Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Libros

Jaime de los Santos: “Caravaggio no es el padre del tenebrismo, sino de la luz”

Rosalía Mayor y Jaime de los Santos.

“Hoy vengo vestido de escritor, no de político”, me dijo cuando nos presentaron. Efectivamente no le faltaba razón. Pantalón de pinzas de pata muy ancha, camiseta y camisa azul marino, chupa de cuero negra y tenis blancos (se lo perdono porque eran ultra modernos). Barba perfectamente recortada y una amplia sonrisa. Quedamos para charlar cuando terminara la presentación.

Conocía su faceta política y de tertuliano cañero, pero no tenía ni idea, la verdad, que Jaime de los Santos era licenciado en Historia del Arte, apasionado de Lorca y el teatro y, menos, que era escritor, con dos libros publicados, Si te digo que lo hice y El evangelio según Caravaggio, cuya presentación fue uno de los motivos (el politiqueo, el otro) por los que visitó Alicante.

El salón Imperio del Real Casino a reventar en el desayuno organizado para saber de qué iba el libro y, por supuesto, para ver en carne y hueso a Jaime que, hay que reconocer, tiene un cercano estupendo, muy cuidado, muy cachas y muy simpático.

En la mesa coincidí con Ana Poquet (ayyyy, recordábamos cuántos eventos compartimos, disfrutamos y luego escribimos para periódicos diferentes) y con Manuel Avilés que presumía de ser el único en la sala que se había leído el libro (me consta que va a ser que no, pero no le quise sacar de su ensoñación), así que le pedimos que nos hablase de él. Se vino arriba y nos dijo que “el libro tiene una escritura potente y casi diría agresiva. A lo largo del libro flota la tensión sexual”. Ana y yo nos miramos, lo miramos a él y preguntamos al unísono (o casi), ¿hay sexo en el libro? Y Avilés nos aclaró que sí, que hay referencias explícitas. Pues ya nos pareció que las seiscientas ochenta páginas del libro lo mismo no se nos hacían largas.

“Escribir es lo que más me gusta en la vida, y si puede ser, con un café americano en la mesa y con música clásica de fondo. La política desgasta y atraviesas situaciones delicadas, por lo que refugiarme en la cultura, en el arte, me trae la paz y el sosiego necesario para plantearme grandes cuestiones”, comenzó Jaime su intervención, y con esa manera entusiasta y convencida de explicarlo, ya nos ganó a todos.

Michelangelo Merisi, Il Caravaggio, fue el típico genio “objeto de la envidia, de las burlas y las insidias de otros pintores de la época que no le llegaban a la suela de los talones”, Avilés dixit. Odiado por sus compañeros, pero admirado por la aristocracia y los cardenales por su impactante obra. Desafiante y escandaloso, en sus treinta y ocho años de vida se dedicó a pintar (unos ochenta cuadros) y a deambular entre delincuentes y prostitutas, siendo detenido una docena de veces. Vivió al límite en un mundo tenebroso y eso lo trasladó a su pintura. Utilizó a meretrices (algunas muy conocidas del clero) como modelos para vírgenes y santas, transmitiendo almas torturadas y pasiones ocultas y desenfrenadas.

De los Santos asegura que Caravaggio no fue más violento que otros de la época, por mucho que una parte de la historia lo haya tildado de homosexual, vicioso, depravado y con una enfermedad psiquiátrica. “Con este libro —explica— he intentado buscar la verdad y dar luz a este artista. Hay ficción, claro, pero he intentado empatizar con el personaje y su tiempo. Él quería ofrecer belleza al mundo y se encontró con la oposición de muchos coetáneos y sobre todo de la Iglesia. No encajaba con los parámetros existentes y quisieron expulsarlo. De hecho, la causa de su muerte todavía no está aclarada. Y es que nada hay tan peligroso como ser extraordinario”.

El desayuno-presentación del libro “El evangelio según Caravaggio” de Jaime de los Santos.

Y junto a él aparece en el libro Pier Paolo Pasolini, otro artista incomprendido en su momento y gran admirador de Caravaggio. Dos hombres extraordinarios con una idea de la belleza que a muchos se les escapa. Y para los dos, las mujeres fueron muy importantes; su madre, para Pasolini, y las prostitutas para el pintor. De los Santos fue contundente para explicar que “no hace falta ser ni político ni escritor para defender a la mujer de la trata mafiosa que las lleva a la prostitución, a esos sitios con lucecitas de colores que no son más que cárceles donde viven el drama de ser obligadas a drogarse para hacerlas dependientes; esas heroínas que aguantan lo peor del ser humano, pero que no pierden su dignidad, que es lo único que al final les queda”. En el libro, una de ellas, Anna Bianchini, meretriz y amiga de Caravaggio, es la protagonista de la portada, un fragmento de la obra “La muerte de la Virgen”, que quita todo el misticismo al fallecimiento de la madre de Jesús y lo hace humano.

Nada apuntaba a que Caravaggio llegara a donde llegó, pero contó, desde su desembarco en Roma, con el apoyo de la familia de Costanza Colonna, que se convirtió en su mecenas. Y De los Santos nos sorprendió cuando aseguró que “el pintor no es el padre del tenebrismo (como pensábamos todos), sino de la luz, de una iluminación cinematográfica que quita importancia al fondo cuando se busca la verdad”. Santa palabra.

El autor del libro, confeso católico y practicante, contó que el título de su obra se debe al papa Francisco, que reconoció que tanto el evangelio de San Mateo como los tres cuadros de la serie de este santo que pintó Caravaggio eran de sus preferidos.

