Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Libros

José C. Rodríguez Soto: “El recorte de fondos dificulta trabajar por África”

José Carlos Rodríguez Soto muestra un ejemplar de su libro "Insumisos".

El ex misionero y periodista, con más de 30 años de experiencia trabajando en zonas de conflicto en África, publica su octavo libro, en el que nos da una panorámica sobre la vida actual en Sudáfrica a través de una valiente pareja mixta que se enfrentó al apartheid.

El próximo día 8 de enero se presenta en la sede de la APPA el octavo libro del periodista José Carlos Rodríguez Soto (Madrid, 1959), titulado Insumisos (Ed. Mundo Negro). Para los lectores que no le conozcan, José Carlos ha pasado la mayor parte de su vida en África trabajando por y para los africanos, primero como sacerdote y misionero, y más tarde en labores humanitarias y como periodista para organizaciones humanitarias. Licenciado en Ciencias de la Información y bachiller en Teología, Rodríguez fue misionero comboniano durante dos décadas largas, la mayor parte en el norte de Uganda durante la guerra del Ejército de Resistencia del Señor (LRA por sus siglas en inglés), en la que un grupo rebelde secuestró a más de 60 000 niños. En esa campaña de terror de un conflicto olvidado murieron más de 100 000 personas y un millón y medio tuvieron que huir de sus hogares. Durante ese tiempo, además de trabajar en parroquias rurales muy extensas, se involucró en iniciativas de paz y mediación con la Comisión Justicia y Paz de la Iglesia católica y en un grupo por la paz formado por musulmanes y cristianos. Participó en numerosos encuentros de paz, sobre todo en la selva y en una de esas idas y venidas fue herido de un balazo en el brazo, aunque él suele comentar con humor que no se acuerda “si fue en el izquierdo o en el derecho. Me alegré de que tuvieran mala puntería”. Aquella experiencia le enseñó los riesgos de trabajar por la paz y los numerosos sufrimientos de la gente de a pie todos los días.

Después de salir de la congregación en 2008, pasó por Goma, en la República Democrática del Congo, para coordinar un proyecto con niños desplazados. Desde 2012 trabaja en la República Centroafricana, uno de los lugares más pobres del planeta. Seis años en la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en asuntos políticos y desde 2023 es parte del equipo de comunicación de una organización en aquel país. Ha escrito miles de artículos como freelance y varios informes de consultoría sobre temas de conflictos, además de los mencionados ocho libros, todos sobre África. Sigue manteniendo una excelente relación con los combonianos, que le han publicado este Insumisos, un relato de testimonio sobre una pareja mixta de sudafricanos que durante los años del apartheid se atrevieron a rebelarse contra el orden establecido en Sudáfrica.

José Carlos Rodríguez Soto:  Tuve la suerte de que este libro me lo propuso el director de la editorial Mundo Negro. Es un misionero comboniano de Barcelona que trabajó en Sudáfrica, creo que unos diez años, y él empezó a trabajar allí en 1983/84, durante los años duros del apartheid. Hay una colección de Mundo Negro que es sobre testimonios africanos que se han distinguido por trabajar por la paz, por los derechos humanos, que encarnan valores. Y el director me dice: “Mira, conozco a un matrimonio de un blanco y una negra que se casaron y tienen una historia muy interesante”. Se pusieron en contacto con ellos y muy amablemente me lo dijeron, nos pusimos de acuerdo en las fechas y me propusieron: “ven aquí y te vamos a enseñar los sitios donde hemos nacido, donde hemos crecido, donde nos hemos educado y te contamos nuestra vida”.

Para mí fue una experiencia muy interesante. Me convertí en una especie de intruso, pero con permiso, para una gente que está contando su historia, y estás viendo los lugares asociados a la vida de ellos. Y la verdad es que me pareció interesantísimo. Yo siempre digo que los periodistas, por desgracia, nos pasamos muchas veces la vida hablando de gente que no se merecería ni dos líneas en ningún periódico, que tienen una calidad humana ínfima. Y es una suerte el poder tener ocasiones en las que estás delante de personas que yo diría que son campeones de humanidad. Con lo cual quiero decir que yo realmente he disfrutado mucho. He estado con ellos, escuchándolos.

JC: Tengo la suerte de conocer diecinueve países africanos. He vivido, entiendo por vivir estar mínimo un año y medio, en Uganda, donde estuve veinte años, y en República Centroafricana, desde 2012. He trabajado también en la República Democrática del Congo, en Goma, en Gabón, Libreville y Sudáfrica. Este último es un país que si uno está interesado en aspectos sociales, culturales, políticos… de África, hay que conocerlo, pero es un mundo aparte. Es un país de África que se parece, yo diría que bastante poco, a otros países de la África subsahariana, porque ha tenido una historia muy particular, marcada sobre todo por el apartheid. Claro, yo escribo un libro y tengo que pensar en quién lo va a leer. Lo van a leer lectores españoles. Entonces intento poner las cosas en contexto para que conozcan un poco cómo ha sido la historia reciente de Sudáfrica. También explico la vida de estas personas, las opciones que tuvieron que hacer, las dificultades que pasaron y cómo se encuentra actualmente también el país. Yo estuve antes, en el año 98, hacía cuatro años que se había terminado el apartheid. Mandela era todavía presidente. Era un momento de efervescencia y han pasado ya veintisiete años y hay muchas cosas que no han cambiado. Sigue habiendo una gran ilusión por la igualdad y el reparto de las tierras, el luchar contra las desigualdades. Porque es un país con desigualdades impresionantes. Por desgracia, en esto se ha hecho muy poco progreso y es un país que sigue teniendo todavía muchas asignaturas pendientes. Una es el cambio de mentalidad. Han cambiado las leyes, pero muchas mentalidades no han cambiado y siguen teniendo una gran inseguridad.

