Cultura

Francisca Aguirre: galardonada poeta alicantina

Retrato de Francisca Aguirre, realizado por Ramón Palmeral.

Conocí a la poeta alicantina Francisca Aguirre y a su marido Félix Grande en el Museo MARQ (Museo Arqueológico de Alicante), el 20 de marzo de 2013. Me los presentaron, no recuerdo quien, en el hall, antes de entrar en el aula de conferencias. Francisca era una mujer menuda y de ojos vivaces, usaba gafas gruesas, llevaba un abrigo de lana y en bandolera un bolso grande de color negro. Yo sabía quién era ella y, por supuesto, su marido el poeta extremeño-manchego Félix Grande Lara (1937-2014), famoso flamencólogo y guitarrista.

Aquella tarde acudió mucha gente al MARQ para presentar el libro de las Actas III Congreso Internacional Miguel Hernández. Llegué con mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza, estaban entre los conocidos Francisco Esteve, Carmen Alemany, Juana María Balsalobre, Elvira Pizano, Jesucristo Riquelme, José Antonio Torregrosa, Mariano Sánchez…. Las actas las presentaba el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, organizador del III Congreso. La mesa de presentación estuvo presidida por Luisa Pastor, presidenta de la Diputación de Alicante; Carmen Alemany, catedrática de la Universidad de Alicante; y José Luis Ferris, director del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Seguidamente intervinieron el poeta Félix Grande y Francisca Aguirre sobre su afinidad con el poeta de Orihuela. En el 2010, Aguirre había ganado el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández; al año siguiente, el Premio Nacional de Poesía 2011; y fue nombrada Hija Predilecta de Alicante. Años después, en 2018 ganó el Premio Nacional de las Letras Española.

Breve biografía de Francisca Aguirre

Francisca Aguirre Benito nació en Alicante el 27 de octubre de 1930, en el seno de una familia de artistas, hija de Francisca Benito Rivas, y del pintor y policía republicano Lorenzo Aguirre Sánchez, conocido por haberse visto involucrado en el asesinato de Calvo Sotelo en julio de 1936. Lorenzo fue detenido en Irún en 1940 cuando regresaba de Francia para reorganizar el PCE, y dos años después fue ejecutado por agarrotamiento o garrote vil el 6 de octubre 1942 en la prisión de Porlier, de Madrid (una biografía que requiere un estudio más completo, que no se pudo escribir en vida de su hija Francisca).

Era conocida en medios poéticos y literarios como Paca Aguirre, fue una poeta de prestigio y ganadora de numerosos premios:

  • Premio Leopoldo Panero, 1971.
  • Premio Ciudad de Irún, 1976.
  • Premio Galiana, 1994.
  • Premio Esquío, 1995.
  • Premio María Isabel Fernández Simal, 1998.
  • Premio de la Crítica Valenciana al conjunto de su obra, 2001.
  • Premio Alfons el Magnànim, 2007.
  • Premio de poesía “Real Sitio y Villa de Aranjuez”, 2009​.
  • Premio Internacional Miguel Hernández, 2010 (dotado con 24.000 €).
  • Premio Nacional de Poesía, 2011​.
  • Hija Predilecta de Alicante en 2012.
  • Premio Nacional de las Letras Españolas, 2018.

Formación de Francisca Aguirre

Después de la Guerra Civil se exilia temporalmente a Francia con su familia, y de vuelta a España, con doce años de edad, pasa por un calvario familiar como la ejecución de su padre a garrote vil por el franquismo. Junto a sus dos hermanas, Jesusa y Margarita, pasan por conventos y colegios religiosos. Trata de reintegrarse como puede en la sociedad de posguerra, afrontando algunos trabajos manuales.

La lectura de sus poemas implica una trayectoria de sus recuerdos como poesía existencialista y vital de posguerra. Fue una gran lectora y se identificó con Miguel Hernández, muerto el mismo año que su padre (1942) en el Reformatorio de Adultos de Alicante por tuberculosis.

De izquierda a derecha: Félix Grande, Francisca Aguirre, Juana Balsalobre y Ramón Palmeral (Fotografía: Ramón Palmeral).

