Balones a la olla

Lo que no da “San Falcón” lo concede “San Garrido”

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El partido fue un tedio, vaya esto por delante; solamente la pasión por una ciudad y unos colores nos retenían frente a lo que estábamos viendo. La emoción por lo incierto del resultado y lo mucho que nos jugábamos lo hacía llevadero. El Hércules de manera inesperada y cuando ya todo se veía perdido sacó un punto de esta contienda, merced a un gol de Manu Garrido, conseguido en el tiempo de descuento; el punto es bueno, equilibraba el marcador tras el fallo clamoroso de Falcón, nos hacía sumar y no perder por cuarta vez consecutiva, y lo mejor, desactiva prácticamente como rival al Badalona en la lucha por la liga Pro. Hay que recordar que mientras al Hércules le quedan tres partidos por disputar, entre atrasos y menos contendientes de su grupo, a otros como al cuadro escapulado le queda sólo un encuentro. El Hércules se jugaba mucho, pero el Badalona se lo jugaba todo a una carta, y solamente le valía la victoria. 

Se disputó el encuentro en sábado, el Badalona suele jugar domingo, pero sabedor de que el Hércules había jugado entre semana, le quiso hacer el descanso más corto. La Federación Española se encogió de hombros. El cambio se ajusta a ley, pero el coronavirus es una desgracia a combatir y compartir, y de la que nadie se debe aprovechar o sacar rendimiento.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

La alineación se vio alterada irremediablemente por sanciones y lesiones, y esto alteró también los planes e ideas de Manolo Díaz, que no fue fiel al cuatro-cuatro-dos, al tiempo modificó la posición de Moyita, que es bueno en cualquier parte, pero quizá es más productivo en cuanto a beneficio para el equipo operando desde el círculo central. El Hércules tuvo sus ocasiones y la oportunidad de ganar, Benja y Moyita, quizá las más claras, no materializaron, pero no obstante nada que ver con el torrente de fútbol del pasado miércoles en el Rico Pérez. El cansancio acumulado, los dos partidos tan próximos, el largo parón anterior, y el césped artificial, hacen el resto. El resto en forma de lesiones musculares, el sábado fue de nuevo el lateral Raúl quien se rompió. No viajaron Pedro Sánchez por acumulación de cartulinas y a él se sumaron por lesión, Sidoel, Tano, Teo Quintero y Acuña.

Arbitró el veterano colegiado manchego Collado López con muchas temporadas de experiencia en Segunda B. Sin complicaciones, no lo tuvo difícil, excepto al final.  La tarde soleada, la temperatura agradable, y el choque sobre el césped artificial del Estadio Municipal de Badalona. Hubo público, pero con limitación de aforo.

Badalona 1 – Hércules 1

De haber perdido el sábado no todo hubiera estado perdido, pero si este punto se sabe complementar con seis más o al menos cuatro de los dos partidos siguientes que tiene el Hércules en casa, frente a Cornellá y Lleida, entonces estaríamos hablando de haber conseguido una de las dos plazas que están en juego y dan derecho a la nueva liga de la Federación Española. Pudiera ser que el último partido de liga, el del viaje a Llagostera, fuera una final de infarto, a todo o nada. O que fuera un partido intrascendente, sin importancia de resultado donde ya todo estuviera dicho, vendido y decidido. En quince días, o incluso menos, se despejará la incógnita de la ecuación.

Volviendo al partido. Sería muy injusto, cruel, oportunista, revanchista y cualquier otro calificativo semejante, linchar y ajusticiar al portero del Hércules Ismael Falcón por su lamentable fallo al principio de la segunda parte. Si algún sector de prensa o afición hiciera leña del árbol caído no sería justo. Y eso que, lo que hizo Falcón en la acción que supuso el gol del Badalona fue una autentica “cantada” como se denomina en el argot futbolístico. Pero ¿cuántas veces hemos alabado y elogiado la figura del portero gaditano del Hércules?, ¿cuántas veces hemos dicho que nos salvó?, ¿cuántos partidos ha ganado o retenido, prácticamente él solo con tres o cuatro paradas descomunales? Hemos dado gracias tantas veces a “San Falcón” que hay que perdonar a nuestro santo de cabecera ese lapsus que determinó, condicionó y orientó el partido, y que lo podía haber hecho todavía más si no es por el acierto de Manu Garrido al meter la bota de forma providencial, en una acción pareja con Buenacasa y Javi Pérez que él mismo había iniciado en el centro del campo, no exenta de fe.