JC: Si podemos hacer un paralelismo, yo creo que sería sobre conocer la historia reciente. Yo estaba una vez con este matrimonio y con una sobrina de ellos que tiene creo que veinte años y que iba a empezar la carrera de Derecho. Me dijo que estaba muy ilusionada, que iba a estudiar Derecho y yo le dije: “hombre, qué bien, vas a ser como Nelson Mandela, que era abogado”. Y me dice que no lo sabía. Entonces su tío me explica: “Mira, los jóvenes hoy día de esta generación en Sudáfrica, es que no conocen lo que ha pasado. Mis hijos no han conocido toda esta historia reciente y les importa bastante poco”. Y es una pena porque tienen que saber que vienen de ahí. Pero hay otro tema añadido que quizá nos diferencia con España y es que para reconciliarse hay que tratarse, hay que conocerse, hay que estar juntos. Y hoy día en Sudáfrica, sí, todos los sudafricanos tienen libertad de movimientos, no es como antes que a los negros les estaba prohibido ir a ciertos lugares donde estaban los blancos. Ahora no, pero eso no quiere decir que hayan cambiado las mentalidades. Sigue habiendo todavía bastantes blancos que incluso tienen nostalgia del apartheid. Y yo no lo entiendo porque es que es gente que incluso ha nacido después de que terminara el apartheid. Y es una pena. Claro, cuando hay una frustración porque la gente está en paro, hay inseguridad, las cosas no funcionan bien, siempre hay políticos oportunistas que salen y que dicen es que antes estábamos mejor. Y esto tiene resultados a nivel de la política mundial. Por ejemplo, a Donald Trump le ha convencido Elon Musk, que es sudafricano, de que los blancos sudafricanos están perseguidos y que incluso hay un genocidio contra ellos. Esto no es verdad. Estuve hablando con algunos de los que están allí y se reían de esto. Dicen: “bueno, nosotros no tenemos ningún problema, tenemos nuestras tierras, damos trabajo. Hay inseguridad, pero la inseguridad es para todos”. Pero esto crea una imagen muy distorsionada en la política internacional, dando una imagen de cosas que no son ciertas, pero por desgracia las personas que difunden esta propaganda hacen mucho ruido.

JC: Yo muchas veces cuando hablo con antiguos compañeros misioneros con los que me sigo llevando muy bien, a veces, bueno, quizás exagerando un poco o con un poco de humor, les digo mira, yo sigo haciendo lo mismo que hacía antes, excepto que ahora no celebro misa. Pero he tenido la suerte de trabajar en el mundo humanitario y, bueno, hacer cosas que se hacen para mejorar la vida de la gente y también en contextos de conflictos. Con lo cual a mí las dificultades que he tenido han sido encontrar trabajo porque es un mundo muy competitivo y sobre todo últimamente con los recortes de fondos para asuntos humanitarios. Se está convirtiendo en un mundo en el que si ya era difícil, ahora es más difícil todavía. Pero una vez que tienes un trabajo en una organización humanitaria en África, yo desde luego me sigo sintiendo muy a gusto. He tenido la suerte también de hacer trabajos que me siguen poniendo en contacto con la gente de a pie en situaciones de conflicto, de pobreza y me sigo sintiendo igual de feliz.

JC: Bueno, yo les diría no tanto que lean este libro, sino que leyeran. Porque es que leer abre la mente. Hace que viajes a sitios donde no has estado, que entiendas mejor las cosas, que tengas un espíritu crítico. Yo tengo que estar siempre con un libro. Leo de todo. Novela, poesía, ensayo. Me gusta la historia, me gusta la filosofía, me gusta la ficción. Y yo, la verdad, me da pena cuando veo jóvenes, que es cuando estás descubriendo el mundo, cuando te estás lanzando, cuando estás experimentando nuevas cosas, que realmente se están perdiendo una parte muy bonita y muy importante de la vida, cuando no lees.

JC: África son cincuenta y cuatro países y hay grandes diferencias entre unos y otros. A mí me da pena cuando veo que en España seguimos desconociendo mucho África, que es un mundo cultural muy rico y que lo tenemos a catorce kilómetros. El continente está muy cerca, pero lo desconocemos. Se ve, por ejemplo, en muchos periódicos. Muchos medios de comunicación en los que es difícil encontrar alguno que tenga periodistas que se ocupen de temas africanos. Y yo, por mi parte, intento poner mi granito de arena para que esta realidad se conozca mejor, porque es un continente que no solo tiene grandes problemas de inseguridad, de dictaduras, de guerra, que eso también existe, sino también posee valores culturales y humanos. Que merece la pena que conozcamos y que vivimos en un solo mundo en el que nos enriquecemos unos a otros con la la diversidad.

Manuel Álvarez

Periodista.

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