Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Haciendo amigos

Mazón tiene quien le escriba

Carlos Mazón (Cortes Valencianas).

Es posible que un episodio de ciclogénesis explosiva con baja desprendida en altura, y sobre una zona de cono fluvial con una cuenca pelada y una esponja como la Albufera de Valencia, se dé cada 7000 años, y nos ha tocado. Nos tocó a todos, y a cada uno nos pilló en un lugar diferente, porque alarmas en esta tierra ha habido muchas, y muchas veces quedaron en nada.

A mí me pilló aterrizando en Atenas, en un viaje de unos días con mi familia; a otros les pilló en la India, vestido de hindú, y a otros en un restaurante. Lo cierto es que los delitos que se atribuyen al presidente de la GV entonces siempre fueron, desde un punto de vista real, bastante discutibles y sin sentido. La campaña mediática, con ríos de tinta, imágenes, manifestaciones más o menos orquestadas, etc., ha conseguido poner a la opinión pública en la invariable opinión de que este hombre lo hizo todo mal, de que es prácticamente el culpable de los desbordamientos y que con otro no habría muerto nadie. Salvo que seamos tontos de baba o nos lo hagamos, esto es una patraña que no tiene nombre y una manipulación tan falsa como malintencionada.

La gran y dolorosa ola levantada por esta interminable campaña ha tenido un objetivo: criminalizar a Mazón como único culpable de las desgracias de ese día. El uso del dolor de las víctimas, las opiniones dirigidas, la falta de información veraz sobre lo sucedido hacen que este tema sea una especie de caso Dreyfus que algún día se estudiará junto con las campañas de Goebbels. Una vergüenza.

Es una opinión pero, también una certeza, que esta manipulación ha sido tan amplia, tan general y tan falta de defensa o contraataque que, al dimitir de su cargo, se da por insatisfecha la gran ola mediática contra Mazón y piden más: ahora que deje de estar aforado (le ha elegido el pueblo), luego la expulsión de su partido, por supuesto la cárcel; después será el ostracismo o la restitución del garrote vil, a saber. Mazón es un arma de destrucción masiva contra su partido. Eso es lo que le mantiene en ese puesto mediático.

Pero, analizando lo que pasó, se comunican como realidades ciertas meras conjeturas que son asumidas como verdades por todos. Pero ¿será verdad? Por lo visto, resulta que la supuesta negligencia de no haber estado antes en el famoso CECOPI supuso la muerte de muchos en la zona cero de la dana. ¿Seguro? ¿Alguien puede asegurar que esto es cierto? Sinceramente, NO LO PODEMOS SABER. Y no lo podemos saber porque cada alerta provoca una serie de reacciones (antes de esta dana) que eran las habituales en esta tierra desde tiempo inmemorial. Las inundaciones de la Vega Baja, con Ximo Puig al mando, también dejaron muertos y nadie le echó la culpa al de Morella, ni a nadie de emergencias, ni de la GV. Nadie puso un micrófono a los familiares de los muertos y les preguntó: “¿Qué le desea usted al presidente de la Generalitat ahora que su marido y su hija han muerto?”

Las inundaciones del 82 y del 97 en Alicante ciudad fueron luctuosas y especialmente duras en San Gabriel y en el Pla; ni Pepe Lassaleta ni Alperi fueron cuestionados por las desgracias meteorológicas. Las desgracias y su magnitud siempre son inesperadas.

Sí que puedo afirmar que es cierto que muchas alertas quedaron en nada y que lo primero que se le ocurre a mucha gente cuando llueve fuerte es sacar el coche del garaje, una trampa mortal. En este caso podemos incluso pensar (si nadie nos lo prohíbe) que una alerta temprana podría haber supuesto más reacciones de este tipo y más víctimas, muchas más. Tal vez la alerta tardía salvó vidas (sacrilegio). La reacción de “voy a ver cómo está mi madre, que vive en una casa baja”, también ha sumado víctimas. Qué triste que esas nobles intenciones se pudieran convertir en decisiones mortales. La culpa es del colegio, donde no se enseña qué hacer en estos casos; de la falta de campañas sobre cómo actuar en estas situaciones; de la planificación urbana que permite hacer garajes en viviendas que están en ramblas, barrancos, etc.; de la falta de canalizaciones y obras antirriadas; del tiempo que no se dedica a planificar y conocer el territorio.

Mazón pudo no medir la magnitud de la catástrofe, pudo estar en el lugar y con la compañía más inoportuna (no por nada, solo porque luego iba a ser vilipendiado e insultado de forma más que machista, ella y él), pero, ¿homicida? ¿Psicópata? (Rufián, tú sí que estás para psicoanalizarte, el independentista que quiere salvar España). Esto escapa no solo a toda lógica; además, es básicamente injusto, y las injusticias que no se reparan tienen consecuencias graves.

Como sociedad, como país, como colectivo, creo que es nuestra obligación poner las cosas en su justo lugar, porque esta casualidad milenaria que ha coincidido con Mazón igual, y a otras escalas, nos puede pasar a todos y cada uno de nosotros, y no nos gustaría estar en esa situación sin podernos defender, sin nadie que te apoye sin ambages y sin nadie que te escriba.

Haciendo amigos.

Pedro Picatoste

Empresario e historiador.

8 Comments

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  • Me encanta . Coincido al 100 por cien.
    Falta mucha neutralidad en la opinión pública.
    Gracias por escribirlo.

  • Hay que reconocer que ciertos colectivos ideológicos dominan el arte de suscitar y remover la emoción pública, llevándola hacia los instintos y comportamientos más primarios. Tratándose de eventos luctuosos, la manipulación del legítimo dolor funciona que arde. En este caso, el Sr. Mazón habrá cometido torpezas tanto en el desempeño de sus funciones como en la comunicación posterior, pero ello no justifica ese tipo de cacería, digna de una película del salvaje Oeste americano.
    Este artículo viene un poco a enderezar el tema. Gracias.

    • Si, hay que opinar porque si no parece que todos estamos de acuerdo con la versión que quieran meternos, gracias

  • Todo se politiza y lo que dices del impresentable de Rufián es pura verdad. Aquí todo el mundo habla de presunción de inocencia, pero todo el mundo de la izquierda sentencia a Mazón con pena de muerte mientras nadie de la izquierda cita a la exministra antipantanos, antiembalses, angtitrasvase Tajo-Segura y antitrasvase Ebro-Júcar, Teresa Ribera, ni al ‘galgo de Paiporta’, un presidente que ha enviado a la lavandería el traje con barro de la DANA y al que las izquierdas quieren lavarle la ‘mucha cara’ que le echó diciendo «si quieren ayuda que la pidan». Yo no quiero lavar a nadie, pero pido que ‘de verdad’ haya presunción de inocencia y que se haga justicia de verdad.