Cultura

“Tiempo prestado”, para los sedientos de presente de todo tiempo y lugar

A la izquierda, Germain Droogenbroodt.

Este volumen (*) del poeta belga Germain Droogenbroodt es una inmersión en una suerte de cartografía estética en la cual la experiencia transcurre libre bajo la sombra de un único árbol sin nombre, o con un patronímico único y sagrado, donde la espiritualidad se descubre íntima y muy personal.

En estos versos contemplativos y espirituales, desde el tópico atávico del viajero errante, como en la sublime amistad entre el hombre y la emulsión vital de los lugares llenos de tradiciones y rebosantes de vacíos abiertos a la experiencia individuada y auténtica del sujeto, libre de todo tiempo-espacio.

Quizás, como rememorando a la novedad de la lírica mística, ebria, existencialista y prerromántica del magistral poeta chino del siglo VIII, Li Po, Germain Droogenbrood unifica, con una frescura inédita, las dimensiones cardinales teológicas, ontológicas y filosóficas de oriente y occidente separadas por el abismo del “nombre de Dios”; es decir, el asunto trascendental y eterno de la identidad de la Divinidad en la frágil conciencia humana, bien plasmado en estos versos del poema: “Diosa de la noche”, en los cuales Germain, empapado de una misteriosa vejez existencial, como por el hastío ante el silencio divino frente al cual los hombres de todas las culturas han elevado el pensamiento y la especulación, comunica una universalidad cosmopolita, y cósmica en general, en tanto búsqueda vital e invocación de la verdadera presencia de Dios; del verdadero resplandor y de la visión y la audición directa de la verdad, más allá de la duda y error:

¿Qué luna
nos trae un destello de luz?
¿Qué sol
-que no amenace
nos hace señas?

[...]

¿dónde está el vidente, el profeta,
que da, como el pan, la verdad,
que es pura, clara y profunda a la vez?

Germain nos convoca a salir en busca de la experiencia trascendental, evidentemente, más allá de todo tiempo-espacio; es la invitación a abrir el libro del misterio de la existencia, de la vía a la satisfacción de la insaciable sed de una verdad sobreabundante, la cual no se limita a otra frontera que la de la naturaleza del espíritu humano en el éxtasis mísitico, o en el “atestiguamiento del profeta”.

Todo se fusionó
las cosas
los hombres
los dioses
el comienzo y el fin
eterno y entero
-uno.

De este modo, Droogenbrood, da prueba de su ímpetu trascendental, uniendo, como en la voz de un neoplatónico del siglo III después de Cristo, el politeísmo romano, griego o hindú, con el monismo de Parménides, quizás, en la sabiduría filosófica y religiosa del maestro Amonio de Saccas o del mismo Plotino.

Tiempo prestado de Droogenbrood es una inmersión en una suerte de “ascetismo cultural”, un “des-vestimiento” de dogmas;

allá por donde la experiencia mana libre bajo la sombra de un único árbol sin nombre, o con un nombre único y sagrado, allí donde la espiritualidad se descubre íntima, trascendiendo cada lenguaje particular desde lo términos y las nociones culturales que permiten al hombre expresar en términos sociales lo inefable, como forma, quizás, de señalar el sendero, el mismo que este poeta, con la sencillez y gozo de un maestro de oficio, viene a enseñar; es el camino que conduce a los parajes de la vida oculta del hombre en su mismo espíritu, o quizás más lejos; realidad entremezclada con los astros, el tao, el budismo y la sabiduría de los profetas Yahvistas; en una estética de la exaltación de la contemplación más allá de las contradicciones aparentes, y en la alabanza de la virtud religiosa, filosófica y poética, como una suerte de vía práctica al conocimiento y a la liberación:

NO SIGAS DE LA NOCHE las estrellas
sino río arriba la oscuridad
terrestre y palpable
no ahorres la limosna
comparte los nómadas de la noche
el pan y el vino
arroja rosas al alba.

Tiempo prestado es una lectura imprescindible para los buscadores espirituales de ayer y hoy, para los sedientos de presente de todo tiempo y lugar.


(*) Nota:

Este texto fue publicado en Cine y Literatura el 31 de julio de 2022. He aquí el enlace.


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Tomás Lavados Sepúlveda

Tomás Lavados Sepúlveda (Santiago, 1994). Poeta chileno, fundador y guionista de “Filocalia”, productora de cine de animación. Director Audiovisual de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC). Ensayista de Estética y Filosofía.

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  • Tomás: Gracias por descubrirnos caminos y vivencias no por escondidos menos enriquecedores. No sólo de pan vive (o debería vivir) el hombre. Elogio de la palabra. Ya sabes que “en el principio era la Palabra”. Un abrazo.

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