Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Al paso

Pedro Sánchez, sus ministros, su socialdemocracia y la mía

El rey Felipe VI junto a Pedro Sánchez y los recién nombrados ministros en 2023 (Fuente: Moncloa vía Casa Real).

Creo que Sánchez (que sabe muy bien inglés y se pavonea de ello en los foros internacionales que no para de frecuentar) tiene dificultad para expresarse en español y ese es el motivo por el que va a retrasar su comparecencia en el Congreso de los Diputados hasta finales de este mes de junio. Va a recibir lecciones intensivas de español para que cuando comparezca ante los representantes de  toda España, Cataluña y País Vasco incluidos, como dice la Constitución, nadie pueda entender que critica a jueces, magistrados y periodistas cuando jure por lo más sagrado, incluso por el papa, que respeta la justicia y la libertad de expresión y, por supuesto, la  separación  de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, algo tan consustancial a la democracia, digan lo que digan Bolaños y esos dos Óscar de ministros que se apellidan Puente y López, por no citar al fino intelectual, portavoz socialista, también apellidado López y de nombre Patxi.

No lo va a tener fácil Pedro en el Congreso tras la comparecencia, ante el magistrado, de su mentor e ídolo Zapatero los días 17 y 18. Aún reconociendo que está acostumbrado a superar adversidades sin cuento, rodeado como está de ministros y ministras fidelísimos y fidelísimas, lo va a tener difícil. Ha habido muy mala suerte con la cornada que el toro de la Justicia le ha infligido a su maestro político, justo cuando parecía que Zapatero iba a sacarle las castañas de ese fuego que venían atizando Ábalos y Cerdán. Pero no ha sido así. Y en lugar de sacar las castañas en su punto para disfrutarlas, se le han quemado y no hay Bolaños ni Puente que las haga comibles. Como no dicen más que insensateces, el presidente tuvo que inventarse en Roma esta frase tan original y genial, nunca antes escuchada: “El tiempo pondrá a cada uno en su sitio”. ¿O fue esta otra, no menos original y genial: “El tiempo dirá cuál es la verdad”?

Zapatero y Montero en la pasada campaña electoral en Andalucía (Fuente: PSOE).

Y volvió a proclamar: “mi total apoyo a Rodríguez Zapatero”. Antes apoyó a su mujer, a su hermano, a Ábalos, a Cerdán, éstos últimos secretarios de Organización del PSOE nombrados como hombres de confianza y compañeros de un largo viaje de Pedro hacia la secretaría general del partido y hacia la presidencia del Gobierno. El encuentro con León XIV y los recientes acontecimientos judiciales tienen que hacerle reflexionar y no para aislarse con el peligro de oír voces para “mantenella y no enmendalla”. No ha tenido más remedio que hablar en el Congreso de las Juventudes Socialistas, adonde acudió, como hace con los actos de partido, disfrazado de jovencito, con vestimenta informal, pero con un discurso viejuno, sin salir a dar la cara sobre todos los casos de presunta corrupción del Gobierno, del PSOE y de algunos familiares. Con rostro avejentado y gestos duros se limitó a acusar a la oposición de marrullera y antidemocrática. ¿Marrullera? ¿Hay mayor marrullería que aliarse con la extrema izquierda y con la extrema derecha, a la vez, para comprar sus votos con dinero de todos los españoles? Marrullero es quien dice respetar la Justicia y no cesa, con el coro de sus ministros, de atacar a la Justicia. Lo mismo que hace su protegido presidente de la Generalitat de Cataluña y dilecto amigo Salvador Illa, sumo marrullero con esta infame sentencia: “Cuando cuesta creer en la justicia, nosotros creemos en la justicia”. La consigna de Moncloa es atacar a los jueces sin cesar, pero “creyendo en la justicia”. ¿Alguien puede entender esto? Son marrulleros; son mentirosos. Y lo van a pagar caro. No podrán borrar aquello tan profundo que dijo Abraham Lincoln: “Se puede engañar a muchos mucho tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Esbelto Pedro ‘piernas largas’, tus mentiras tienen las piernas muy cortas lo mismo da que las digas en inglés que en español. Te lo dice un español que no pertenece a ningún partido y que vota lo que le da la gana, intentando coincidir con lo que votarían Jesús de Nazaret y Gandhi de la India.