En los años 50, Francisca Aguirre, residiendo en Madrid, comenzó a frecuentar las tertulias del Ateneo de Madrid y del Café Gijón, donde se relacionó con escritores y poetas como Luis Rosales y otros contemporáneos. En aquel ambiente literario conoció al poeta y flamencólogo Félix Grande en el año 1958 y se casaron cinco años después, en 1963. Dos años después nació su hija Guadalupe Grande (1965-2021), poeta y ensayista de la Universidad Complutense de Madrid, heredera de su pasión por la escritura y la literatura. Según cuentan sus amigos, su casa de Madrid era conocida como la “embajada de Argentina y Perú” debido a las visitas de intelectuales hispanoamericanos que recibían. ​Félix tocaba la guitarra y era un estudioso del flamenco, falleció a los 76 años de un cáncer de páncreas y dejó importantes obras sobre Paco de Lucía y Camarón.

A partir de 1971, Francisca trabajó en el Instituto de Cultura Hispánica como secretaria del poeta Luis Rosales, hasta su jubilación en 1994. ​

Trayectoria poética

Francisca Aguirre empezó a escribir en la adolescencia y a formarse de modo autodidacta con las lecturas de los poetas Pablo Neruda, García Lorca y Miguel Hernández. Era amiga personal del poeta José Hierro. La obra poética de Constantino Kavafis, Esperando a los bárbaros, fue un descubrimiento y comentó: “Quemé las cinco carpetas que tenía con mis anteriores trabajos y empecé con Ítaca” con una alusión a Penélope, la esposa del Odiseo o Ulises, rey de Ítaca durante su ausencia en la guerra de Troya y veinte años de navegación para regresar a casa según la Odisea de Homero. Tardó seis años en finalizar la que sería su ópera prima, que se publicó en 1972 y por el que recibió el Premio de Poesía Leopoldo Panero. En este poemario dio voz a las mujeres de la posguerra y a las personas anónimas del diario vivir.

Fuente: @miradatiresies (Twitter).

Según Jesús Jurado Morales:

“Más allá del gesto culturalista e intertextual, los nombres elegidos y la circunstancia o pensamiento recreados informan de la propia Aguirre, transmiten una vez más sus principios éticos y estéticos. Nos hablan de un tipo de literatura esencialmente humanizada en la que el escritor afronta su tiempo histórico, indaga en los recovecos de su intimidad y trata de comprender las conductas de los demás, nos hablan de unos referentes míticos que sirven para explicar su presente”.

Empieza a publicar en época adulta con cuarenta y dos años. Es una poeta de recuerdo y observación llena de matices en la memoria que no puede olvidar y le persigue siempre porque había sufrido mucho. Intentar olvidar el pasado no es posible cuando se reincide en él sin escapatoria. Ejercitó la memoria introspectiva y epistolar a modo de una terapia como una forma de evocación dolorosa o un ajuste de cuentas con su pasado trágico. Su poesía es testimonial en los años de posguerra, verídica y sincera, de una sencillez brillante y hernandiana. En definitiva, la poesía de Aguirre constituye su tabla de salvación contra la amargura de su biografía por la ejecución de su padre. Con Félix Grande fue feliz y madre, cuestiones poderosas de los sentimientos que alivian el dolor de lo vivido.

Obras

Pasaron diecisiete años de sus primeros libros hasta que volvió a publicar dos libros en prosa, en 1995ː Que planche Rosa Luxemburgo, de narraciones breves y las memorias Espejito, espejito. Posteriormente, Ensayo general (1996) y Pavana del desasosiego (1999) fueron los poemarios que publicó. Finalmente, en el año 2000, publicó Ensayo general. Poesía completa, 1966-2000, donde se recoge toda su obra poética hasta esa fecha. En 2019 se publicó su antología por la editorial Olé Libros, de la mano de Guadalupe Grande.

Seis años después, volvió a publicar varios libros de poesíaː La herida absurda (2006) y Nanas para dormir desperdicios (2007). En 2010 obtuvo el Premio Miguel Hernández con su poemario Historia de una anatomía, obra con la que ganó en 2011 el Premio Nacional de Poesía. Ese año publicó Los maestros cantores y en 2012 Conversaciones con mi animal de compañía.

En enero de 2018, la editorial Calambur publicó su obra completa bajo el título Ensayo general. En noviembre de ese mismo año, 2018, recibió el Premio Nacional de las Letras. En opinión de su hija Guadalupe, y de ella misma, este premio serviría para reivindicar la herencia de todas esas voces femeninas que fueron quedando de lado. A veces, por doble motivo: por ser mujeres y por estar exiliadas.​ Como la propia poeta declaró: “La poesía es una herramienta del conocimiento y sirve para sacar lo que llevamos dentro”.

Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y al valenciano.

Falleció Francisca en Madrid a los 88 años, donde residía, el 13 de abril de 2019

Conclusiones

Paca Aguirre estuvo marcada toda su vida por la muerte a garrote vil de su padre por la dictadura franquista. Siempre estuvo cuestionada en los ambientes culturales por sus enemigos ideológicos y las suspicacias ante los premios que ganaba; sin embargo, ella valía por sí sola como una gran poetisa y una gran mujer; sus muchos premios la avalan. Aunque, sin duda alguna, fuera importante el apoyo de su marido Félix Grande y el de su hija Guadalupe, también poeta, ensayista y crítica literaria, sin duda alguna ella tenía un ímpetu arrollador y estaba muy bien relacionada en el mundo literario de Madrid.

Francisca Aguirre. Fotografía: Sofran18 (Fuente: Wikimedia).

Aunque, por otra parte, no es lo mismo para un poeta residir en Madrid que en una ciudad periférica, donde no hay editoriales ni ambiente cultural.

En 2021 se puso, con todo merecimiento, su nombre a una glorieta en el PAU2 —entre calle Ciudad de Matanzas y Cardenal Francisco Álvarez—, decisión que fue aprobada por el pleno municipal ordinario de noviembre de 2018, a petición de Natxo Bellido de Compromís. Su padre Lorenzo Aguirre tiene una plaza por Rabassa desde 2013.

Ahora falta que el Ayuntamiento cree un Premio de Poesía Internacional que lleve su nombre por el mundo y, por supuesto, la creación de una fundación con acceso a su legado.

Frontera

El poema «Frontera» aparece en el poemario Ítaca, publicado en 1972 por el sello Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, cuando la autora había cumplido ya los 42 años.

 A Ana Rosa y José María Guelbenzu

Yo, que llegué a la vida demasiado pronto,
que fui —que soy— la que se anticipó,
la que acudió a la cita antes de tiempo
y tuvo que esperar en la consigna
viendo pasar el equipaje de la vida
desde el banco neutral de la deshora.

Yo, que nací en el treinta, cuando es cierto
—como todos sabéis— que nunca debí hacerlo,
que hubiera yo debido meditarlo antes,
tener un poco de paciencia y tino
y no ingresar en este tiempo loco
que cobra su alquiler en monedas de espanto.

Yo, que vengo pagando mi imprudencia,
que le debo a mi prisa mi miseria,
que hube de trocear mi corazón en mil pedazos
para pagar mi puesto en el desierto,
yo, sabedlo, llegué tarde una vez a la frontera.

Yo, que tanto me había anticipado,
no supe anticiparme un poco más
(al fin y al cabo, para pagar
en monedas de sangre y de desdicha
qué pueden importar algunos años).

Yo, que no supe nacer en el cuarenta y cinco,
cometí el desafuero, oídlo,
de llegar tarde a la frontera.
Llegué con los ojos cegados de la infancia
y el corazón en blanco, sin historia.
Llegué (Señor, qué imperdonable)
con nueve años solamente.
Llegué, tal vez al mismo tiempo que él,
pero en distinto tiempo.
No lo supe.
(Oh tiempo miserable e injusto).
Estuve allí —quizá lo vi—,
pero era tarde.

Yo era pequeña
y tenía sueño.
Don Antonio era viejo
y también tenía sueño.
(Señor, qué imperdonable:
haber nacido demasiado pronto
y haber llegado demasiado tarde).
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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

4 Comments

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  • Tu excelente artículo me ha servido para conocer mejor también al padre de Paca Aguirre, al que tendrías que dedicar otro trabajo, acaso. ¡Qué desgracia de ajusticiamiento cundo está claro que no tuvo nada que ver con la muerte de Calvo Sotelo y dudo que con un intento de reactivar al Partido Comunista. En todo caso, nunca se puede ajusticiar por las ideas! Un abrazo, tocayo.

  • Felicidades Ramón por este artículo fantástico, escrito desde el cariño y la admiración que sientes por Francisca Aguirre, gracias por ahondar es esta poeta alicantina de tanta sensibilidad, el poema que transcribes es conmovedor, como determina la vida el hecho de nacer en un tiempo determinado!!
    Un abrazo

    • Gracias Pilar. Como conocí personalmente a Francisca he leido mucho de su obra, es una poeta de la experiencia personal de posguerra. Muy buena y, sobre todo, sincera, por todo lo que sufrió y pasó. Otro abrazo.

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