Cultura

Añoranza y recuerdo de las librerías alicantinas

Librería Raíces Fotografía: Basilio F. Martínez (Fuente: El Salt n.º 7).

Con los nuevos tiempos, surgen nuevos hábitos y nuevas costumbres. La cultura del libro de papel subsiste y buena prueba de ello son la ferias del libro que concitan miles de seguidores. Ejemplos representativos son las ferias del libro de Madrid y de Barcelona, las principales de España, e incluso en Alicante, desde 1970, contamos con nuestra propia feria, una veces organizada por el Ayuntamiento y otras por la Asociación Provincial de Libreros.

Pero tengo siempre añoranza de las librerías de toda la vida, la época heroica, que en el siglo pasado, especialmente en su segunda mitad, tuvo en Alicante una meritoria representación. Mis vivencias llegan desde 1950 y sobre todo en los años sesenta, pues a partir de esta fecha empezaría una lenta pero implacable desaparición de estos establecimientos clásicos, donde se daba un verdadero culto al libro. En los años sesenta mis vivencias son más claras. Existían importantes librerías, hoy prácticamente todas desaparecidas y algunas “transformadas”.

Era mi época de estudiante y recuerdo en Alicante (puede que me deje algún nombre) las librerías Martín, Laos, Internacional, Manantial, Set i Mig, Lux (librería de viejo), Compás (entre las transformadas) y esa librería Marimón de la Rambla donde comprábamos los alumnos del instituto los libros de texto.

Y otras modernas librerías las sustituyen, acoplándose a las nuevas exigencias e incluyendo también, en algunos casos, hasta servicio de cafetería. El libro de papel coexiste con el libro electrónico y la informática, pero se está produciendo una simbiosis, una acomodación, que es enriquecedora para ambas partes.

Fotografía: Alfons Morales (Fuente: Unsplash).

Me limitaré a las librerías de la capital, pero en Alcoy, Elche, Elda, Santa Pola… también podríamos poner ilustrativos ejemplos.

El trato en esas librerías era muy familiar, cercano y a veces entrañable, cosa que hoy en día ya no ocurre de la misma manera, “comercializándolo” todo en un sentido peyorativo del término. Unas librerías, en cierto modo despersonalizadas y vendiendo los libros como mera mercancía, aunque hay excepciones, y muy meritorias, por supuesto.

Las librerías de antaño eran muy “humanas”. Pero actualmente es otra cosa. El libro con alma se sustituye por el libro mercancía y no es culpa de los libreros, que hacen lo que pueden, sino de esa profunda transformación, con el metaverso, los e-books y las ventas a domicilio.

Fotografía: Felipe Pelaquim (Fuente: Unsplash).

Quiero aquí hacer un pequeño homenaje a las librerías de toda la vida, casi todas desaparecidas, y ensalzar sus méritos y sus aportaciones sin que ello quiera decir que menosprecie los nuevos adelantos y las nuevas concepciones en la venta del libro. Podemos decir, como en la zarzuela, que hoy los tiempos avanzan que es una barbaridad.

Me referiré de modo especial a algunas de esas ya extintas librerías de la capital del Benacantil, sobre todo de las que tengo, por mi edad, alguna experiencia personal. Pero, repito, este artículo no pretende ser exhaustivo, sino solamente una pincelada de aquellas librerías de siempre, en la época heroica del gremio y de los libreros. Un recuerdo a la vez emocionado y agradecido.

La librería Martín

En los años sesenta, cuando estudiaba Turismo, iba a comprar libros a esa librería situada frente al Principal. La planta baja estaba siempre muy ordenada. La planta superior era el sanctasanctórum del propietario y allí encontrábamos libros de psicología, materia por la que yo estaba interesado en aquella época. El propietario era siempre amable y solícito y facilitando buenos consejos. Le echaba una mano su padre, un señor ya muy mayor.

Como curiosidad diré que el apellido del propietario estaba “repetido”, pues se apellidaba Martín Martín.

