“Debe haber un tipo como yo en cada cárcel de América, el hombre que lo consigue todo: tabaco, un poco de grifa si es lo que quieres, la botella de coñac para celebrar que tu hijo ha acabado el colegio; todo lo que esté a mi alcance. Sí señor, soy el empresario de la prisión. Por eso, cuando Andy Drufesne vino a verme en 1949 y me pidió que le trajera a Rita Hayworth a la cárcel, pude decirle: “cuenta con ello".
Morgan Freeman como Ellis Boyd 'Red' Redding en Cadena Perpetua (1994).

Comienzo con esta cita de la famosa y mítica película, ya convertida en todo un clásico, porque al hablar con Lisardo Gabarre (Madrid, 1978) una no puede menos que pensar que debería haber un tipo como él en cada barrio de España. Gitano de sangre y de clase, alardea de conseguir no botellas de coñac, ni cigarrillos, pero sí palés de fruta y alimentos, empleos, ayudas de la administración o que las elecciones de algunos municipios se inclinen hacia uno u otro signo gracias a que moviliza a su gente con aplastante liderazgo. Gabarre es presidente de la Asociación de Vecinos Sol de Alacant, del barrio de Miguel Hernández, una zona que hace tan solo catorce años era peligrosa y conflictiva y en la que, gracias a su intervención, ya no hay delincuencia. Su receta principal: el deporte.
—¿Cómo llegas a implicarte activamente por tu barrio?
—Me mueve la responsabilidad. Yo comencé como presidente de la asociación de vecinos de mi barrio porque miraba a mi alrededor y no me gustaba lo que veía para mis hijos, que entonces eran pequeños. Quería un futuro mejor para ellos y la única manera era acabando con el vandalismo, los trapicheos, las drogas, etc. y fomentando en los menores una vida sana. Para ello, nada mejor que el deporte. ¡Y a ello nos pusimos!
—¿Por qué el deporte?
—Es la herramienta que mejor y más rápidamente facilita la inclusión junto con la educación. Y no necesita ninguna gran inversión. Inclusión social a 0 euros. Lo hemos conseguido solo con la fuerza de voluntad y la vocación de servicio de los que nos comprometimos por el barrio. Nuestros chicos (ellos y ellas) han entrenado y jugado con campos parcheados sin grandes reparaciones. Nos llena de orgullo que de nuestra cantera han salido jugadores como la delantera Samara Leal; Eusebio Cortés o Cristian García, repescado para el Hércules CF y la selección valenciana…
—¿Cómo se consigue cambiar el modo de vida de un barrio entero?
—Pues haciendo lo que nadie más quiere hacer. A mí me quiere mucha gente, porque consigo cosas, consigo trabajos, muevo asuntos… Pero también me odian, porque me he chivado de dónde había plantaciones, he exigido mayor presencia policial una y otra vez, no he parado hasta que he logrado que no haya delincuencia. Pero esto no sale solo. Hay que dar alternativas.
—Deporte, trabajo y/o educación, ¿son entonces los ingredientes?
—También ayuda la religión y para ello la Iglesia Evangélica ha jugado un papel fundamental con el pueblo gitano. Ha canalizado el valor de la familia, la fraternidad, el apoyo mutuo y nuestras tradiciones en un espacio nuevo añadido a las comunidades que ya formábamos, mejorándonos como personas.

—Además de la labor en tu barrio, eres representante en la Comunidad Valenciana de la Plataforma Nacional por los Derechos Gitanos, ¿cuáles son los objetivos que promovéis?
—Luchar por la dignidad del pueblo y la raza gitana, garantizar la atención a los vulnerables, el derecho a una vivienda y a los suministros básicos y hacer de cauce con las administraciones sobre las necesidades que tenemos. Somos un millón y medio de gitanos en España, un país con 46 millones de habitantes, y nuestro colectivo tiene hasta un 60 % de fracaso escolar y un 86 % de abandono temprano. El sistema educativo a día de hoy no resuelve nuestras necesidades. Las supuestas clases de apoyo, al final, ni integran ni nos ayudan. Se cumple, sí, la ley de asistencia pero, en realidad, nuestros chicos ni están con los demás ni aprenden lo que ellos.
—Aunque formas parte activa de estas asociaciones, también se te ha oído quejarte de los «chiringuitos» y del uso fraudulento de las subvenciones…
—Claro. Porque no puede ser que desde las administraciones públicas den financiación para solucionar problemas del pueblo gitano y nunca llegue o se pierda en sueldos. Queremos transparencia total en dónde y a qué se destina el dinero. También queremos que en la mesa del Consejo en la Conselleria recibamos el mismo trato de igualdad que los demás. Queremos el progreso de nuestro pueblo y sabemos perfectamente cómo lograrlo, solo tienen que ayudarnos a fomentar el estudio para progresar y, con el progreso, no delinquir.












Breve entrevista, profunda, sustanciosa y ejemplarizante. Este señor gitano, Lisardo, es muy ‘importante’.
¡Ya lo creo! Gracias siempre por tus comentarios, querido Ramón.