Al paso

‘Si vis pacem, para bellum’

El Ejército de España en la evacuación de Afganistán (Fotografía: @SpainNato).

Europa y la OTAN, más necesarias que nunca: el futuro no está escrito y nos toca construirlo a todos, incluido un nuevo Gobierno español de coalición PSOE-PP.

Oriente Próximo se ha convertido, desde hace muchos años, en un polvorín que tiene mucho que ver con los intereses de las grandes potencias: EE. UU., Rusia, China y la Unión Europea, con ese apéndice importante que se llama Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y que ha puesto al descubierto grandes fallos tanto en las estructuras de la UE como en las de la OTAN. Como quiera que no soy experto en asuntos internacionales, ni se me ocurre dar un diagnóstico de lo que está ocurriendo en torno a Afganistán, Siria, Yemen y países próximos, algunos africanos.

Solo me atrevo a proponer cuatro o cinco perogrulladas relativas a la Unión Europea y a España, convencido de que muchos lectores coincidirán con lo que yo creo que podría contribuir a mejorar el funcionamiento de la UE y de nuestro país, lo cual repercutiría positivamente en el papel a desempeñar internacionalmente. Se basan mis pensamientos en manidos axiomas como el de “si quieres mejorar el mundo empieza por mejorar tú”.

Tanto a Europa, como a la OTAN y a España les quedan muchas tareas por hacer hasta llegar a la excelencia para sí mismas y de cara a sus relaciones exteriores.

Imagen: OpenClipart Vectors (Fuente: Pixabay).

Dentro de diez años se cumplirá un siglo de la llegada de la II República Española, saludada con alborozo por los más prestigiosos intelectuales del país, casi todos los cuales coincidieron con Ortega y Gasset criticando una Constitución que solo servía para poner a media España en contra de la otra mitad. El fracaso del régimen republicano se hizo más claro en 1934 con la llamada Revolución de Asturias y la proclamación unilateral de la República Catalana, para llegar a la consumación de la violencia y el fraude electoral del Frente Popular en febrero de 1936. Socialistas, comunistas y azañistas de Izquierda Republicana dieron un auténtico golpe de Estado con un pucherazo que no puede ser obviado cuando se analizan los acontecimientos del 36 al 39.

La creación de las Comunidades Europeas, que precedieron y configuraron la actual Unión Europea tras la terrorífica II Guerra Mundial, tiene como primeros padres al alemán Konrad Adenauer; al francés Jean Monnet, al italiano Alcide de Gasperi y al francés de origen germano-luxemburgués Robert Schuman, a los que hay que unir, enseguida, los nombres del británico Winston Churchill, el belga Paul-Henri Spaak y el alemán Walter Hallstein. La primera sociedad internacional europea fue la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) a la que siguieron la Comunidad Económica Europea (CEE, luego CE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA-EURATOM). Las tres se fundieron en la actual Unión Europea (UE) con el Tratado de Maastricht, en 1992. Lo que eran asociaciones económicas se convirtieron en una organización internacional con carácter político.

El paso siguiente estuvo a punto de darse con el Tratado de Lisboa. Pero la iniciativa de aprobar una Constitución Europea no prosperó y sigue pendiente. Es una condición ‘sine qua non’ para que los países de la UE tengan una política internacional definida, un sistema de seguridad internacional común y una política de inmigración que acabe con el actual desastre migratorio, de enorme importancia para el futuro de la UE y de sus países miembros.

La UE nació con unas comunidades internacionales en busca de la paz y del desarrollo de los diferentes países. Se complementó el asunto de la seguridad con la Organización del Tratado del Atlántico Norte. UE y OTAN tienen que reflexionar y mejorar. Al fracaso de Occidente en Afganistan (como ha reconocido la ministra Robles y proclaman hasta las piedras) se le tiene que buscar solución urgente. Una vez más hay que recurrir al tan manido ‘Si vis pacem, para bellum’ (si quieres la paz, prepárate para la guerra), frase que algunos atribuyeron a César, pero que se debe al escritor romano de apellido Vegetius y de nombre Flavius Pluvius. Lo escribió en su obra ‘Epitoma rei militaris’, en castellano ‘Compendio de la cosa (asunto) militar’.

Grupo del Consejo Europeo reunido en Maastricht, 1991 (Fuente: Comisión Europea).

Cuando un personaje goza de fama como muy listo (que no es lo mismo que sabio), se dice de él: ‘este sabe latín’. Occidente fue, durante siglos, listo y sabio. Durante varios siglos se supo y se habló en latín. En toda Europa se hablaba latín y en latín se escribían los libros científicos hasta los siglos XVII y XVIII, con algunas excepciones, hasta que el alemán, el francés y el inglés se fueron imponiendo entre los científicos. Pero el latín salió hasta de la Iglesia, lo que podría tener algo que ver con ese largo proceso de descomposición de la civilización occidental que nos está llevando a cotas muy altas de desprecio por las tradiciones (entre ellas el cristianismo) y a renunciar a los principios y valores que dieron lustre a Occidente.

Es tiempo el nuestro para la reflexión de grandes pensadores que iluminen a los pueblos de Occidente y de aparición de grandes personajes en el mundo de la política como los que hicieron la Europa común (podría estar en peligro por culpa de los enanos que sufrimos) y como los llamados padres de la Constitución Española de 1978, a la que se quieren cargar unos liliputienses que, precisamente porque no son hombres de Estado, son una amenaza para el mismo. Europa y España necesitan una socialdemocracia y un centro derecha fuertes y coaligados para recuperar plenamente el Occidente en peligro.

Es vital que los países occidentales recuperen el protagonismo democrático que le quieren usurpar tanto el islamismo totalitarista como el comunismo dictatorial que se infiltra en numerosas naciones hispanoamericanas con el apoyo de China y Rusia, un comunismo rechazado por el Parlamento Europeo, pero que el PSOE sanchista promociona como aliado de manera incomprensible. Europa no debería tolerar esto.

Europa y la OTAN son más necesarias que nunca: el futuro no está escrito y nos toca construirlo entre todos, incluido un nuevo Gobierno español de coalición PSOE-PP. España necesita urgentemente unas elecciones y un Gobierno de amplia mayoría formado por el centro-derecha y el centro-izquierda. Ya está bien de que PSOE y PP sigan enfrentados haciendo el caldo gordo a los enemigos de España.

Fortalecer a Europa y a España es el mejor camino para la paz y el progreso.

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Ramón Gómez Carrión

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  • Casi estoy en todo de acuerdo… ante todo (soy hombre de paz, sí, hombre de paz pero resolutivo…) de acuerdo en el ‘si vis pacem, para bellum’ y en acciones que los expertos militares denominan ‘de cirugía’ con respuestas a fuerza de ataques selectivos (con algún sacrificio de civiles). Y aunque sea una perogrullada, como en Alemania, un Gobierno en España entre conservadores y socialistas o viceversa… Apoyo tu «¡Elecciones ya!» (el próximo otoño, del 2022, seguramente)

  • Efectivamente la doctrina militar nos habla de que si quieres la paz prepárate para la guerra. Es evidente que la OTAN es un castillo de naipes que no se sostiene. Queda mucha Europa por hacer y acordar.

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