Algunos de los libros de psicología se los presté a compañeros de Magisterio, pues los temas eran siempre del mayor interés. Me sirvieron de mucho estos volúmenes en mis diferentes estudios (Pedagogía, Psicología, Psicometría…).

Librería Vobiscum. Fotografía: Basilio F. Baeza (Fuente: El Salt n.º 7).

Pasado el tiempo, y ya en los años ochenta, estando con mi familia merendando en una conocida cafetería junto al Teatro Principal, me enteré de la desaparición o cierre de la librería Martín, dejando en mí, amante de los libros, un gran vacío.

Sus propietarios no pudieron resistir más una época de decadencia y de pérdidas, aunque heroicamente aguantarían mientras pudieron.

La librería Laos

Dos amables libreras atendían a los clientes. Sobre todo me gustaban las obras que tenían sobre filosofía de la educación y teoría de la educación. Este establecimiento estaba junto al Portal de Elche y muy próximo a Marimón. Sobre Laos escribe Antonio Biosca: “Como curiosidad, se llamaba así, pero no por el país; ´laos´ en griego clásico significa ´pueblo´”. Por eso se llamaba así.

Ya me hacían ver cuando compraba libros las dificultades que tenían para salir adelante y que lo más probable es que cerraran en un breve espacio de tiempo. Y lo decían con todo el dolor de su corazón.

La librería Manantial

La librera era una persona muy documentada. Compré libros sobre historia de la educación. Estaba situado también el establecimiento cerca del Portal de Elche, en unas de las calles adyacentes. Exactamente su localización era la célebre y alicantinísima calle del Teatro.

Fotografía: Stefan Schweihofer (Fuente: Pixabay).

De este modo, en un breve radio de extensión se encontraban “a mano” tres de las más afamadas librerías de nuestra ciudad.

La librería Marimón

En la Rambla, en el hoy denominado Edificio Marimón, se vendían los libros de texto de bachillerato del plan 53 y otros libros de texto de diversas instituciones como la Escuela de Comercio. Muy bien atendida por la familia Marimón, gozó de gran prestigio. Había una perfecta organización y gran diligencia en la atención al público. Eran unos verdaderos profesionales.

A mí me gustaba ese olor a tinta de los libros de texto de filosofía, de geografía, de historia…

Largas colas se formaban frente a Marimón al comienzo de curso para la compra de libros de texto. Era todo un espectáculo, y por cierto muy agradable.

La librería Set i mig

Se trataba de una librería crítica con el régimen y que sufrió algunos ataques. Tenía muy buenos libros en valenciano. Estaba situada junto a la plaza de Gabriel Miró. Muchos de mis libros de valenciano provienen de esta librería. De ella me hablaba muy bien mi gran amigo Miguel Lizón, un antiguo republicano y un docente de gran valía y profundo sentido humano. Además, un cronista taurino de primera magnitud.

La lengua valenciana debe mucho a Set i Mig por el refrendo apoyo que siempre daba a los libros en valenciano y la cultura en esta lengua. Si uno quería comprar un buen libro en valenciano, allí estaba siempre, al pie del cañón, Set i Mig.

Librería Lux

Ubicada en la calle Mayor, fue una de las últimas en cerrar dejando un profundo vacío. Era una de las principales librerías de Alicante y su propietario defendió hasta el último momento la supervivencia de su establecimiento, pero los nuevos tiempos no perdonan. Recuerdo que doné, prácticamente, mi colección de libros de Crisol y de novelas Pulga a esa librería. No quería que se perdiera mi pequeño tesoro.

Librería Lux (Fotografía: El Salt n.º 7).

Me gustaba “olfatear” y hurgar entre tantos libros de valor…

Este comercio, tenía su antecedente en el siglo XIX, y de ahí el valor histórico del mismo. De su existencia nos hace un relato sentimental el historiador alicantino Manuel Rico García, autor de obras de profundo carácter alicantino y alicantinista.

