Al paso

Un museo contra Franco en Barcelona

Ada Colau. Fotografía: Ricardo Patiño (Fuente: Wikimedia).

España necesita acabar para siempre con la guerra civil, el franquismo y el frentepopulismo, algo que no interesa al social-comunismo de la ‘memoria democrática’.

Uno llega a la conclusión de que los españoles somos masoquistas. Acaso por eso he recuperado y actualizado un relativamente viejo artículo. No contentos con la Ley de Memoria Histórica del nefasto presidente Zapatero, los social-comunistas de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz prefieren hurgar en la herida cainita y profundizar en la generación de más odio, eso sí pregonando que se busca justicia y democracia. No hubo generosidad y amnistía, sino venganza, por parte de los vencedores de la contienda, pero los herederos de los vencidos se niegan a perdonar, a ser generosos y construir el futuro sobre una nueva era de hermandad. Estamos en lo de siempre. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Libertad. igualdad y fraternidad, pero ‘cortándole la cabeza’ al liberto, al igual y al fraterno.

El último disparate de ‘memoria democrática’ se le acaba de ocurrir a la inefable cateta y alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, compañera de futuras aventuras de la vicepresidenta comunista Yolanda Díaz, el segundo casto amor de Pedro Sánchez tras el no menos casto primero, amor de hermanos, con Pablo Iglesias. Aseguran que a Colau se le ha ocurrido convertir la sede de la Policía Nacional de Vía Layetana en un museo de las torturas del franquismo. Una maniobra más para resucitar a Franco pero sin resucitar las checas del Frente Popular en la Cataluña de la Guerra Civil y los crímenes anarquistas y de milicias armadas con el consentimiento, cuando no con el apoyo, de la Generalitat del ‘bondadoso’ presidente Lluís Companys. Los cargos contra la retaguardia del Frente Popular (con violencia y pucherazo en las elecciones de febrero de 1936) y contra Companys son tantos y tan graves y tan contrastados por historiadores nacionales y extranjeros, que produce bochorno el descaro de quienes, como Colau y el Ejecutivo sociocomunista quieren reescribir la historia con mentiras y medias verdades.

El franquismo está muerto y bien muerto. Si lo desentierran que desentierren también los crímenes en la retaguardia de la ilegal II República, especialmente el Gobierno del Frente Popular nacido de la violencia en las urnas y del pucherazo de 700.000 votos y 50 escaños robados al centro derecha, ganador de los comicios, aunque no les sirviera para nada.

España necesita acabar para siempre con la guerra civil y el franquismo. Me temo que son los socialistas y los comunistas los que están alimentando la idea de que hay franquistas a los 46 años de la muerte de Franco y tras 43 años de Constitución de la concordia. ¿Verdaderamente hace falta otra ley de memoria histórica con el añadido de ‘democrática’?

¿Por qué desde Felipe González y Rodríguez Zapatero y ahora con Sánchez se han ralentizado las actuaciones para desenterrar a todos los muertos que yacen en fosas comunes o en las cunetas, tanto víctimas del franquismo como (en algunos casos) de la República? Hay legislación para acabar con las injusticias. ¿Es que no tienen interés en hacerlo para poder seguir años y años, hasta el fin del mundo, hablando de la sinrazón de no desenterrar a los muertos de la violencia guerracivilista a fin de continuar alimentando el odio de derechas y de izquierdas, extremas todas y sin ningún sentido en unos tempos que deberían ser de hermandad para siempre? ¿Qué nos pasa a los españoles? ¿Por qué no firmamos de una vez la paz y nos olvidamos de la memoria histórica que solo sirve para alimentar el odio?

Yo pido que desenterremos a todos los muertos de la Guerra Civil y lo hagamos rindiéndoles todos los honores. Pero enterremos para siempre la llamada ‘memoria histórica’ que se está convirtiendo en una tribuna para el odio. Dejemos que sean los historiadores los que escriban la historia, el pasado. Y los ciudadanos (especialmente los políticos) centrémonos en escribir el presente, que es el mejor legado para el futuro.

Hagamos el último esfuerzo para honrar a los muertos por culpa del odio fraterno y enterremos la memoria histórica en aras de una convivencia pacífica que mire al futuro y deje el pasado, repito, a los historiadores. No pido que olvidemos, sino que nos perdonemos de verdad. El perdón nos hará mucho bien a todos, sobe todo a los que perdonan. Aunque es verdad que hay mucho masoquista irredento que no quiere salir del victimismo. Sobre todo los políticos mediocres, sin altas miras y pendientes exclusivamente de los votos. No diré que no les importan las víctimas, pero sí que lo que más estiman y buscan, por encima de todo, es el poder. España necesita acabar para siempre con la guerra civil, el franquismo y el frentepopulismo, algo que no interesa al social-comunismo de la ‘memoria democrática’

Vuelvo a recordar la llamada de Pedro Sánchez a la unidad de todos, en estos momentos, para reconstruir el país. Y reproduzco, de nuevo, lo que escribió en su día la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero: “Tenemos por delante una tarea ingente, que necesita del concurso de toda la sociedad, del talento de todo el que quiera aportar una propuesta, una solución. En este reto no sobra nadie. Porque todo lo que seamos capaces de hacer ahora, los consensos que logremos forjar, los acuerdos que alumbremos, serán los cimientos donde construiremos nuestro futuro como país. Es hora de la política con mayúscula, la que deja atrás las diferencias irreconciliables y los vetos cruzados para servir al interés general. Ojalá sea posible”.

Y mientras tanto se sacaron una ley de educación para media España y otra ley de memoria histórica y democrática, para ensalzar el social-comunismo y seguir sembrando el enfrentamiento entre los españolitos que vienen al mundo, que diría Antonio Machado. Es intolerable; es de un cinismo vergonzoso. Siguen haciendo política de alcantarilla cuando apelan a ‘política con mayúscula’. A todos los que no son ellos los meten en el saco del franquismo fascista. Alientan el fantasma del franquismo, cuando ya no hay ningún franquista y cuando el auténtico fascismo y totalitarismo es la dictadura del social-comunismo de la alianza entre Pedro Sánchez y Unidas Podemos, alianza a la que se opone el 60 % de los españoles según encuesta reciente, una encuesta que no es de Tezanos obviamente. Mientras continúe la alianza con Unidas Podemos y sigan en sus puestos Tezanos y la fiscal jefe Dolores Delgado, que no nos vengan predicando el consenso que detestan.

¿Cómo se traga Pedro Sánchez que los podemitas digan y repitan que tenemos una democracia imperfecta cuando son ellos los culpables de esa imperfección? España necesita acabar para ‘siempre jamás’ con la guerra civil y el franquismo, algo que no interesa al comunismo, esa lacra –repito una vez más– que ha sido condenada por el Parlamento Europeo (en resolución de septiembre de 2019) junto con el nazismo. Los regímenes nazis y comunistas fueron rechazados por igualmente criminales y genocidas.  ¿Hay mayor cinismo que el de unos comunistas que pregonen memoria democrática cuando sus regímenes son condenados por toda Europa por criminales y genocidas?

No hay más remedio que exclamar: ¡Ay, Pedro, qué mal a España hiciste con el socio que tú elegiste!  

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Ramón Gómez Carrión

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