillado ante ERC y han eliminado lo de “vehicular” en la nueva ley a cambio de los votos independentistas para los presupuestos Generales. Celaá asegura que está garantizado que los estudiantes catalanes dominarán el castellano tan bien como el catalán al final de sus clases.

Los independentistas no quieren más que una lengua y Villanueva califica esta postura de “reaccionaria’. Añade que es inconcebible que esta política se defienda incluso por políticos de izquierdas. Suprimir la libertad de elegir es un irracionalismo nacionalista con el que “se pierde una noción fundamental, la universalidad de la condición humana”. Por lo que respecta a la ‘corrección política’ sentencia: “es un virus pernicioso que viene a resucitar la censura”.

El cuadro cultural y político actual lo termina, con unas pinceladas, el torero alicantino José María Manzanares, tan famoso y tan artista como lo fue su padre. Su entrevista viene marcada, en buena parte, por los daños impresionantes que la pandemia del coronavirus ha causado al mundo del toro y que la indiferencia, cuando no el ataque, de los gobernantes socialistas y comunistas de PSOE y Podemos han multiplicado por cien.

“La inmensa mayoría de los profesionales del mundo del toro vive momentos muy duros porque sus únicos ingresos son a través del toro. Mientras que otros sectores culturales sí han recibido ayudas, nosotros hemos sido el único sector que, de una manera muy cruel y discriminatoria, ha sufrido el abandono total por parte del Gobierno. Del toro dependen 40.000 familias directamente más las que viven de forma indirecta. Se nos discrimina por una cuestión ideológica y conculcando la legislación vigente. Además es cruel y cobarde aprovecharse de una pandemia para atacar a la tauromaquia. Los toros aportan cien millones de euros de IVA, ocho veces más que el sector del cine”. 

Sostiene Manzanares que en un espectáculo taurino se resaltan los más profundos valores humanos y no se rebajan los de los animales. “Otra cosa es que no concuerde con la hipocresía con la que se está educando a la sociedad de hoy en día, más preocupada de aparentar y caer bien ante un mundo material y banal que de forjar los valores más importantes que solo la especie humana es capaz de desarrollar. Es cierto que muere el toro y se juega la vida el torero. Pero es que la muerte forma parte de nuestras vidas. La muerte es real. Está ahí. Convive a nuestro lado y cuando la tienes cerca todo cambia y la visión de la vida te da un vuelco en todos los sentidos… Lo estamos sintiendo con la pandemia con la que hemos visto irse a muchos seres amados, con una sociedad unida emocionalmente”.

La tauromaquia es cultura. “Es una manifestación artística que, desde hace siglos, ha inspirado a los más importantes escritores, pintores, músicos e incluso filósofos… Es cultura popular. Solo los tiranos se atreven a decir lo que es y lo que no es cultura… El vicepresidente del Gobierno ha dicho que no se siente cómodo con que los toros sean cultura. Me traen sin cuidado los gustos de Pablo Iglesias; lo que no me trae sin cuidado es que abandone a innumerables familias para intentar imponer sus gustos a toda la sociedad, La cultura no es cómoda; es libre. Ningún partido tiene el derecho de apropiarse del arte taurino. El arte es arte y no sabe de colores políticos”.

Federico García Lorca dijo que “el toreo es la riqueza poética y vital de España” y que “los toros son la fiesta más culta que hay en el mundo”. Y el cantautor-poeta Joaquín Sabina se ha proclamado reiteradamente como un gran aficionado taurino. Ambos, según Manzanares, confirman que solo una falsa izquierda, falsamente animalista, aborrece y ataca la fiesta de los toros.

Me ha gustado el contenido de estas tres entrevistas, tres perlas que les regalo en nombre de los Reyes Magos para iniciar, con buen pie y mejor cabeza, este 2021 antipandemia.

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Ramón Gómez Carrión

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