Después de una clase de historia del Renacimiento, de pintura, de literatura, de espiritualidad, de defensa de los derechos y de la igualdad y de no sé cuántas cosas más, porque habla mucho, rápido y todo interesante, la avalancha de gente para que le firmara un libro fue tal, que nuestra esperada conversación se limitó al trayecto del coche entre el casino y la estación, sorteando el tráfico para que no perdiera el tren. Así que, entre frenazos en los semáforos y bamboleos de lado a lado, esto fue de lo que pudimos hablar.

Bueno, pues… La pregunta… requiere de muchas respuestas. La primera es que los buenos políticos son como los buenos artistas, vienen a esto para cambiar las cosas, para mejorar la vida de los demás con su trabajo. Estoy convencido que, como decía Dostoyevski, “la belleza salvará el mundo”, y respecto a los creadores lo tengo claro. El problema es que a veces, a los políticos se nos olvida que venimos a esto y yo creo que sin esta idea no hay nada. Por tanto, aquí estoy para mejorarlo todo y sobre todo para aprovechar esta oportunidad de desarrollar el mundo.

Jaime de los Santos firmando libros.

Primero, que la mayoría de los políticos de cualquier partido sí trabajan para hacer las cosas bien. ¿Qué problema hay? Que solo los golfos ocupan titulares, que vivimos en un mundo que cuanto peor eres, más espacio ocupas en según qué medios de comunicación y esto es profundamente peligroso porque efectivamente hace pensar a la ciudadanía que no hay esperanza, y ¡claro que la hay! Creo que la forma para reconectar con ellos, con nosotros, es recordar a todos esos alcaldes y concejales que, en la mayoría de los casos sin cobrar, se desviven por sus vecinos. Y luego tenemos la obligación de a todos los malos, porque son malos, expulsarles de la vida pública porque sin política bien hecha, no hay democracia.

Querida Rosalía, permíteme que te haga una mínima aclaración. Quienes señalan a los jueces y los periodistas no son los políticos. Es Pedro Sánchez, son sus ministros y son los miembros, no del partido socialista, sino de un sanchismo inaceptable y profundamente peligroso. Para empezar, intenta minar lo más imprescindible de una democracia como es la separación de poderes y de ahí el imprescindible respeto a los jueces, sentencien lo que sentencien y nos guste más o menos y, por supuesto, a los periodistas. Por tanto, inaceptable que un ministro de Justicia, y me refiero al señor Bolaños, hable de lawfare cada vez que se investiga la basura que no solamente había y hay en su partido, sino que formaba parte del gobierno de Pedro Sánchez, e inaceptable que el presidente del gobierno utilice la sede de la palabra que es lo que es el Congreso de los Diputados para intentar ensuciar el nombre de los que utilizáis la palabra que sois los periodistas. Y te voy a decir más, hay veces que muchos periodistas cargan contra mi partido, incluso en ocasiones de forma injusta en mi opinión. No encontrarás a ningún miembro destacado del PP que los señale y que, sobre todo, intente ridiculizarlos o criminalizarlos.

Por suerte, la democracia es tan sólida que, por más que algunos parezcan empeñados en acabar con ella, no lo van a conseguir. Porque tenemos unas instituciones que en casi cincuenta años se han convertido en ejemplares y en muchos casos en espejos donde se miran otras democracias incluso más longevas. Por más que los envistes del gobierno actual sean en ocasiones impensables, resisten incluso cuando son conquistadas por lo peor de la política. Que se olvide, porque la ciudadanía, si algo quiere, es libertad. Si a los ciudadanos españoles algo les ha costado ha sido conquistar la democracia y, a pesar todo, sabrá elegir cuando llegue el momento no poner en peligro eso que tanto costó conquistar.

Como una buena persona. De mayor solo quiero ser una buena persona, es lo único que me obsesiona y, si me apuras, y quieres que amplíe la respuesta, como alguien que se preocupaba de estudiar mucho. Para hacer las cosas bien hay que documentarse siempre y cuando tenemos responsabilidades públicas, y te lo digo de verdad, casi me obsesiona ser cada día mejor, porque los que nacen ya buenos lo tienen fácil, pero los que nacemos regulares, tenemos que esforzarnos todos los días por ser un poco mejor.

Noooo. Si ahora tuviera tiempo de verdad, me pondría a reflexionar e investigar sobre Costanza Colonna, uno de los personajes que protagoniza mi libro, pero ahora me preocupa, me ocupa y tengo toda mi energía dedicada a ayudar a Feijoo a llegar a la presidencia del gobierno.

Se acaba el tiempo. Sale a la carrera del coche, nos hacemos al vuelo la última foto. Y llega al tren de milagro. Bonito encuentro; corto pero intenso.

Rosalía Mayor Rodríguez

Periodista. Colaboradora del diario ABC edición de Alicante durante 20 años y directora de las publicaciones Canelobre y El Salt, editadas por el IAC Juan Gil-Albert, de 2003 a 2011. Desde 2019, es presidenta de la Asociación de Periodistas de la provincia de Alicante.

2 Comments

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  • Me encanta Caravaggio y me ha gustado muchísimo la entrevista y la filosofía-teología del entrevistado. Coincide conmigo en que lo importante no es ser de izquierdas o de derechas, sino ‘buena persona’. Dice que hay muchísimos políticos buenas personas. Puede que sea así y aguanten a ‘los malas personas’ pecando de ingenuos, tontos o cobardes. O, simplemente, necesitados de un sueldo.

  • Este señor debe de ser un tipo genial. Lo digo porque he visto como se meten implacablemente con él los tertulianos del Equipo de Opinión Sincronizada, en especial Esther Palomera