Trescientas... y pico

Mónica, que estás en los cielos

Dimisión de Mónica Oltra (Fuente: https://www.lasexta.com/).

A Mónica Oltra se la podrá acusar de muchas cosas, pero muy posiblemente habrá que reconocerle que el fin de la hegemonía del PP y de sus mafiosas formas de gobernar no habría sido posible sin ella, sin todo lo que su figura ha significado, sin su decisiva contribución al cambio político, sin su capacidad de ensanchar un espacio político como el del Bloc que estaba destinado a ganar batallas pero nunca la guerra. De ahí que su abrupto y encarado adiós pueda interpretarse por muchos como el fin de una época en la Comunidad y que ya sean también muchos los que apuesten por el inicio del cambio político. Toca esperar.

El destino, ya se sabe, casi nunca está escrito, pero tales cábalas entran en el terreno de lo posible, de lo probable. Y en este campo, y si hay también alguna certeza, su encarado y malhumorado adiós abre una sima de dificultades para la continuidad del propio gobierno del Botànic y, particularmente, para el futuro mismo de la izquierda más allá del PSPV-PSOE. Una cosa es clara: el vacío que deja la lideresa valenciana con su dimisión será muy difícil de rellenar.

Mónica Oltra, Ximo Puig, y Antonio Montiel tras la renovación del Acuerdo del Botànic, 2017 (Fuente: https://compromis.net/).

Hoy, ciertamente, son muchos los que unos en público y otros en silencio– aplauden su caída en desgracia y ajustan cuentas con el pasado. Al fin y al cabo su carrera de éxitos ha estado cimentada también en los muchos cadáveres que su apisonadora manera de estar en política ha dejado tirados en medio del polvo del camino. ¡Que se lo digan sino a Gloria Marcos (EU) allá por 2007 con el primer Compromis! Otros muchos, con el cadáver político aún bajo los auspicios del forense judicial, podrían hablar de sus ambiciones desmedidas, de sus despiadadas formas, de sus melifluas y a veces confusas formas de gobernar, pero, mayormente no lo harán. Serían víctimas de sí mismos. Y, además, su caída podría no ser definitiva. La historia casi nunca está escrita.

Mónica Oltra ha provocado con su marcha –no podía ser de otra manera– sentimientos encontrados y contrapuestos, casi irreconciliables. Entre los defensores de ahora –pocos, ciertamente– han explicado su precipitado adiós como fruto de una cacería de la ultraderecha, en tanto que los detractores –más, y con más altavoz mediático– se apuntan a lo execrable del presunto crimen, al doble rasero en su proceder, a la teoría de la justiciera ajusticiada.

Sonia Castedo (Fuente: Perfil de Sonia Castedo en Facebook).

Y todo, y en parte, porque su figura ha sido capital político de primer orden en la historia reciente de la Comunidad Valenciana, muestra también de que sus enemigos eran muchos y esperaban largamente el momento exacto de la venganza. Ahí, como ejemplo de todo ese purulento mundo donde las cuentas son ajustadas con las tripas del ayer, emerge con derecho propio la exalcaldesa de Alicante Sonia Castedo luciendo camiseta –Wanted– sin percatarse ni ser del todo consciente de que recordando el pasado justiciero de Oltra reaviva la podredumbre del suyo propio.

Ahora que son muchos los que zarandean su imagen, y aunque solo fuese por el deseo de impartir una cierta ecuanimidad, bueno sería reconocerle su amplia hoja de servicios. Y en ella los renglones de los méritos parecen mucho más que las líneas torcidas de los fracasos, por muy sonoros que éstos sean. En la lista de sus logros estaría en primer orden su contribución a poner fin a veinte años de gobiernos del PP manchados por la corrupción, desde los encabezados por Zaplana –hoy también pendiente de los juzgados–, a los de Camps.

Eduardo Zaplana (Fuente: https://www.antena3.com/).

