Balones a la olla

El marroquí Abde invade el Rico Pérez y Pedro Sánchez le secunda

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Quizá no haya sido el partido más brillante del Hércules esta temporada en casa, aunque sí vistoso y entretenido, quizá no haya sido de matrícula de honor, sin embargo, y a lo mejor cuando menos se esperaba, una victoria holgada, merecida, agradecida y sin la incertidumbre de ganar siempre por la mínima o con el corazón en un puño. Victoria sin ansiedad, sin estrés, más bien con sosiego, pese a que ellos aún hicieron el gol del honor. Como decían las crónicas antiguas, el equipo venció y convenció. Lástima lo del pasado sábado contra el Cornellá, de haber sumado esos tres puntos y estos otros, ya estaba todo hecho. Ese era el lamento que circulaba por la grada entre los aficionados que sí pudieron asistir y quisieron estar.

Abde (izquierda) y Pedro Sánchez (Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol).

Penúltimo partido de liga y último en casa de esta atípica y condicionada temporada por el coronavirus. Uno de los encuentros atrasados por este motivo, que afectó días atrás al conjunto catalán. Se jugó a las ocho de la tarde del miércoles día diecinueve de mayo. Temperatura primaveral y agradable, 19 grados centígrados y parcialmente nuboso. Se quedaron fuera los lesionados de rigor, más Nani por decisión técnica, y Javi Pérez sancionado. Entró de nuevo Raúl en la alineación, y Buenacasa salió de entrada en detrimento de Pastorini.

El Hércules afrontó esta penúltima final con la posibilidad de cuatro mil espectadores en las gradas, quizá no había ni dos mil quinientos, entre desencantos y decepciones, pero esta vez se fueron pletóricos. A media hora de comenzar, en las taquillas del estadio se pudieron ver colas, no intensas, solamente de leves a moderadas, pero la imagen era bonita, nos retrotrajo a otros tiempos que parecen muy lejanos. Arbitró el partido el castellanomanchego Antonio Alberola Rojas, hermano del otro Javier Alberola Rojas, colegiado de Primera División. Aceptable su segunda parte y mal la primera, un poco revolucionado, no decretó unas faltas claras contra el Hércules y después por un malentendido sancionó con una amarilla a Abde, por una acción incomprensible que interpretó como otra cosa.

Hércules 3 – Lleida 1

¡Qué paradoja! Con la semana que llevamos y tenían que ser un marroquí y un español que se llama Pedro y se apellida Sánchez, los que protagonizaran el peso del encuentro que ayer miércoles resolviera el Hércules en el Rico Pérez, primera final de las dos que le aguardaban. El joven internacional marroquí porque metió un gol para ver y volver a ver, que lo podría haber firmado el propio Leo Messi, y nos lo hubieran enseñado por las televisiones nacionales mil veces, y Pedro Sánchez porque no solamente hizo el tercero, sino que fabricó el segundo y dio un centro casi gol, que Manu Garrido empujó a la red en inmejorables condiciones. Podría haber pasado alguna otra vez, pero ha sido precisamente ahora. Ya dijo alguien que la realidad supera a la ficción.

No lo asumió en sala de prensa de buen agrado el entrenador visitante, pero creo que el Lleida especuló con el empate que le valía mientras pudo y después de dos genialidades ya fue tarde y la reacción estéril, al encontrarse con un tercero cuando se abrieron y vinieron arriba. En la primera mitad, dominio del Hércules, sólo una acción de Falcón con despeje de puños, y poco más en propia meta. Un buen disparo de Raúl Ruiz, y dos acciones malogradas de Buenacasa que juega bien, pero está negado al gol. En concreto tras una ocasión desperdiciada por el aragonés, que remató acrobáticamente en vez de elegir impactar con la cabeza, llegó el uno a cero. Minuto treinta, Abde hace una obra de arte, se lleva el balón conducido por la línea de fondo tras quebrar al lateral, cuando todo el mundo esperaba el centro o el pase de la muerte, sin ángulo alguno chuta y la mete por el palo largo al fondo de la portería por el ángulo. Acción ilógica y reñida con la ley del espacio y la gravedad. La podría haber firmado el propio Messi. Minutos de verlas venir, el gol era todo un botín, pero lo mejor estaba por llegar. A cinco para el final, Pedro Sánchez hace desde la línea de fondo y misma posición, algo parecido, pero centrando, muy recto y cerca de portería, Manu Garrido viniendo desde atrás remata, con fuerza, metiendo la cabeza, el pecho, las piernas y todo el cuerpo. Esta vez si hubo efectividad, y con la clara ventaja a la caseta.

