Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Impulso irresistible

“La dulzura es la flor de la caridad”

San Juan Bosco, 1887, por Carlo Felice Deasti (Fuente: Wikimedia).

Quien decía esta esperanzada frase era Don Bosco. De esta referencia, san Francisco de Sales dijo que la gentileza y la bondad nunca han sido virtudes espontáneas. Incluso, para el propio Don Bosco la dulzura no era una dote natural. Él afirmaba que se había despertado del SUEÑO de sus nueve años con los puños doloridos por los golpes dados a los jóvenes blasfemos. Ángel Fernández Artime, Rector Mayor Salesiano nos escribe en el boletín salesiano:

Siendo adolescente defendió con fuerza al amigo Luis Comollo. Él mismo dice: “Quien diga una maldición se las verá conmigo. Los más altos y descarados se plantaron ante mí, mientras daban dos bofetadas a Luis. Se me nublaron los ojos y me dejé llevar por la rabia. No teniendo a mano un palo o una silla, con las manos agarré a uno de aquellos muchachotes por la espalda y sirviéndome como de un garrote comencé a golpear a los otros. Cuatro cayeron por tierra, los otros salieron gritando”.

Más tarde, Luis lo regañó por aquella vehemente exhibición de fuerza: “Basta. Tu fuerza me asusta. Dios no te la dio para masacrar a tus compañeros. Perdona y restituye bien por mal, por favor. Era casi un eco del personaje del sueño que decía: “No es con los golpes sino con la dulzura y el amor que debes mantener su amistad”. Juan aprendió así no sólo cómo se perdona, sino cuán importante es dominarse a sí mismo. No lo olvidará jamás. Llevará siempre el soplo del manso y nadie sabrá cuánto le costará siempre, pero por esto, según las palabras de Jesús poseerá la tierra”. Ángel Fernández recuerda así al “Santo de la mansedumbre”: “Los panegíricos de san Francisco de Sales, que se tenían por regla en el seminario, lo hicieron reflexionar”. Aquellas hojas volanderas que la gente del lugar podía encontrarse en el portal de su casa, eran auténticos periódicos de catequesis. Dicen que de ahí le vino el pasar a ser el patrón de los periodistas católicos con la celebración de su fiesta cada 24 de enero.

“De acuerdo a su testamento espiritual –nos recuerda Ángel Fernández–, se impuso como cuarto propósito de la ordenación sacerdotal la fórmula: la caridad y dulzura de san Francisco de Sales me guíen en todo. Y cuando tuvo que elegir un nombre para el naciente Oratorio no tuvo duda: Se llamará Oratorio de san Francisco de Sales. Y más tarde, a los primeros jóvenes que compartieron su vida, les dijo:

“Nos llamaremos salesianos. ¿La razón? Porque nuestro ministerio, exigiendo gran calma y mansedumbre, nos habíamos puesto bajo la protección de este santo, a fin de que nos obtuviera de Dios la gracia de poderle imitar en su extraordinaria mansedumbre y en ganar almas. La dulzura, esa virtud “más rara que la perfecta castidad” es “la flor de la caridad, y la caridad puesta en práctica la había enseñado san Francisco de Sales. Les recomiendo sobre todo el espíritu de dulzura, que es aquello que calienta el corazón y conquista las almas, como le dijo a una joven abadesa.

Años después, tras la I Guerra Mundial, el Rector Mayor, Pablo Albera, dedicó a la dulzura una carta circular entera”. “La virtud de la dulzura impone que se domine la vivacidad del propio carácter, reprimir todo movimiento de impaciencia y prohibir a la propia lengua pronunciar una sola palabra ofensiva para la persona con la cual se trata. Ella exige el rechazo de toda forma de violencia en los comportamientos, en las propuestas y en las acciones”. A Don Albera le parecía imposible olvidar, en el cuadro de la dulzura que nos dejó, “una senda de aquella mirada serena y llena de bondad, que el verdadero y límpido espejo de un ánimo sinceramente dulce y únicamente deseoso de hacer feliz a quienquiera que se le acerque”.

“Dulce no es sinónimo de meloso y dulzón. Dulzura no es para nada debilidad. La violencia incontrolable es debilidad. La gentileza es fuerza pacífica, paciente y humilde. Don Bosco unía, en su gobierno, la dulzura y la firmeza”.

Demetrio Mallebrera

Periodista.

2 Comments

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  • Gracias por este bello pensamiento que nos dejas :No es con los golpes , sino con la dulzura y la bondad como se debe conquistar la amistad.
    Ojalá llegue a todos este bello mensaje

  • Amigo Demetrio: No recuerdo que hubieras escrito antes de San Francisco de Sales y de Don Bosco. Son dos de mis santos preferidos. Me ha encantado tu artículo y creo que tendré que aprender un poco sobre la dulzura aunque me va ser difícil cuando escriba sobre Pedro Sánchez. Un abrazo.