Al paso

María Santísima y todas las advocaciones marianas

Nuestra Señora del Remedio es la Patrona de la Ciudad de Alicante (Fuente: Ayuntamiento de Alicante).

Después de Dios nada hay tan grande como su madre y madre nuestra a la que le damos muchos nombres y veneramos sobre todo en mayo.

Madre no hay más que una, se dice. Falso, por fortuna. Tenemos la madre de la Tierra y la madre del Cielo. Mucha gente lo ignora. Y cada vez más porque estamos construyendo una sociedad paganizada, lejos del ideal del ser humano global, total; mitad terrenal y mitad celestial; mitad bestia y mitad ángel, digan lo que digan los empeñados en dejarnos a mitad de camino, emparejados en todo a los demás animales irracionales, por muy buenos que sean y por mucho que amemos a nuestras mascotas, algunas de las cuales (o todas) se merecen el cielo, por supuesto. Hasta me cuesta imaginar en la gloria a San Roque sin el perro que, cuando estaba escondido el santo en una cueva (contagiado con la peste por los enfermos a los que cuidaba) le llevaba cada día un trozo de pan ‘robado’ en la casa de su amo.

Invito a toda la izquierda y a toda la derecha y también al centro no creyente a que se conviertan y amplíen su campo de conocimientos y de acción. No se me queden en el marxismo del Manifiesto Comunista, ni se aislen con el liberalismo capitalista. Ambos más falsos que Judas. Lean si quieren a escritores agnósticos y ateos, pero lean también a los cristianos, sobre todo lean los Evangelios y el resto de los libros sagrados de la Biblia. Lean todos, incluso el excelente articulista Pedro G. Quartango y otros muchos como él que especulan diciendo que les gustaría ser creyentes, pero no saben cómo. Lean, para hacer boca, los Evangelios y las cartas maravillosas apostólicas y ‘sociales’, como la doctrina solidaria y solidarista de Jesús.

Combaten a la Iglesia de Cristo sin saber lo que combaten. Se creen (algunos con intenciones pérfidas) que la Iglesia es la minoría vergonzosa de algunos curas pederastas o de un obispo que se va por los cerros de Úbeda. Ya les he citado en alguna ocasión aquella frase de Gandhi: “el Cristianismo es una hermosa religión; lo malo son algunos cristianos”. Hay miles de escritores creyentes, Chesterton, entre otros, por no citar a casi todos nuestros grandes del Siglo de Oro: Lope de Vega, Calderón, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús…

¿Qué altura intelectual tienen los que, como el alcalde de Cádiz, José María González Santos ‘Kichi’, atacan la religión y especialmente a los que rezan a las imágenes de Jesús, de Marìa y de los santos, afirmando que se trata de trozos de madera o de mármol u otros materiales? 

Sin embargo acompaña a su madre en las procesiones. Este ‘original’ alcalde va por libre y es fruto, como su mujer, Teresa Rodríguez, de las movilizaciones del 15-M y ahora lideran la coalición izquierdista ‘Adelante Cádiz’ y ‘Adelante Andalucía’. La coalición de Kichi, con apoyo del PSOE, gobierna el ayuntamiento gaditano. Su lanzamiento a la política le vino por las preocupaciones sociales que le llevaron a destacar como voluntario en su parroquia de la Divina Pastora, una advocación mariana que, por lo visto ya no le dice nada. Curiosamente esa parroquia gaditana es la primera del universo católico en llevar ese nombre. (En Alicante hay una capilla dedicada a la Divina Pastora en la iglesia de San Pascual Bailón de los Capuchinos en la calle Reyes Católicos).

Bien está lo que bien acaba. Su amor debería hacerle entender a Kichi que su madre y los demás cristianos no veneran madera o mármol, sino a quienes (Jesús, María y los santos, todos viviendo para siempre en el cielo) las imágenes representan. Imágenes bendecidas y, por tanto, sagradas, dignas de respeto por los no creyentes y de amor y confianza en su poder intercesor por parte de los creyentes.

Mes de mayo, mes de las flores y mes dedicado por la Iglesia a María Santísima. Todas las madres son flor. Lo cantaba bellamente (‘Madrecita del alma querida… porque tú eres, madre, una flor’) Antonio Machín, lejano y desconocido lógicamente para los jóvenes, inolvidable para nosotros los abuelos. Como tantas otras cosas, la celebración mariana del mes de mayo es una herencia grecorromana. Griegos y romanos festejaban este mes a sus diosas de la fecundidad. Y centraban sus celebraciones como homenaje a las madres. En España se festeja a la madre el primer domingo de mayo. Otros países tienen otras fechas de celebración.

Yo propondría que todos los días del año festejáramos a nuestras dos madres, la terrena y la celestial. En muchos casos, las dos madres estarán en el cielo. No hay problema. El problema es otro. Cada día, en España, hay menos madres. He leído una estadística en la que se asegura que sólo hay niños en tres de cada diez hogares. Y como sigan haciendo campaña contra la maternidad los ‘progresistas’ de la ideología de género, pronto nos ocurrirá como en los Estados Unidos, donde ya hay más mascotas que niños. ¡Vivan las mascotas; mueran los niños!

Mayo, el mes de la madre y de la Gran Madre. Cada vez menos niños felicitarán a la madre de la Tierra y a la del Cielo. Cada vez menos niños. Cada vez menos madres. Cada vez menos abuelitas. Algunos y algunas no quieren madres. Qué triste ¿verdad?

Sending
User Review
5 (2 votes)

Ramón Gómez Carrión

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores

Ojo al Lunes