La librería Internacional

Esta librería fue fundada en el año 1963 por los hermanos Cremades. Estaba en la calle Rafael Altamira y destacaba por su variedad de títulos, algunos de ellos escritos en otros idiomas, especialmente en inglés. Recuerdo su amable y gentil vendedora, toda solícita y dispuesta a orientar al lector. Mi profesor en la carrera de Turismo, el señor Moya, solía acudir a esta librería y el libro de texto para la asignatura de Historia Contemporánea de España lo compramos allí. Era proverbial escuchar la música de fondo que animaba al comprador. Una librería de prestigio que, como otras, fue absorbida por la vorágine de los nuevos tiempos.

Otras destacadas librerías, como “La Tierra”, situada en la calle Altamira, resistirían asimismo hasta el final.

Librería Internacional. Fotografía: Llibret de la Foguera de La Rambla (Fuente: Alacantideprofit.blogspot.com)

La librería Médica es otro buen ejemplo de librería clásica especializada, así como “La Marítima”.

Las librerías supervivientes

La librería de lance “Raíces”, en el centro de Alicante, en Álvarez Séreix, sobrevive. Su propietario es tetuaní y en ocasiones sostuvimos muy buenas e interesantes charlas sobre Tetuán y otros aspectos que luego comentaré. El librero es un profundo amante de los libros.

Algunas de estas librerías supervivientes ponían hasta hace poco su stand en la feria del libro de Alicante e incluso participaban en el mercadillo de libros de Navidad, que cada año tienen muchos stands en el Paseo de Soto, manteniendo vivo ese sabor del libro de toda la vida.

Fuimos por edad, el propietario de la librería de Álvarez Séreix y yo, compañeros de estudio en el Colegio Marianista de Tetuán, en el Protectorado de España en Marruecos y recordábamos al Atlético de Tetuán, a Humanes, su entrenador, al mítico Chicha… Libros y libros se amontonan en este establecimiento que sobrevive contra viento y marea al estar en una zona muy céntrica de Alicante. “Los viejos rockeros nunca mueren”.

Librería Raíces (Fotografía: MAS).

Escribe María Serralba sobre esta librería, de profundas raíces: “Este entrañable establecimiento de dos plantas, decorado con maderas y esencia de lugar perdido, me ha devuelto a mi infancia y aquellos tiempos en los que escuchaba de boca de mi familia su nombre, y que por error y debido a mi mentalidad infantil, creía que ser librería de ‘lance’ se refería a que en su interior habitaban caballeros con armadura, yelmo y espadas”.

También sobrevive la librería de tema religioso “San Jorge”, junto al Paseo de Soto. Tiene libros muy interesantes y recuerdo que, estando mi madre muy enferma, le compré allí un misal que siempre tenía en su mesa de noche y lo leía devotamente sirviéndole de gran consuelo. Siendo corredor, adquirí allí una diminuta cruz de San Francisco de Asís que llevaba siempre colgada del cuello en mis competiciones y me daba mucha suerte.

Otra pequeña librería, atestada de volúmenes sin orden ni concierto, pero valiosos, está en la Avenida Benito Pérez Galdós. Tiene libros alicantinistas. En una ocasión compré libros del autor Agatángelo Soler, el que fuera gran alcalde de Alicante. Pero de entre esos montones de libros podemos llevarnos grandes y gratas sorpresas.

El mercadillo de libros de la plaza del Ayuntamiento

Todos los domingos, en la plaza del Ayuntamiento de Alicante, abre sus puertas un mercadillo de libros que suele tener buenas y notables obras. Yo suelo acudir a esta tradición de los amantes de los libros en un ambiente muy concurrido. Por poco dinero se pueden adquirir importantes ejemplares. Es una delicia pasar por esos puestos y deleitarse con tan gran cantidad de títulos como se exhiben.

Ese mercadillo es aún un símbolo de la resistencia de las librerías de toda la vida, en puestos de venta entrañables y en donde podemos encontrar auténticas joyas bibliográficas. Es una especie de rastro madrileño, en Alicante, y siempre está muy animado.

