Opinión

Un bachillerato descafeinado

Fotografía: Sam Balye (Fuente: Unsplash).

Tras el desaguisado de la LOMLOE y el ignominioso “corpus” de la ESO, nuestro Gobierno aborda otra reforma educativa: la del Bachillerato.

Algunas de las principales características del nuevo modelo son estas:

  • Se permite que el estudiante pueda obtener el título con una asignatura suspensa.
  • Se podrá obtener el título, además, si se han superado las materias comunes del título de Técnico de Formación Profesional y Diseño o tras haber superado las enseñanzas profesionales de Música o Danza.
  • Se establece esta etapa en tres cursos en lugar de dos, una nueva modalidad respecto del Bachillerato anterior.
  • Habrá estos tipos de Bachillerato: Bachillerato General, Humanidades y Ciencias Sociales, Ciencia y Tecnología y Artes (esta, desdoblada en dos: Música y Artes Escénicas, y Artes Plásticas).

En realidad cinco tipos de Bachillerato en lugar de los tres del plan anterior.

El Bachillerato General está pensado para aquellos estudiantes que aún no tienen muy clara su futura trayectoria profesional y en el que podrán cursar materias de los modelos ya vigentes.

En la asignatura de Historia, dentro de la Historia de España, se elimina todo lo referente a los hechos acaecidos con anterioridad al año 1812.

La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra. Colección: Museo de las Cortes de Cádiz (Fuente: Wikimedia).

La asignatura de Religión se incluye en el currículo de esta etapa y la materia será evaluada, pero su nota no computará para la media exigida a fin de poder acceder a la Universidad o a otros estudios, o para solicitar beca.

Se podrán repartir los dos cursos de la enseñanza en tres años para profesionales de la música, deportistas de élite o casos muy justificados.

El feminismo y la II República cobran más peso dentro de la Historia de España.

En Historia de España se da mayor énfasis a la incorporación de la perspectiva de género, la diversidad identitaria en nuestro país y el proceso reformista y democratizador que emprendió la Segunda República. Se denomina oficialmente, por primera vez, “golpe de estado” al levantamiento de 1936.

El Bachillerato General permitirá cursar asignaturas de otras modalidades, y tendrá materias propias como Matemáticas Generales o Ciencias Generales. Está pensado para estudiantes que aspiren a una formación más generalista y flexible y ello les permitirá así diseñar un itinerario propio.

Fotografía: Geralt (Fuente: Pixabay).

Cabe resaltar que las asignaturas obligatorias para todos los alumnos y alumnas en el primer curso de Bachillerato: Educación Física, Filosofía, Lengua Extranjera I y Lengua Castellana y Literatura; y en aquellas comunidades donde existan otras lenguas, Lengua Cooficial y Literatura.

En segundo curso, son materias obligatorias: Historia de España, Historia de la Filosofía y Lengua Castellana y Literatura II; y en las comunidades con otra lengua, Lengua Cooficial y Literatura II. Además, siempre Lengua Extranjera II.

Los alumnos y alumnas con el título de Bachillerato se podrán presentar a la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) para acceder a la Universidad. La prueba tendrá que estar diseñada según las modalidades y el nuevo currículo. Se está trabajando para que el Gobierno, con las comunidades autónomas, pueda presentar un proyecto que será más parecido a PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), la evaluación existente de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y las nuevas bases referentes a los contenidos.

Aspectos positivos

No cabe duda de que este modelo tiene aspectos positivos, especialmente si se le compara con el nefasto modelo de la ESO. Así, por ejemplo, se da bastante importancia a la lengua, se pone en su lugar la filosofía –que disciplina el pensamiento–, se potencia el aprendizaje de una lengua extranjera (algo tan necesario en nuestros tiempos) e incluso se facilita un Bachillerato General con muchas ventajas. Otros puntos a su favor son la enseñanza de la religión, siempre pensando no en un adoctrinamiento, sino en sus valores éticos; y hay una cierta flexibilidad mostrando una serie de modelos y alternativas que favorecen la adaptación de la escuela al estudiante. Se aprecia que esta vez sí se ha dado cabida a las recomendaciones de los pedagogos y psicopedagogos, aunque aún hay unas insuficiencias que posteriormente expondremos.

Fotografía: Taylor Wilcox (Fuente: Unsplash)

Aspectos negativos

El mayor mal de esta reforma es esa tendencia a la ideologización y ese velado adoctrinamiento que subyace en los proyectos gubernamentales. Si los estudiantes no conocen la historia de España anterior a 1812, ignorarán lo ocurrido en nuestro pasado, pues aunque, como en todos los países, hay hechos negativos, otros muchos son timbre de gloria para nuestro país. Así, por ejemplo, esa labor en América creando universidades, dando una cultura y una educación a los indígenas e incluso proporcionándoles unos valores morales; lo que no se puede decir de todos los países colonizadores (un ejemplo lo tenemos en los Estados Unidos, con ese exterminio de la población indígena). El conocimiento de la historia, la maestra de la vida, es indispensable.

Por otra parte, la perspectiva de género y la realidad identitaria se han de situar en su justo medio y en ese sentido el currículo debería ser más prudente y no demonizar; antes al contrario, integrar.

El guerracivilismo está presente y no se tiene realmente en cuenta que hubo una transición que en buena medida reconcilió a los españoles.

Hay una diversificación en las modalidades y aunque eso es algo bueno, el exceso de modalidades de Bachillerato debería moderarse.

Se da importancia a la Educación Artística (en sí, algo positivo) y se pretende favorecer el deporte facilitando la formación a los deportistas de élite, pero estos han de cultivar también el esfuerzo intelectual para su formación integral. Una cosa no quita la otra, o como dice el refrán, “lo cortés no quita lo valiente”.

Fotografía: Juraj Varga (Fuente: Pixabay).

No obstante estos puntos, educación artística y deporte de élite, deben estar más trabajados, pues la idea es buena pero falta “rematarla”, es decir, completar aspectos. Ahí tienen trabajo los pedagogos, que los tenemos en España. Y por cierto, de gran calidad, formados en las facultades de Educación esparcidas por las diversas universidades españolas.

Se dan muchas facilidades para pasar de curso y en ese sentido no se valora suficientemente la importancia que la responsabilidad, el sacrificio y el mérito tienen en una buena educación realmente integral.

Las matemáticas son las grandes perdedoras, pues en el Bachillerato General y en los currículos más comunes, la matemática es un déficit. Y no olvidemos que la ciencias exactas son el caldo de cultivo de unos buenos y necesarios investigadores y tecnólogos, que tanta falta hacen.

Hay que estar muy atentos a la letra pequeña y al desarrollo de la normativa, pues con este Gobierno siempre existe el riesgo de camuflar aspectos que influyan, dada su tendencia, en una ideologización o adoctrinamiento de la juventud. Esperemos que esto no ocurra.

Conclusión

En resumen, una legislación algo descafeinada, pero que mejora con mucho lo relativo a la ESO y cabe concebir ciertas esperanzas. Lo malo de las reformas legislativas en España es que cada Gobierno trae su ley debajo del brazo y si hay un cambio de régimen aparecerán otros modelos, siendo necesaria una estabilidad en el marco educacional para no desconcertar al estudiante.

Pero demos un margen de confianza a esta legislación, algo descafeinada, aunque puede tener una proyección beneficiosa en diversos aspectos. No es mala, pero es “sensiblemente mejorable”.

Confiemos.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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