Al paso

Psicópatas y sociópatas: dos especies políticas invasoras

Encuentro entre el presidente del Gobierno y el president de la Generalitat (Fuente: Pool Moncloa/Diego del Monte).

La ideología de género, un invento neocomunista para destruir los valores tradicionales de Occidente, propicia las enfermedades mentales.

Leyes y más leyes, decretos y más decretos. Los gobernantes nos dicen (y amenazan con multas) lo que debemos comer, lo que debemos beber, lo que tenemos que calentar o enfriar, hasta lo que tenemos que pensar nosotros y —lo que es peor— nuestros hijos. En Cataluña ya no podrán hablar en castellano; todo en catalán y por decreto de la Generalitat con el beneplácito del (des)Gobierno de Sánchez, que deja a Pere Aragonés que incumpla la Constitución y el propio Estatut, mientras amenaza directamente (e insulta a través de su delegada del Gobierno en Madrid) a Díaz Ayuso si no cumple con la ley, una ley improvisada a la que expertos sin ideología, pero sabios en materia de energía, le reprochan carencias importantes.

Desde que Rusia invadió Ucrania se han removido los cimientos de la economía mundial por todo lo que tiene dependencia del gas y del petróleo y que es casi todo, pues apenas hay nada que no dependa de un modo u otro de la energía que generan esas materias primas de las que es deficitaria la Unión Europea. Rusia hace lo que le sale de las narices al psicópata de Putin, del que algunos dicen que no es más psicópata que algunos líderes occidentales y los mandamases de China y Corea del Norte o de lo que fueron Stalin, Hitler y Mussolini, no hace tanto, o Nerón y Calígula hace ya bastantes siglos. Nerón persiguió a los cristianos con mucha más furia que Isabel Celaá y Pedro Sánchez, su amado líder que la ha enviado de embajadora al Vaticano para que se pavonee con Su Santidad el Papa Francisco (esto es de locos, no sé si de sociópatas o de psicópatas).

Estamos en un mundo desquiciado, en el que sociópatas y psicópatas se han convertido en especies invasoras que están acabando con las mejores especies del pensamiento y del sentimiento occidentales, basadas en las culturas griega y romana, enriquecidas con las ideas del Cristianismo, todas ellas encajantes en lo que siempre se ha denominado ley natural, la que define la dignidad del género humano, hombres y mujeres, dos géneros diferentes y complementarios que están a punto de desaparición en virtud de la ideología de género, con la que unos espabilados gramscinianos (del ‘vidente’ Gramsci: dominar la cultura para controlar al hombre) quieren acabar con el pensamiento grecorromano y cristiano.

Reunión virtual del presidente de Rusia, Vladímir Putin, con miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Rusia, marzo de 2022. Fotografía: Пресс-служба Президента РФ. Atribución: www.kremlin.ru (Fuente: Wikimedia).

Como Marx y Engels, como Lenin, como Stalin, Hitler y Mussolini (no olvidemos que del nazismo y el fascismo nacieron movimientos extremistas de izquierda y que el falangismo de José Antonio tenía elementos socializantes), nuevos mesías de izquierdas y del capitalismo pugnan por controlar el inmediato futuro del planeta. Hay movimientos profundos liderados por auténticos sociópatas y psicópatas.

Se está incrementando el número de sociópatas y psicópatas. Y no tiene que ver con la pandemia del coronavirus. Aunque puede que la misma y los culpables de no haberla combatido adecuadamente tengan la culpa de algunas alteraciones psicológicas, pero nunca de los comportamientos psicóticos, mucho más profundos y peligrosos para los que los poseen y, sobre todo, para los que sufren las consecuencias.

Los que saben de estos asuntos que tienen que ver con el alma (o con el cerebro si lo prefieren) señalan que “la única diferencia entre sociopatía y psicopatía está únicamente en su origen: mientras que el psicópata ya nace con este rasgo, el sociópata adquiriría sus rasgos en el desarrollo y acumulación de experiencias. Se basan ambos tipos en el desprecio por las normas y los derechos ajenos. Engañan, hieren y manipulan para lograr todo aquello que se proponen sin ser necesariamente violentos”.  “Otros expertos creen que existe otro tipo de rasgos que marcaría  la diferencia: el sociópata tiene una base de impulsividad, mientras que el psicópata casi siempre planificará sus actos y pocas veces improvisará”.

“El psicópata carece de empatía desde su nacimiento. Los rasgos fundamentales del mismo son el egocentrismo (incapacidad de ver desde el punto de vista de la otra persona, narcisismo y sentido de superioridad);  la ausencia de empatía (no le interesa lo que el otro siente, sea alegría o dolor); la necesidad de satisfacción personal (excesiva importancia a lo que él quiere, sin importarle lo que los demás necesiten, sientan o piensen); el encanto superficial (mostrar ante los demás una apariencia abierta y segura, nada de timidez utilizando habilidades para lograr adaptarse y conseguir sus fines); y la necesidad de control (tienen una tendencia abusiva a querer dominar a cada persona y cada situación: esto hace que ejerzan la manipulación, el abuso y la mentira sobre los demás).

Resumen los expertos (he leído a algunos, pero no tengo un comité de expertos, lo declaro abierta y humildemente) que los psicópatas “cuentan con una falta de empatía y una frialdad que les define y les convierte en personas dañinas para los demás”.

Pienso en algunos líderes políticos de otros tiempos y de ahora. He citado antes algunos. Pero hay otros que no he nombrado y que todos conocemos. Cada quien y cada cual puede completar estas líneas con sus nombres.

Sending
User Review
5 (2 votes)

Ramón Gómez Carrión

2 Comments

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores

Pactos