Moisés se tuvo que quedar en los vestuarios por molestias, no está al cien por cien, le sustituyó Tano, central por central. Salió el Lleida a por todas, y en una primera acción se paseó el balón por la meta herculana, lo siguió intentando, no le quedaba otra. Se adelantó, abrió espacios, y lo aprovechó Pedro con Manu, pero el remate franco se fue lejos. Entonces, todavía en el primer tercio de la segunda parte, llegó el tercer tanto, y la resolución, Una combinación entre Buenacasa y Abde permite al marroquí adentrarse con mucha fe y cuando ya no tiene opciones cede a la derecha, donde Pedro Sánchez empalma fuerte con la derecha. El de Aspe está que se sale, si la primera vuelta no fue la suya entre lesiones y baja forma, ahora mismo le falta liga. Entre tarjetas, cansancio, lesiones y guardar la ropa para el domingo, comenzó el carrusel de cambios.

Una buena acción fallida precede al gol del Lleida en el minuto sesenta y ocho, sería el definitivo tres a uno, en un lance donde hubo un poco de relajo y desconexión y los catalanes pillaron adelantada a la defensa local. Falcón a la desesperada en su salida no lo pudo evitar. Al que más y al que menos el gol le intranquilizó, con el Hércules nunca se sabe y, de hecho, en el ochenta y uno todavía hubo un paradón de Falcón a Araujo, que remató desde lejos; de haber entrado los últimos minutos hubieran sido de angustia. Se consumió el tiempo, de una forma u otra el Hércules leyó y entendió bien la segunda parte con la ventaja en el marcador.

En la grada un lamento; otra vez: “¡Qué pena, si le hubiéramos ganado el sábado al Cornellá, ya estaba hecho!… El caso es que, al margen de puntos y porcentajes, el Hércules estará en la liga Pro si gana el próximo domingo en jornada matinal al Llagostera. No vale ni derrota, por supuesto, ni tan siquiera empate. Hay que ganar. Una plaza ya es para el Cornellá y la otra será para gerundenses o alicantinos.

Sala de prensa

El joven técnico del conjunto ilerdense, Manuel Casas “Molo” estaba abatido, hacía esfuerzos para que le saliera la voz del cuerpo y al tiempo alargaba las respuestas a modo de autojustificación, como si tuviera que demostrar algo o demostrárselo a sí mismo.

Manuel Casas, “Molo”, entrenador del Lleida (Fotografía: Ferrándiz).

Apeló al orgullo del club, reconoció la tristeza en la que estaban sumidos, achacó males al año desgraciado que hemos vivido y reconoció que, entre bajas, covid, falta de entrenamiento, y días confinados en casa, más tres partidos en una semana, no habían llegado de la mejor manera ni en la mejor forma. 

Manolo Díaz, entrenador del Hércules (Fotografía: Ferrándiz).

Manolo Díaz como siempre, misma cara para boda que para funeral. Preguntado por Abde y Pedro Sánchez, pasó de refilón y otorgó el triunfo a todo el conjunto, al margen de genialidades. No considera machada ganar en Llagostera, simplemente hay que ganar y no vale otra. Sabe que no contará con Appin lesionado, cree recuperar a Moisés, y espera la evolución de Raúl. Dijo tener olvidado lo del sábado del Cornellá, y es consciente de que el domingo a las doce todo juega a favor del Llagostera.

En cualquier caso, hizo un análisis interesante: “Cuando sabes que sólo te vale ganar, eso es bueno, no hay más opción, no especulas, sales solamente a eso, a ganar”.

Domingo doce del mediodía, en Llagostera, provincia de Gerona, ahora le dicen Girona. Si ganamos, estamos en la Liga Pro, Primera División de la Real Federación Española; si perdemos es como bajar una categoría. Toda una reválida de septiembre, pero en el mes de mayo.

Esperemos que aparte de todos, EL MARROQUÍ y EL OTRO PEDRO SÁNCHEZ, estén tan iluminados e inspirados como hoy.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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