Posdata: un ‘pocavergüenza’ apellidado Tezanos

No he visto, en mi larga existencia de 88 años, a un tipo con más cara dura que José Félix Tezanos Tortajada, el hombre pagado por Pedro Sánchez con el dinero de todos los españoles para que, cada pocas semanas, y últimamente tras las rotundas derrotas del PSOE sanchista en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, tenga la jeta (es un cetáceo jetáceo) de, con ‘encuestas oficiales’, dar ventaja de escándalo a su partido sobre el PP y conceder la mayor estima popular a Pedro Sánchez, el presidente más silbado y abucheado del mundo. Hasta la prensa mundial se hace eco de la cada día menos presunta corrupción que rodea al presidente del Gobierno, secretario general del PSOE y presidente de la muy oprobiosa y profundamente antidemocrática Internacional Socialista, presuntamente corrupta también. No es que Tezanos ande escaso de vergüenza; es que se ha ganado el título de ‘Pocavergüenza del siglo XXI’. Es insoportable que un típo así se esté riendo, mes tras mes y año tras año, de todos los españoles. Yo daría mi reino por un caballo, como Ricardo III cuando perdió su montura y la batalla de Bostworth dejando a Inglaterra en manos de Enrique VII, según nos cuenta William Shakespeare. Subiría a Tezanos al caballo, lo ataría bien atado, como ataron al Cid a Babieca después de muerto, y que el caballo lleve a Tezanos muy lejos, aunque (le deseo lo mejor) sea al país de las maravillas, que no es éste precisamente. Pero lejos, muy lejos, donde no podamos ver su sonrisa mefistofélica, más sutilmente pérfida e indignante que la de Zapatero. Y perder de vista su cara, más dura que el cemento armado.

José Félix Tezanos, presidente del Consejo de Investigaciones Sociológicas (CIS). Fotografía de la Fundación Sistema (Fuente: Wikimedia).

Adenda: los profesores catalanes, los mejor pagados

Nada de iguales. Todos los españoles no somos iguales ni en derechos ni en obligaciones por más que la Constitución lo proclame. El Gobierno de la nación, este Gobierno, no sabe qué hacer con las autonomías. Le da más y más competencias (y más y más dinero) a Cataluña y País Vasco, mientras deja casi en la ruina a otras, casi todas las demás. El Estado de las autonomías tiene más fallos que una escopeta de feria. Nos quería hacer creer lo contrario la reciente exministra de Hacienda, María Jesús Montero, y no se lo han perdonado sus paisanos andaluces en las recientísimas elecciones autonómicas, que la han dejado para el arrastre. Los independentistas catalanes y vascos no cesan de atacar el idioma español y Pedro sonríe a su protegido y admirado Salvador Illa, un socialista más enemigo del español que los independentistas que le precedieron en el cargo. Acaba de subirles el sueldo a los profesores catalanes, dicen que los mejor pagados de toda España. También los mossos de escuadra catalanes, y los ertzainas vascos tienen mejores condiciones laborales que los agentes del resto de las autonomías. Su trabajo es profesión de riesgo, mientras el de los agentes de otras autonomías y los guardias civiles no merecen ese rango. Este Estado de las autonomías no respeta la Constitución. Es decir, se hace política autonómica en contra de los principios constitucionales. Lo de la igualdad le falla a este PSOE sanchista por los cuatro costados, por los cuatro puntos cardinales. Es urgente un cambio. No estoy contra la socialdemocracia; estoy contra la socialburrocracia de un sanchismo más que ‘burócrata’, muy ‘burrócrata’, bajo mentirosa capa de progresismo. Pedro, al principio,  dijo unas cosas muy bonitas, como Zapatero, pero los hechos son testarudos; nos están engañando a todos, incluidos los auténticos socialdemócrataas, entre los que me encuentro, si bien con matiz que me separa de cualquier grupo político; socialdemócrata cristiano, un humanista cristiano, un grecorromano cristiano, en la mejor tradición de Europa, un Occidente en peligro, pero no en peligro de extinción mientras haya (y los hay) ciudadanos humanistas, enemigos de nadie, hermanos auténticos aunque (aún) no sean cristianos como lo fueron, en general, sus antepasados. Lo importante es el ser humano. El otro es el hermano. “El infierno son los otros”, dijo Jean Paul Sartre. Una imbecilidad como la copa de un pino. Gente inteligente puede decir una idiotez alguna vez e incluso varias veces. La de Sartre es mayúscula. No desprecio a Sartre. Prefiero a Jesucristo y a Gandhi predicando el amor entre todos nosotros. No estoy contra la inmigración; estoy contra los mentirosos de la inmigración; no estoy contra el Papa, estoy con León XIV cuando pide a los países desarrollados, empezando por los europeos, que vayan a a invertir en África y desarrollar esas naciones para que no se vean obligados, con ayuda de las mafias, a invadir Europa y desestabilizarla.  No hay que ser buenistas como los falsos progresistas, sino buenos. Hay que ser solidarios, pero en profundidad; no imbéciles. Reitero: hay que ser como Jesucristo y como Gandhi. Los dos murieron asesinados, los dos desnudos de dinero, pero libres y con honra por los siglos de los siglos.

Ramón Gómez Carrión

Periodista.

1 Comment

Click here to post a comment

  • Valentía y verdad
    comprometida la suya,…
    Don Ramón Gómez Carrión.
    Pienso en el futuro
    de nuestras hijas e hijos,
    nietas y nietos… Porque
    nuestras omisiones
    y silencios es cobardía
    y nuestras acciones
    con soluciones
    es responsabilidad…

    Gracias
    Pedro