Balones a la olla

Sin grajo, pero con un frío del carajo, el Hércules venció a un águila

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

El Hércules vence por tercera semana consecutiva, nueve puntos de nueve, y lo hace frente al conjunto murciano del Águilas. Un partido que pudo ser placentero y de mayor relajo, incluso con triunfo holgado, terminó siendo sufrido y pudo llegar a complicarse. Uno de los equipos punteros de las primeras jornadas, adoleció de pegada y evidenció una mala defensa, mostrando finalmente muchas de sus carencias, entre bajas y ausencias, además de defectos e inseguridades a la hora de defender. Por aquello del relajo, la confianza y la autocomplacencia, más un error arbitral de bulto, no es que se terminara pidiendo la hora, pero sí con ganas evidentes de llegar al pitido final. Hubo ocasiones para una mayor diferencia, pero al final el marcador se saldó con una victoria local por la mínima.

La plantilla del Hércules, antes de comenzar el partido (Fotografía: Ferrándiz).

Hércules 2 – Águilas 1

El termómetro no era alarmante, ni era la temperatura de Burgos, ni la de Valladolid ni la de Soria; ni muchos menos. Pero hacía lo que por aquí llamamos “frescoreta alicantina”. Esas rachas de aire propias de la capital, frías y heladas que delatan y denotan que en la Carrasqueta está pegando fuerte. Tarde desapacible, de las de quedarse en casa; de hecho, se notó en la afluencia de público, había sensiblemente menos entrada que en otras ocasiones. Enfrentamiento frente al conjunto murciano del Águilas, titular de dicha población de la Costa Cálida, ubicada en el Golfo de Mazarrón. Jornada XIV en el Grupo V, de la Segunda División de la RFEF. Primer domingo del mes de diciembre y segundo domingo de Adviento, según la tradición cristiana. Adviento, que nada tiene que ver con el viento, pero esto último si se dejaba sentir y de qué manera. Para la mayoría quizá pasó desapercibido, pero el entrenador del conjunto visitante no era otro que Gaspar Campillo, alicantino él. El personaje en cuestión jugó a periodista deportivo en una televisión local alicantina allá por la década de los noventa, después incluso llegó a ser “speaker” de la megafonía del Rico Pérez. Por esos avatares de la vida luego se hizo director deportivo y finalmente y de forma circunstancial entrena a un equipo de fútbol. Hay algunos que son así de atrevidos. ¡Qué cosas!  

Tras los primeros minutos de tanteo no hubo nada hasta el primer cuarto de hora, cuando Raúl Ruiz llevó a cabo un ataque al que no llegó Aketxe. El Águilas nada de nada en ataque. Antes del gol en el minuto veintitrés, un pase de Diego Jiménez a Bikoro, con disparo y buena intervención del meta Leonardo. Bikoro, como viene siendo habitual, de lo mejor. Y poco después en el treinta y uno, su gol, aprovecha un pase de Alex y con la zurda, literalmente la clava en el ángulo derecho de la portería. Era el uno a cero.

Minutos de acoso herculano y acciones de peligro una tras otra, con el saldo de varios saques de esquina seguidos. Faltó remachar, como en otra ocasión de Raúl, el defensa reconvertido en interior las últimas jornadas. Acabó la primera parte con susto, porque en el saque de un córner se tuvo que emplear a fondo Adri, ayer de nuevo portero titular. Hubiese sido un gol más por accidente que otra cosa. Así se llegó al descanso con un resultado mínimo y exiguo a tenor de lo que se había visto y desarrollado. 

Comenzó el segundo acto, y pronto a los diez minutos, una de las primeras claves del partido. Aketxe recoge un pase en profundidad, encara a puerta, el portero sale a la desesperada y es desbordado, derriba al delantero. Podía ser incluso roja al portero al ser el vasco el último hombre. El colegiado interpretó la falta, pero la señorita que le asistía como jueza de línea no le refrendó, le dijo que se había dejado caer y resolvió sacando amarilla al jugador del Hércules por simular –parece difícil creer que un jugador simule, cuando ya ha rebasado al meta y sólo le queda empujarla–.

Aketxe, artífice ayer de la victoria del Hércules otra vez (Fotografía: Ferrándiz).

En el sesenta y tres, primeros dos cambios, Elliot y Pedro Sánchez dejan su puesto a Raúl González y a Nico y el equipo ganó en profundidad. Tal es así que el propio Nico, jugador de refresco encara la puerta y es empujado por detrás; sin ser ostentoso fue penalti y además el árbitro, con la conciencia no muy clara por lo anterior, estaba deseando pitar. Penalti. Lo ejecuta Aketxe a la derecha del portero y el dos a cero subía al marcador.

Después se luciría Adri en un disparo del equipo murciano que pudo darle alas, a partir de ahí y cuando se preveía un final relajado y placentero, así fueron los siguientes minutos. Pero en el Rico Pérez nada es gratis, ni holgado ni tranquilo. De tal forma que, en el saque de un córner a favor del Hércules, con el equipo excesivamente volcado con el objetivo del tercero, se produce un rechace con segunda jugada. Salen los murcianos al contragolpe, y deprisa y con mala defensa se planta un atacante frente a la meta en solitario y hay derribo. Penalti esta vez en contra y gol. Era el dos a uno. Lo que podía haber sido una victoria con dos o tres de diferencia, se convirtió en una victoria por la mínima con sufrimiento y pesar hasta el final, sin excesivos apuros, pero sí con suspense e incertidumbre. Con cinco de añadido sobre el tiempo formal, el balear López del Amo Franco, que ayer iba acompañado por dos mujeres como juezas de línea, pitó el final, y la parroquia, aunque helada de frío, contenta a casa, como hace quince días frente al Murcia. ¡Ojalá se convierta en una tónica!

Sala de prensa

Gaspar Campillo, entrenador del Águilas (Fotografía: Ferrándiz).

Lo de Gaspar Campillo pudo ser mucho peor, pero el hombre se agarró a la derrota por la mínima. Dijo haberle plantado cara en este escenario a todo un Hércules. Se lamentó de no haber jugado más que dos minutos de los cinco del descuento por faltas y pérdidas de tiempo. Eso es el propio fútbol.

Lamentó sus bajas y el partido de copa entre semana que les provocó cansancio y aludió a aquello de: “El Hércules ha terminado pidiendo la hora”.

Sergio Mora, entrenador del Hércules (Fotografía: Ferrándiz).

Sergio Mora, contento, conforme con la victoria y con la espiral de regularidad en la que parece haber entrado el equipo. Satisfecho con la obtención de un equipo más o menos titular y con la aportación que hacen los que van entrando a lo largo del partido. Se quejó de la jugada de Aketxe que el árbitro interpretó al revés, y justificó el gol encajado por el ansia de querer seguir jugando y marcar más goles. Respecto a lo anterior confirmó que recurrirán la tarjeta amarilla, que además es la quinta que ve el jugador bilbaíno y le privaría de jugar la próxima jornada.

Dice que esto es muy largo pero que se ha mejorado en todos los sentidos.

El próximo partido será el domingo día doce, a las seis de la tarde, en la localidad jienense de Mancha Real, uno de los de la parte media de la tabla, que además venció ayer a domicilio al Eldense. No sabemos si con GRAJOS y con ÁGUILAS o solamente con OLIVOS en tierras de buen aceite.

Por lo pronto el Hércules es tercero, le recorta un punto al Intercity tras su empate de ayer, pero sigue a tres de La Nucía, que ha vuelto a coger aire, tras derrotar ayer al Toledo.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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