Jugada clave, corría el minuto cincuenta y ocho de la segunda parte, el Hércules acababa de devolver al contrario una pelota de cortesía, se produce una gran bolea, toda la ventaja para la defensa alicantina y el portero, Falcón, sale confiado a alejar el balón; todos esperábamos expeditivo despeje, o quitársela de encima de cabeza, o cesión cercana a uno de sus centrales… La patada fue al aire, y al jugador catalán Néstor, que había seguido la jugada por inercia; le queda el balón en los pies con la portería vacía, y nuestro Falcón fuera de cacho, solamente era cuestión de empujarla al fondo de las mallas.

Los fantasmas del pasado reciente comenzaron a salir. Como hemos dicho ya en ocasiones, es aquello de: ¡Todo nos tiene que pasar a nosotros!

La primera parte había discurrido con cierta iniciativa visitante en el primer tercio, el descaro de Abde, que lo seguía intentando. Y un susto para el Hércules en el minuto veinticinco, cuando un despiste pudo costar el gol, pero la pelota se paseó por la línea sin nadie de los locales que rematase. Entonces el Hércules comenzó a vivir sus peores momentos, lo pasaba mal, se defendía como podía y apenas contragolpeaba. Prueba de ello, en el treinta y uno, Galindo no convierte la más clara de milagro; en el último instante fue el portugués Romain quien despejó a córner.

Tras el descanso se queda en la caseta Raúl como dijimos por problemas musculares, le sustituye el joven Javi Pérez, que en última instancia fue trascendental. Antes del accidente de nuestra portería, pudo adelantarnos Benja, la mejor, hasta el momento. Jugada de diestro, pero por la izquierda, quiebra, caracolea, busca el ángulo y su remate con rosca encuentra una mano providencial en el cancerbero. Entonces llegó en el cincuenta y ocho la desgraciada jugada ya relatada y el uno a cero, se adelantaba el Badalona. Antes del necesario carrusel de cambios para refrescar el equipo, tuvo el Hércules la otra gran ocasión, si es cierto que no hizo una buena segunda parte, no es menos cierto que antes Benja, y en el sesenta y uno Moyita, pudieron marcar. En esta ocasión el sevillano tuvo el clásico mano a mano con el portero, no lo hizo mal, pero el meta del Badalona le adivinó la intención. Además de Javi Pérez, también en el último tercio de partido entraron al campo sustituyendo a compañeros, David Sánchez, Manu Garrido, Alfaro y Buenacasa. Entonces Moyita pudo retrasar un poco su posición, y trasladar la responsabilidad del ataque a otros.

Ismael Gómez Falcón (Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol).

Se notaban las bajas, se notaba el cansancio acumulado y se notaba la rabia contenida porque se iba a perder el partido, y lo peor, de qué forma. Una forma de perder de esas que hace que se te quede cara de tonto. Si no ganar, un empate era lo justo. Entonces el albaceteño Collado López da tres minutos de descuento, y es al principio de ese periodo cuando, el madrileño Manu Garrido inicia una acción en el centro del campo, combina con Buenacasa, éste con Javi Pérez, que hace un finta rápida e inesperada, cede a Garrido, y gol del atacante cedido del Leganés. Se desesperó el Badalona, sabían lo que suponía ganar, como sabían que el empata apenas les valía. Y no lo tomaron de buenas maneras. Solamente hubo tiempo hasta el final para rifirrafe, con discusiones y empujones incluidos, que beneficiaba más a alicantinos que a catalanes. Los locales se quejaban de pisotón de Abde al portero, unos que sí, otros que no y, cuando se esperaba alguna decisión del árbitro, de forma salomónica se hubiese disputado ya todo el descuento o no, incluyendo el tiempo que el balón estuvo parado, decretó el final. En todo ese trance, antes o después, todavía hubo ocasión para que el colegiado enfrentado con el banquillo local expulsase a su segundo entrenador.

Manu Garrido Álvarez (Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol).

Lo dicho, si a este punto el Hércules le suma cuatro o seis en casa de los dos partidos seguidos que tiene ahora, frente a Cornellá y Lleida, tenemos plaza y billete para la liga Pro, de no ser así compramos lotería para la última jornada del domingo día veintitrés de mayo, en Llagostera, y en otro de esos campos de Dios, pequeño y con césped artificial puede pasar de todo.

Lo Divino está muy bien: “San Falcón”, “San Garrido”, “San Moyita”, “San Pastorini” y algún santo más blanquiazul, que se quiera sumar al milagro herculano, pero tampoco estaría de más el esfuerzo y la convicción terrenal y sacar esto adelante sin sobresaltos, porque a veces, al que más y al que menos le entra alguna CRISIS DE FE.

Ya saben aquello de: A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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