Al paso

Sanchismo, ultraderecha, antirracismo y antiseparatismo

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen en 2019 (Fotografía: Pool Moncloa/Diego del Monte).
Más aún que una brigada contra racistas España necesita un Gobierno contra independentistas y bilduetarras.

El sanchismo (no exactamente el PSOE), izquierda caniche española, no podría gobernar en España si no fuera por los apoyos ‘antinaturales’ que tiene de los enemigos de la nación: podemitas, filoetarras, nacionalistas vascos e independentistas catalanes. La Unión Europea, con su presidenta, Ursula von der Leyen a la cabeza, se alarma de que Italia se ponga en manos de una derecha a la que califican de ultra, mientras apoyan un casi Frente Popular en España con una extrema izquierda (Unidas Podemos) en el Gobierno. Olvidan Ursula y sus mariachis que existe una resolución del Parlamento Europeo, de septiembre de 2019, condenando el nazismo y el comunismo, por igual, como regímenes criminales y genocidas. ¿Cómo ven la paja en el ojo de Italia y no ven la viga en el ojo de España?

Bruselas (capital de la UE) quiere arreglar la Justicia en España, asediada por el sanchismo-comunismo y me parece bien. Pero no arregla la Justicia de Europa, esa Justicia que se burla de España y permite que el fugado y cobarde Puigdemont se ría de todo el pueblo español viviendo con lujo en una casona belga a la que califica, con cartel, como sede de la República Catalana. Esto no es serio; no es medianamente inteligible. Así no se hace Europa. Así se desprestigia a la Unión Europea y también amenazando a un nuevo Gobierno italiano todavía no constituido y ya vilipendiado. ¡Señora Von Leyen, menos besitos al filocomunista de Sánchez y más respeto a la Meloni; no sea usted melona! ¿Por qué le molesta la Meloni, porque se proclama católica y defensora de la familia? 

Los valores del catolicismo son los valores del humanismo que hizo grande a Occidente. Hay que repetirlo cuantas veces sea preciso. Es falso que el comunismo sea progresista. Es falso que el aborto y la eutanasia sean progresistas. Sólo un Congreso de los Diputados antihumano puede dar vía libre a la defensa de los derechos de los animales y se los niega a los niños no nacidos. Claro que hay que proteger a los animales, pero también a los niños que van a nacer y a sus madres.

A este Gobierno socio-comunista, que sigue promoviendo el guerracivilismo que se inició con Zapatero y que lo lleva a extremos infamantes con la nueva Ley de Memoria Democrática pactada con bilduetarras (todo el mundo supone que es para blanquear a ETA), a este Gobierno, digo, le gusta engañar a los españoles diciendo que quiere acabar con los delitos de odio. Hablan de amor los que un día y otro se empeñan en acabar con la Constitución del 78 y la Transición de la concordia. Acusa a otros de racismo y se alían con racistas vascos y catalanes, que eso son los seguidores vascos de Sabino Arana y los catalanistas independentistas de Puigdemont y compañía.

No es verdad que los católicos sean racistas. La Iglesia defiende una inmigración ordenada y, sobre todo, un movimiento internacional para que los países desarrollados inviertan en las subdesarrolladas naciones africanas y, a la vez que la ONU se implique más en la paz de esos países, se produzca el desarrollo económico y social necesario y posible para acabar con las mafias de la migración que tantos miles de muertos causan en el Mediterráneo. Los africanos tienen derecho a vivir en paz y en un justo estado de bienestar sin verse obligados a abandonar sus patrias arriesgando hasta sus vidas.

Los españoles no somos racistas. De ahí que nos parezca absolutamente fuera de lugar la posible y por algunos anunciada brigada gubernamental contra el racismo, “que vigile a medios de comunicación y redes sociales”.

Eso he leído y me permito sugerir a los gobernantes sanchopodemitas que inventen una brigada antiseparatismo contra independentistas catalanes y vascos. Esos sí que son un peligro mayor que los imbéciles estudiantes de un colegio universitario madrileño protagonistas de una broma de mal gusto como tantas novatadas que tradicionalmente se han hecho en las universidades españolas. Hasta el presidente Sánchez se ha puesto solemne, en viaje extranjero, para condenar solemnemente una gamberrada de mal gusto a la que las universitarias víctimas de la misma quitan importancia. 

Convengamos en calificar la gamberrada de los universitarios como ultramachista, incluso como machista-leninista, que diría un amigo mío muy de ultraizquierda. Pero no hagamos de una maldita gamberrada un asunto de peligro nacional. Los que sí pueden ser un peligro para todos son los Presupuestos Generales del Estado. Los de Sánchez y podemitas son unos presupuestos electoralistas; son pornografía política pura. Utiliza el dinero del Estado (de todos) para llevarse al huerto a los votantes incautos. Sánchez actúa como el pederasta que regala dinero o chucherías a los niños para abusar de ellos sexualmente. Pura pornografía política, pero con el agravante de que compra votos no con su dinero sino con el dinero público, de la totalidad de los españoles. Sánchez I ‘El Guapo’ debe ser juzgado en las elecciones generales (también en las autonómicas y municipales) y condenado a la irrelevancia de presidir la Internacional Socialista, en el mejor de los casos con derecho a viajar al extranjero en el Falcon.

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Ramón Gómez Carrión

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