Las nuevas librerías

Son nuevos tiempos y aparecen nuevas librerías que sustituyen a las de antaño. Algunas con servicio de cafetería, lo que permite hacer más agradable la compra de ejemplares. También se fomenta cada vez más en estas modernas librerías una serie de marcos de presentación por sus autores, de sus nuevos ejemplares.

De gran valor es la librería de la Generalitat Valenciana, situada en el centro de Alicante, con libros editados por esta entidad oficial y que contiene sobre todo obras de investigación.

Librería Llig (Fotografía: MAS).

Asimismo, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, de la Diputación de Alicante, contiene auténticos tesoros de investigación y ensayo, contribuyendo a hacer de nuestra ciudad un núcleo difusor de la cultura, de primer orden.

Muchos son los animosos divulgadores de esas librerías de antaño, de los que luego hablaremos. Han hecho referencias a las librerías de un tiempo que se fue y que cada vez más va siendo sustituido por las nuevas tecnologías y tendencias.

Pero ese trato personal y solícito del librero, esa atención personal, esa veneración por el libro que daba el librero de antes, yo creo que son aspectos que por desgracia van desapareciendo y los establecimientos de ventas de libros se hacen cada vez más impersonales, máxime con el auge de las ventas “online”, que es otra concepción totalmente distinta a la que comentamos.

Concretemos. Entre otros autores que de un modo u otro se han ocupado de aspectos referentes a las librerías alicantinas de antaño, podemos citar a Antonio Biosca Bas, Rubén Bodewig, Vicente N. Arraez, Francesc Cuartero, Armando Parodi, María Serralba, y Antonio Rodas Jorge (“Aquellas librerías de Alicante”). Todos ellos hacen ver ese carácter entrañable de las antiguas librerías, la mayor parte hoy desaparecidas, y sus grandes aportaciones culturales e incluso de relación, pues los libreros eran no solamente orientadores del lector, sino incluso amigos y “confidentes”. Entrar en una librería era como entrar en la propia casa y saborear ese aroma entrañable de los libros, es decir, de nuestros grandes amigos. Ese olor a tinta de los libros, ese acariciar su lomo, ese contemplar el libro como un compañero entrañable y recordar a veces los retazos de una vida que cada libro representaba… Todo ello era vida para mí. El libro es sin duda el mejor amigo del hombre, pues todo lo da sin pedir nada a cambio. Estar rodeado de libros es estar rodeado de amigos fieles que nos dan amistad, cariño, cultura y muy buena compañía.

Recojo estas palabras de Alacantí de Profit: ”Existe un tipo de comercio que nos alimenta, nos viste, nos equipa, nos enseña, nos retrata, nos fortalece, nos desnuda, nos llena de viaje”.

Feria del libro (Fuente: https://www.alicantelibros.com)

Quiero romper una lanza en favor de la Asociación Provincial de Libreros de Alicante, que tan gran labor realiza y que fue decisiva en las primeras ediciones de las ferias del libro de Alicante por esta Asociación organizadas, unas veces en la Explanada y otras en el Paseo de Soto. Y colaboradora activa en las ferias del Edificio Séneca. Que continúe por muchos años su animosa e incansable labor.

Las librerías clásicas yo creo que no desaparecerán y supervivirán durante mucho tiempo, pues lo tecnológico no está reñido con lo tradicional y estimo que poco a poco la gente empezará de nuevo a valorar el libro de toda la vida y el sabor de la atención solícita del librero. Pero no cabe duda de que los tiempos actuales son muy diferentes a los de la época que comento. Hay otras costumbres y otras mentalidades, pero siempre podemos encontrar un camino intermedio, práctico, para así poner en valor los libros de antes y compaginarlos con los libros de ahora, los libreros de antes y los de ahora… En fin, el libro siempre, pese a todas las vicisitudes, saldrá adelante.

De ello estoy completamente seguro.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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