Ximo Puig finalmente pudo ser presidente, pero muy difícilmente lo habría logrado sin ella, sin aquella Mónica Oltra que supo enmascarar en torno a su figura lo más rancio del Bloc, un grupo político que provocaba tanta aceptación entre los propios como rechazo en el resto. Ensanchar esa base política y social, difuminar las señas nacionalistas y pancatalanistas del principal integrante de Compromís, el propio Bloc, fue la solución de fierabrás que hizo posible el efecto arrastre hacia las urnas que inaugurarían el primer Botànic.

Mónica Oltra es hoy, claramente, un ángel caído, que tuvo las habilidades para llegar a ser, pero que no supo irse, a la que claramente le sobraron los días previos a su estruendosa despedida, con ese impúdico baile y esas acusaciones a la ultraderecha y, más veladas, a la acción de la justicia, actos que serán siempre una pesada carga en su biografía y en su improbable regreso.

Mónica Oltra (Fuente: https://www.lasexta.com/).

Pero como los políticos pasan y la historia permanece, las preguntas que muchos pueden estar haciéndose serían algunas como éstas: ¿Sobrevivirá Compromís como formación política transversal, con preeminencia de las políticas sociales sobre las identitarias, a la figura de Mónica Oltra o volverán las guerras intestinas propias de una parte del viejo y rancio nacionalismo valenciano? ¿Será capaz la izquierda social y política de alcanzar un tercer mandato en la Generalitat Valenciana o la propia relevancia política y el precipitado adiós de Oltra lo cambia todo? Y tercera y no menor cuestión: ¿en el supuesto de ser finalmente absuelta por los tribunales –cosa difícil, pero tampoco improbable– su posible vuelta sumaría o este supuesto regreso acabaría embarrando todo el terreno de juego?

En el oráculo de la ciencia política no hay certezas absolutas, pero sí algunos indicios. Sin duda, y como señalamos antes, el golpe para el conjunto de la izquierda ha sido muy duro, las posibilidades de reedición del pacto de izquierdas decrecen de forma importante, y la derecha, capitaneada por el alicantino y presidente de la Diputación, Carlos Mazón, en parte un cachorro del corta-y-pega de las taimadas formas del joven Eduardo Zaplana, ya calienta motores y aguarda que la fruta madure. Mal haría en limitarse a esperar. El Cid, eso dicen, ganó batallas después de muerto. La figura de Mónica no es comparable a la de aquel viejo guerrero y señor castellano, pero su sombra es también muy alargada. Y la historia, ya se sabe, tiende a repetirse. Tirando de Pilar Miró, hoy parece que el mejor guion adaptativo es el que recoge el título de la película que la directora filmara en los ochenta y donde la línea que separaba el éxito del fracaso de la protagonistas era muy, muy, delgada. Tanto como ahora. Mónica Oltra, que estás en los cielos. Al menos, de momento.

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Pepe López

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  • Siempre te leo con gusto, querido Pepe, aunque no siempre coincida con tus interpretaciones o valoraciones. El título de tu artículo de hoy es un intento de salvar a Mónica Oltra del infierno de Dante para elevarla al cielo de un Compromís al que ciertamente sacó de la insignificancia hasta el poder. Pero sus ‘errores conyugales’ y sus contradicciones ‘justicieras’ han sido tan grandes que no veo futuro ninguno para ella. Recordando a Dante, diría que no hay porvenir para ella en la Divina Comedia. Un abrazo.

    • Gracias por el comentario querido Ramón… seguramente lleves razón en tu consideración final -no hay porvenir para ella en la Divina Comedia- pero yo no lo afirmaría tan tajante, el asunto, judicialmente hablando, es tan enrevesado que podría tener un giro de guión tan sorprendente que echaría por tierra todos los vaticinios que hoy dan su carrera política por amortizada… y por otro lado, el personaje tiene suficiente recorrido que lo que hoy nos parece un imposible puede no serlo tanto… recuerda que el ir de víctima tiene su aquel en el mercado político y electoral…

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